De la plaza y de las calles de paredes blancas, de los campos sembrados de trigo, de la iglesia y los caminos del pueblo, me he marchado ya.
Quizá veas a una muchasa con mi cara y mi pelo, quizá creas que me ves llamar a la puerta de mi madre, te parecerá escuchar mi voz y percibir mis gestos, pero no seré yo, porqué no volveré más.
Me he marchado a volar con las Hadas, con las Reinas de los cuentos antigüs, con los Reyes que ganaron lo que una espada puede ganar, y con los viejos espíritus del bosque.
Dile al padre Robert que no rece por mí en la misa del domingo, que no mencione mi nombre, que no me llame. Donde ahora estoy, ya no me alcanzan sus palabras.
Puedes preguntar por mí a las garzas y los gorriones, al aire que murmura entre el ramaje del bosque, al agua que salta sobre las piedras del arroyo...
Puedes intentar adivinar mi cara en la última estrella que se oculta antes de amanecer, pero nunca me llames ni dejes tu puerta entreabierta para mí.
Me he marchado a volar con las Hadas y no volveré más.
Ayer fuimos unas horas a este parque de la naturaleza, y nos lo hemos pasado genial los tres, aunque creo que la que tú fuiste la que se divirtió más. Estabas encantada, no parabas de dar grititos cuando viste los perritos de las praderas, incluso ibas detrás de ellos todo lo deprisa que podías, agarrada a los dedos de papá; te gustaron los leones marinos; te asombraste con los pelícanos, y que susto me di yo cuando uno de ellos me dió con su pico en la pierna, jeje; los pingüinos te hicieron muchísima gracia; y no dejabas de seguir a las ginetas, al otro lado del cristal, diciendo "guau" continuamente; con los suricatos sonreías. Y en la granja te emocionaste tanto que acariciabas a las cabras.
Luego llegó la hora de marchar y tú caiste en segundos, de puro cansancio te quedaste dormida y no te desperteste hasta mucho después, cuando llegamos a casa.
En resumen, creo que fue un día muy bien aprovechado, sobre todo por ti, en tu primer contacto directo con los animales.
Pero esta no va a ser la única visita a Faunia, cuando seas algo más mayor volveremos y podremos ver más cosas, como las aves rapaces que no pudimos ver por falta de tiempo.
Cada vez te sientes más segura caminando, tus pasos aún son algo vacilantes pero ya eres capaz de hacerlo cogida tan solo de un dedo de cada mano. Y ahora que gateabas a toda velocidad y corrdinabas perfectamente, ya iba siendo hora de que pasaras a caminar.
Estoy segura de que muy pronto te lanzarás tú sola, a todo correr, dándonos esa alegría a todos pero también motivos para vigilarte más de cerca, para que no pase nada fuera de lo normal.
Ya se nos acabaron las dos semanas de descanso que tuvimos en este mes. Hace muchos días que no me paso a escribir nada, pero como estaba de relax me daba pereza.
Nos fuimos tú y yo, Deva, a las Asturias. A las dos nos vino muy bien ese cambio de aires, sobre todo por los calores de Madrid, aunque también para desconectar un poco de todo.
Te sentó muy bien el ver a tus abuelos y al resto de la familia, aunque a estos últimos rara vez los vislumbras. Tu madrina está teniendo un verano bastante ocupado (quién le manda suspender primero de carrera??), así que no pudo disfrutar contigo todo lo que quiso.
Ya casí había pasado una semana y aún no habíamos pisado la playa, y esto fue casi un pecado porque estábamos al lado; solo era cruzar la calle y ya la teníamos justo delante. No soporto la playa ni a la gente que parece no saber caminar por la arena sin lanzarla por todos lados, pero tú no podías irte sin conocer el Cantábrico, aunque fuese sentada en la toalla, o dando unos pasitos descalza por la orilla.
Fuimos al Acuario, y a ti te gustó lo que viste , aunque fue poca cosa, porque si nos paramos demasiado en un recinto cerrado te aburrés mucho y protestas. Al comienzo de la visita había una piscina de nutrias, pero no las pudimos ver porque estaban durmiendo, mala pata, porque creo que te hubiera ilusionado verlas; por el camino perdiste una playerita, pero gracias a la amabilidad de algunas personas la recuperamos. Vimos también pingüinos -entre otros bichos marinos-, que me recordaron a los de Faunia, pero aquí en plan un poco más cutre -se hace lo que se puede-. En fin, que este fue tu primer contacto con los animales salvajes, no les prestaste mucha atención, pero claro, aún eres muy pequeña. Lo que si te encanta es quitarse los zapatos y tirarlos donde mejor te parece, y tirar de los calcetines para quitártelos también, que nose traes loquitos con eso y ya no sabemos que hacer.
No teníamos bañadores, y cada vez que pensaba en bajar a la playa contigo se nublaba el día o salían otros planes, pero por fin conseguí ir, el último día. Te manchaste de arenae intentabas quitártela, era una delícia verte porque no querías mancharte y te sentías incómoda, pero al final te rebozaste bien, con baño incluido. Y para ser tu primer día en la playa, no estuvo nada mal.
En conjunto fueron unas vacaciones agridulces, porque mi madre y mi hermana aprovecharon el "fílón" para amargarme un poco la existencia: que tengo que empezar a quitarte el pañal y llevarte al orinal, que tienes que empezar a caminar...En fin, la familia -que no hay más que una y tenemos que sufrirla-...Solo espero que a ti te dejen vivir, que te dejemos vivir tranquila.