La pitufa de la casa ya tiene 11 meses, y la verdad es que todo este tiempo se nos pasó demasiado rápido. Mi niña ha crecido, y siento como si no hubiese disfrutado de ella todo este tiempo. Si pudiera volver atrás haría las cosas de una manera muy distinta, me hubiese informado mejor en todo lo relacionado con ella.
Día a día aprende nuevas cosas, ya gatea con soltura y balbucea algunas palabras con su media lengua; la ponemos de pie para que coja fuerza en las piernas, aunque no parece tener ni ganas ni prisa en aprender a caminar y hablar. Bueno, tiempo al tiempo, cada niño es un mundo y va a su propio ritmo, y a mi no me gusta forzarla demasiado.
Estoy pensando en ponerla ya a dormir en su habitación, aunque tengo bastantes dudas. Me parece que mientras no camine, tardará en cambiar de cuarto, aunqeu cuando eso llegue creo que también lo lamentaré, aunque es inevitable que crezca.
Añado: ya es capaz de sostenerse sobre las piernecitas durante unos momentos, aunque se la ve insegura todavía, y si suelta una de sus manos, se cae de culo. Pero ella no cede, sino que persevera, y cada vez se la ve más confiada. El otro día ya dió sus primeros pasitos con su padre, pero como no está convencida, pues no lo ha hecho con nadie más, menuda gamberra está hecha!!!.
Añado más: He conseguido que el padrino, su pareja y el padre estén presentes. La niña no necesita a nadie más para celebrar su cumpleaños. Se dará cuenta de que es un día especial, ya que recibirá regalos y habrá tarta con velita, pero por lo demás será un día como otro cualquiera.