Una de las virtudes-defecto que mayor miedo me producen es el perfeccionismo.
Es una virtud porque, evidentemente, lo es el tender a hacer las cosas perfectas y es un defecto porque no suele contar con la realidad de que lo perfecto no existe en este mundo, que los fracasos son parte de toda vida, que todo el que se mueve se equivoca alguna vez.
He conocido en mi vida muchos perfeccionistas. Son, desde luego, gente estupenda. Creen en el trabajo bien hecho, se entregan apasionadamente a hacer bien las cosas, e incluso llegan a hacer magníficamente la mayor parte de las tareas que emprenden.
Pero son también gente un poco neurótica. Viven tensos. Se vuelven cruelmente exigentes con quienes no son como ellos. Y sufren espectacularmente cuando llega la realidad con la rebaja y ven que muchas de sus obras, a pesar de todo su interés se quedan a mitad de camino.
Por eso me parece que una de las primeras cosas que deberían enseñarnos de niños es a equivocarnos.
El error, el fallo, es parte de la condición humana, hagamos lo que hagamos, habrá siempre un coeficiente de error en nuestras obras.
Los pedagogos dicen por eso que es preferible permitir a un niño que rompa alguna vez un plato y enseñarle luego a recoger los pedazos, porque "es mejor un plato roto que un niño roto".
Es cierto. No existen hombres que nunca hayan roto un plato. No ha nacido el genio que nunca fracase en algo.
Lo que si existe es gente que de sus errores sólo saca amargura y pesimismo.
Y sería estupendo educar a los jóvenes en la idea de que no hay una vida sin problemas, pero lo que hay en todo hombre es capacidad para superarlos. No vale realmente la pena llorar por un plato roto, se compra otro y ya está.
Lo grave es cuando por un afán de perfección imposible, se rompe un corazón. Porque de eso... no hay repuesto en los mercados..
LES DESEO UN LINDO MIERCOLES, QUE DIOS ESTE A SU LADO SIEMPRE... LOS AMO gloria