Señor Jesús, la enfermedad ha llamado a la puerta de mi vida: una experiencia dura, una realidad difícil de aceptar. No obstante, te doy gracias por esta enfermedad: me ha hecho tocar con la mano la fragilidad y la precariedad de la humana existencia. Ahora miro todo con otros ojos: lo que soy y lo que tengo, no me pertenece, es un don tuyo. He descubierto qué quiere decir depender, tener necesidad de todo y de todos, no poder hacer nada solo.
He vivido la soledad y la angustia, también el afecto y la amistad de tantas personas.
¡Señor!, aunque me es difícil, repito: "¡Hágase tu voluntad!".
Te ofrezco mis sufrimientos y los uno a los de Cristo Crucificado.
Bendice las personas que me asisten y las que sufren por mí. Amén.
HOY ANDO UN POCO DEPRIMIDA, ME TOCA MAÑANA MI QUINTA QUIMIOTERAPIA.
DE TODAS FORMAS LES QUIERO DEJAR UN FUERTE ABRAZO, ES POSIBLE QUE NO ESTE DURANTE UNOS DIAS.. BESOS GLORIA