Si tienes dudas dónde dejar al niño que llevas dentro de ti, déjalo conmigo. Yo lo cuidaré por las noches para que te deje dormir, le daré besitos cuando necesite cariño, jugaré con él cuando se sienta triste, le contaré un chiste para hacerlo reír. Si tienes dudas dónde dejar al niño, déjalo jugar con la niña que hay en mí. Que recojan hojas o caminen de la mano, que se detengan bajo una sombra a contar historias de dos personas adultas que se aman. Déjalos crecer juntos dentro de nosotros dos.
Felícita Guillén (seudónimo de Arquímides Guillén para los escritos con voz femenina)
Amanecerá de nuevo un rastro en el cielo que tengo en mis sueños una máquina de besos jugueteando siluetas que se agitan de presto mis manos asfixian fuerte sus pechos.
"ser mujer es mucho más que la definición que nos entrega el diccionario, somos seres llenas de contradicciones, eternamente niñas" AGATA
La niñez de la mujer no se termina, y cuando alguna quiere perderla, lo que pierde es la inocencia, lo cual la vuelve como una cualquiera. En la mujer, la inocencia es belleza, la ignorancia es fealdad. La inocencia hace que una mujer pueda haber tenido muchos maridos y seguir siendo virgen; puede ser muy preparada académicamente, pero sigue creyendo en el amor.
Arquímides Guillén
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MI SEGUNDO HOGAR
La belleza es mi segundo hogar. Cuando abro la puerta hay una imagen alegre que mueve la cola. Hay tantas cosas que debo ordenar, tantas palabras para el acomodo. Barro lo superfluo con mi pensamiento, pero todo lo superfluo tiene tanto para reciclar, que encuentro la belleza muchas veces en lo que acabo de recoger.
Si los hombres pudieran perdonar con la facilidad que se equivocan.
Con facilidad creen saberlo todo, que todo lo controlan pero los hombres... los hombres no se enteran de nada: ni cuando se les quiere ni cuando se dejan de querer.
Se rompen sus miradas por el botón de la blusa que casi desabotona lo voluptuoso de los pechos, y al corazón que está cerca a ese no lo ven, aunque se rompa de ansias.