Descripción: La niña quería ser mujer, quería ver el mundo a través de sus ojos, ser libre... ser libre, completamente libre. Construyó sus alitas, aprendió a volar, para el día de su vuelo. La niña soñaba, sin fronteras, sin limitaciones, solo soñaba... estaba llena de ilusiones, estaba llena de fantasias. La niña creció, ahora es mujer, mujer porque lo dice su cuerpo, pero no su alma... La mujer quiere ser niña, porque no le gusta el mundo que ahora ve ante sus ojos, tiene sus alas, pero aún no se atreve a volar. Tiene miedo, el miedo que de niña nunca sintió, porque su mundo de fantasía, no se lo permitía. La mujer sigue soñando, no abandonó su fantasía y sigue llena de ilusiones. Trajo de vuelta su mundo, su mundo de fantasía, donde vuelan mariposas, donde todo es color de rosa. Donde no hay dolor, solo amor. La niña creció ahora es mujer, pero sigue viviendo en su mundo de fantasía.
Para volver amar, no basta con intentarlo, sino con cerrar aquellos capítulos que por inocente no nos atrevemos a cerrar, quizás por miedo, por miedo de ver lo que no nos atrevemos a ver.
Para volver amar, no basta con pedirlo, sino con limpiar el alma de todo residuo de un amor que quizás ya fue, de cortar las alas de esperanzas vacías e ilusiones perdidas.
Para volver amar, no basta con soñar con los ojos abiertos, sino con sacar la valentía a flote y conquistar la suavidad de la ternura a lo largo del camino. Bailar otra vez con nuevos suspiros del ama.
Para volver amar, no basta con buscar, sino con esperar que el corazón se atreva a volver a confiar en la sonrisa de una nueva alma, de esperar que la primavera seduzca mi alegría.
Para volver amar necesito entender que mi corazón esta libre de todo recuerdo.