Descripción: En una de esas épocas inciertas, la primavera, cuando todo aflora, cuando todo despierta.. me invade la tristeza y al tiempo unas tremendas ansias de vivir. Desilusionada de cosas que antes me apasionaban y que ahora me parecen tan vacías, solo hay dos luces que iluminan mis días y un sol que me da calor para agarrarme con fuerza y no caer rendida en la batalla de la vida. Añoro algunos rasgos de mi personalidad, que alguien me pidió un día que no cambiase, y que se rompieron a fuerza de quebrar mis principios devolviéndome un cierto resentimiento, un cierto temor, mucho miedo y experiencia. Yo que siempre he surgido como el Ave Fénix de mis cenizas, de pronto me siento sin fuerzas, necesito que alguien me levante, que me ofrezca un hombro sobre el que apoyarme, un oído sobre el que deslizar mis confidencias, un aliento en las horas tristes, porque yo, la vida imagen de la felicidad para los demás, la perfecta, la afortunada, también soy humana.