Por la blanda arena que lame el mar su pequeña huella no vuelve más y un sendero solo de pena y silencio llegó hasta el agua profunda y un sendero solo de penas puras llegó hasta la espuma
Sabe Dios que angustia te acompañó qué dolores viejos calló tu voz para recostarte arrullada en el canto de las caracolas marinas la canción que canta en el fondo oscuro del mar la caracola
Te vas Alfonsina con tu soledad ¿qué poemas nuevos fuiste a buscar? Y una voz antigua de viento y de mar te requiebra el alma y la está llamando y te vas, hacia allá como en sueños, dormida Alfonsina, vestida de mar.
Cinco sirenitas te llevarán por caminos de algas y de coral y fosforescentes caballos marinos harán una ronda a tu lado. Y los habitantes del agua van a nadar pronto a tu lado.
Bájame la lámpara un poco más déjame que duerma, nodriza en paz y si llama él no le digas que estoy, dile que Alfonsina no vuelve. y si llama él no le digas nunca que estoy, di que me he ido.
Te vas Alfonsina con tu soledad ¿qué poemas nuevos fuiste a buscar? Y una voz antigua de viento y de mar te requiebra el alma y la está llamando y te vas, hacia allá como en sueños, dormida Alfonsina, vestida de mar.
Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las cuatro y acabo la planilla y pienso diez minutos y estiro las piernas como todas las tardes y hago así con los hombros para aflojar la espalda y me doblo los dedos y les saco mentiras.
Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el rejoj y son las cinco y soy una manija que calcula interés o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas o un oído que escucha como ladra el teléfono o un tipo que hace números y les saca verdades.
Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las seis. Podrías acercarte de sorpresa y decirme ¿Qué tal? y quedaríamos yo con la mancha roja de tus labios tú con el tizne azul de mi carbónico.