Raro que no me sigan centenares de pájaros picoteando canciones sobre mi sombrilla blanca. (Será que van cercando, en vigilia de nubes, la claridad inmensa donde avanza mi alma).
Raro que no me carguen pálidas margaritas por la ruta amorosa que han tomado mis alas. (Será que están llorando a su hermana más triste, que en silencio se ha ido a la hora del alba).
Raro que no me vista de novia la más leve de aquellas brisas suaves que durmieron mi infancia. (Será que entre los árboles va enseñando a mi amado los surcos inocentes por donde anduve, casta?)
Raro que no me tire su emoción el rocío, en gotas donde asome risueña la mañana. (Será que por el surco de angustia del pasado, con agua generosa mis decepciones baña).
Soy una amanecida del amor?
En mí cuelgan canciones y racimos de pétalos, y muchos sueños blancos, y emociones aladas.
Raro que no me entienda el hombre, conturbado por la mano sencilla que recogió mi alma. (Será que en él la noche se deshoja más lenta, o tal vez no comprenda la emoción depurada?)
No la vi. Llegué tarde, como todos, y alcancé nada más la lentitud púrpura de la cauda; la atmósfera vibrante de aria recién cantada.
Ella no. Y era más que plenitud su ausencia y era más que esponsales y era más que semilla en que madura el tiempo: esperanza o nostalgia.
Sueña, no está. Imagina, no es. Recuerda, se sustituye, inventa, se anticipa, dice adiós o mañana.
Si sonríe, sonríe desde lejos, desde lo que será su memoria, y saluda desde Su antepasado pálido por la muerte.
Porque no es el cisne. Porque si la señalas señalas una sombra en la pupila profunda de los lagos y del esquife sólo la estela y de la nube el testimonio del poder del viento.
Presencia prometida, evocada. Presencia posible del instante en que cuaja el cristal, en que se manifiesta el corazón del fuego.
Esta noche al oído me has dicho dos palabras Comunes. Dos palabras cansadas De ser dichas. Palabras Que de viejas son nuevas.
Dos palabras tan dulces que la luna que andaba Filtrando entre las ramas Se detuvo en mi boca. Tan dulces dos palabras Que una hormiga pasea por mi cuello y no intento Moverme para echarla.
Tan dulces dos palabras —Que digo sin quererlo— ¡oh, qué bella, la vida!— Tan dulces y tan mansas Que aceites olorosos sobre el cuerpo derraman.
Tan dulces y tan bellas Que nerviosos, mis dedos, Se mueven hacia el cielo imitando tijeras. Oh, mis dedos quisieran Cortar estrellas.
¿Qué es en definitiva el mar? ¿por qué seduce? ¿por qué tienta? suele invadirnos como un dogma y nos obliga a ser orilla
nadar es una forma de abrazarlo de pedirle otra vez revelaciones pero los golpes de agua no son magia hay olas tenebrosas que anegan la osadía y neblinas que todo lo confunden
el mar es una alianza o un sarcófago del infinito trae mensajes ilegibles y estampas ignoradas del abismo trasmite a veces una turbadora tensa y elemental melancolía
el mar no se avergüenza de sus náufragos carece totalmente de conciencia y sin embargo atrae tienta llama lame los territorios del suicida y cuenta historias de final oscuro
¿qué es en definitiva el mar? ¿Por qué fascina? ¿por qué tienta? es menos que un azar / una zozobra / un argumento contra Dios / seduce por ser tan extranjero y tan nosotros tan hecho a la medida de nuestra sinrazón y nuestro olvido
es probable que nunca haya respuesta pero igual seguiremos preguntando ¿qué es por ventura el mar? ¿por qué fascina el mar? ¿qué significa ese enigma que queda más acá y más allá del horizonte?
Mario Benedetti
Un homenaje a este poeta, orgullo de América y que nos acaba de dejar.
Ahora camino de noche porque las noches son claras ... Y esta noche no hubo luna, no hubo luna amiga y blanca .. . y había pocas estrellas, pocas estrellas y pálidas...
Y era todo triste sin la luna amiga... y era todo negro sin la luna blanca.
No se veía la cinta de la carretera larga... los olivos del recuesto apenas se dibujaban... un murciélago pasó rozándome la cabeza con el ala ... y me ladraron los perros en los bancales con saña. Sin luna todo era negro y triste... vi una luz allá lejana... y, a tientas, fui hasta la luz y en la luz pedí posada...
Esta noche no hubo luna... no hubo luna amiga y blanca... Y recordé aquella noche en que no vino mi amada...
y en que yo loco de amor, lleno de fiebre y de ansias... hice también alto en la primera posada...
Leon Felipe
Un humilde homenaje a los españoles del exilio, aquellos a quienes les tocó "Amar en tiempos revueltos"y dejar su terruño para emigrar a países amigos que les abrieron los brazos para ofrecerles una oportunidadde seguir siendo ellos mismos, valientes, convencidos de sus ideales y entregados a ellos. México acogió a suhijo del corazón: Leon Felipe.
¿Eva era rubia? No. Con negros ojos vio la manzana del jardín: con labios rojos probó su miel; con labios rojos que saben hoy más ciencia que los sabios.
Venus tuvo el azur en sus pupilas, pero su hijo no. Negros y fieros, encienden a las tórtolas tranquilas los dos ojos de Eros.
Los ojos de las reinas fabulosas, de las reinas magníficas y fuertes, tenían las pupilas tenebrosas que daban los amores y las muertes.
Pentesilea, reina de amazonas; Judith, espada y fuerza de Betulia; Cleopatra, encantadora de coronas, la luz tuvieron de tus ojos, Julia.
La negra, que es más luz que la luz blanca del sol, y las azules de los cielos. Luz que el más rojo resplandor arranca al diamante terrible de los celos.
Luz negra, luz divina, luz que alegra la luz meridional, luz de las niñas, de las grandes ojeras, ¡Oh luz negra que hace cantar a Pan bajo las viñas!
Rubén Darío
Qué hermosa la poesía de Rubén Darío, un deleite para el alma.
Ven, madre, a descansar de todos tus trabajos hasta el jardín umbroso que cultivo en mis sueños, a la luz de luciérnagas y áureos escarabajos y la mágica ayuda de esos seres pequeños, los gnomos, que se visten con trajes escarlata y brotan cuando alumbran las primeras estrellas, que usan zapatitos con hebillas de plata sin dejar en el musgo la marca de sus huellas.
Cantarán para ti la cigarra y el grillo, ocultos entre hiedras, glicinas o jazmines. Y con las hojas muertas haremos un castillo con muros almenados en oro y amarillo, hasta que se deshaga por sobre los jardines (en tanto la cabeza sobre mi hombro inclines).
Marilina Rébora
Felicidades a todas las mamis del mundo con mucho cariño en su día