Te cuento algo rápido para seguir con mi libro, el jueves, día de la madre, llevé la ensalada que me tocó llevar a la casa de mi suegra y les facinó tanto que se acabó el tazón lleno, pero es que lo curioso aquí es que casi a nadie nos gusta comer vegetales; me sentí muy bien y tranquila de que haya sido del agrado de todos, chao...
Voy a tratar de darle más tiempo a la escritura para sacar el libro que traigo entre ojos, aunque me está sacando canas verdes, igual que los albañiles que están trabajando al lado y mi esposo con sus mugres que trajo de su trabajo porque lo bajaron de cargo y de oficina y es un polvadero y bultos, además de lo que hay que limpiar siempre ¿por qué se meten conmigo?, por qué me rompen mis macetas?, ya nada más eso les falta; el calor también está en mi contra creo, esto es un complot, me dan ganas de llorar del puro berrinche; a lo mejor por eso no me acabo de componer del estómago y me duele la cabeza ¿Qué haré?, ¿qué haré?; bueno, ayer que estaba cantando y bailando con mis discos entonces sí que me sentía bien; un rato y un rato ¿verdad?, a veces bien, a veces mal ¡ay mi cadera!...