Llegaron los calores en Madrid y mi viejitolindo parte con su llegada. No se siente bien de salud, y no me gustó la idea de tener que escucharle decir que partía. Primera vez que me deja con esa sensación de miedo, incertidumbre, como si algo fuera a pasar, yo espero que Dios me lo proteja, pero no puedo impedir ese malestar entre mi mente y mi estomago.
Él es muy descuidado, su azúcar le vive haciendo malas jugadas, y su doctora que para mi no es competente, ha querido llevar el caso ella a sabiendas que es un endocrinólogo quien debe supervisarle. He insistido mucho para que vaya a otro medico pero su terquedad es bien fuerte, no le gusta caminar ni hacer dietas, vive como si no fuera diabético. Su viaje a Barcelona la semana pasada me dio la razón, pues su cuñado quien también tiene la misma enfermedad, le aconsejo lo mismo que yo. Me ha prometido ver un especialista luego que termine el verano, y mientras como digo yo, puede suceder cualquier cosa nada agradable.
No se porque los hombres son tan tercos, pienso que es miedo que le tienen a los médicos y a las enfermedades, porque nosotras las mujeres somos mas cuidadosas y estamos mas al tanto de todo.
Es cierto que cada día trae sus afanes, y este en verdad no me gusta para nada, le quiero tanto que no podría imaginarme verle enfermo, se que esto es de humano, pero cuando te toca de cerca, duele mucho
Espero que los aires de la sierra le den un poco su salud.