Cuando los días amanecen así, soleaditos, de azul intenso y total, cuando el viento que te acaricia es sueve y refrescante, cuando el verde se deja ver en todo su esplendor, créeme, no hay precio para tanta belleza. Tartacha.
De noche, cuando todo duerme, cuando las nubes se deslizan como en una danza callada
Y cuando las sombras de ramas gigantes de árboles, parecen fantasmas, rondando en silencio, por un espacio negro, sin luna, sin luz, si, de noche es cuando mis pensamientos acuden en montones, como agolpándose en mi cabeza, sin dejarme dormir, espantando todo mi cansancio del día, fatigándome, presionándome, acosándome.
Es precisamente de noche, cuando mas necesito que el sueño me deshaga de recuerdos y pensamientos molestos, cuando estos me persiguen sin tregua, cuando no paro de pensar, como si estuviese montada en una de esas calecitas que dan vueltas y vueltas y no para y me marea y me quiero ya bajar.
Si, porque será justo de noche, cuando mas queremos descansar, cuando el anhelado sueño tendría que sumirnos en el fondo delicioso del total relax, cuando más nos devanamos los sesos, pensando, pensando, sin poder parar.
Ah, esta noche si, esta noche me entrego toda , me dejo llevar por el dulce mareo del sueño y me la paso toda de largo, hasta el día que llegue, por fatigoso que sea.
Retomando un poco mi vida, esa que hace rato, tengo por ahí,
olvidada en algún rincón, quiero decir que este fin de semana que se alargó un poco mas, por el día festivo, mis sentimientos volvieron al cause en que normalmente se desarrollan.
Estuve muy contenta y por supuesto, con la sensibilidad a flor de piel .
Y es que como no estarlo, si para mi cumpleaños, que también fue el fin de semana, mi hija me ha dado un regalo maravilloso.
Participó con mucho éxito, en el festival internacional del tango en Medellín, nuestra ciudad y llegó a la instancia final.
Es cierto, no se ganó el concurso, ah, pero como cantó, como hizo que todo un público, sabedor como el que mas en la materia vibrara de emoción, fue algo hermoso, mi corazón de mamá común y de espectadora, se atoró en mi garganta, me dejó muda, por un instante y mi cuerpo estaba como pegado a la silla donde me encontraba, totalmente extasiada, mirando esa gran bendición que un día Dios generoso me regaló, para hacerme tan feliz.
Mi Manu estuvo inmensa esa noche, tanto que no llovió, como llueve casi siempre, sino que la noche estaba especialmente bella, estrellada y con ese cachito de luna, que se asomaba curioso a ver lo que pasaba en la tango vía, repleta de gente y llena de la magia que gente joven y talentosa imprimía allí.
Fui enteramente feliz, sentí que volaba mi alma, a los compases, de unos bandoneones
Argentinos, que inundaban con pasión todo ese espacio, lloré de felicidad y me sentí de nuevo inmersa en mis sentimientos, agradecida y como en paz con el mundo.
Luego mi cumple, que estuvo muy lleno del cariño de todos mis amigos y familia, muchos mensajes, cual de todos mas tierno y cálido, llamada de una gran amiga de Venezuela,(mi Coro del alma,) y un mail, mil veces bendito, de alguien que es para mi como otro de mis hijos, al que quiero y admiro, con todo mi corazón.
Como verán, para que quiero mas, si estoy rodeada de tanta belleza.