y así escribo hoy, cuando ya convertida en toda una mujer,
sigues dándole a mi vida, tanta felicidad,
cuando ahora tu misma eres quien me enseña tantas cosas, para que yo como persona siga creciendo, madurando y valorándolo todo, con un criterio mejor y mas fresco y reposado,
así como lo haces tu.
Dios te siga llenando de bendiciones y haciendo de ti ese ser hermoso, tierno y sensible que has sido hasta hoy.
Tu madre se siente infinitamente orgullosa y bendecida de tenerte y de ver como se cumplen
todos tus sueños, esos mismos que tu construyes, desde tu magia, desde tu inteligencia y bondad.