Con una memoria ancestral olvidada, perdida en montones de cosas; situaciones, emociones, circunstancias ,vivencias mutadas, permeadas , por el paso del tiempo que va determinándolo todo.
Mujer, estás ahí desde el comienzo del tiempo , llegaste cargada con un gran fardo en donde cabían tantas cosas, por ejemplo y entre todo, una gran capacidad de sanadora, una infinita ternura, cómo herramienta ,un intrincado bullir de sentimientos, lucidez para resolverlo casi todo, los ojos que miran desde dentro, el alma, la caricia maternal, otra herramienta, que aún sin ser mamá , sabe llegar al punto exacto del dolor y mitigarlo.
Crecida y hermosa desde el interior, vibrante , intensa , apasionada , , adivina , previsora .
Mujeres , palabra que describe paz, armonía y amor , pero que también peligro si se desconoce el origen de sacerdotisa con poderes que rebasan límites.
Tal vez un día no lejano , volará nuestro recuerdo a la primera casa, al verdadero hogar, allí donde el comienzo nos hizo lo que ya olvidamos, que fue tener poderes increíbles esos que nos fueron legados , por la mano creadora de todo ser humano y entonces volvamos cargando nuestro fardo en el que estén completos , intactos nuestros dones de sanadoras natas, de dadoras de vida, de luz y de esperanza.
Los días no son siempre buenos, hay momentos de mucho desaliento, de cansancio infinito, pero tenemos dentro cómo la llamita que a pesar de parecer consumirse, se puede avivar, con solo poner los ojos en aquellas pequeñas cosas que nos rodean y que casi nadie nota, porque las prisas el desgano,el trabajo intenso, el ir y venir, no, nos permiten el ínfimo minuto, que requiere mirarlas. Trato de avivar mi llamita cada día, mirando atentamente, escuchando, callando cuando tiene que ser. Tartacha atenta.
Hace mucho tiempo que no voy al templo, encontré un lugar mejor donde te siento cerca, te puedo ver y te hablo y me contestas.
Los templos en donde desde niña me dijeron que tu habitas, son limitados y pequeños, comparados con la vastedad, de este templo nuevo y viejo en el que ahora se que estás, desde siempre, desde antes de que la mano del arquitecto humano te construyera casas de ladrillo, de cemento.
Antes iba a visitartecada tanto, a escuchar tu palabra de la boca del que dejaste encargado de esparcirla por el mundo y me sentía bien y en paz y te veía en estatuas de mármol o deyeso y tu expresión siempre era seria, triste y adusta.
Ahora no tengo que encerrarme para oírte, para hablar contigo, ahora te veo en cada cosa que has creado para mi, para todos quienes tienen la suerte cómo yo de mirarte a los ojos, esos ojos que cantan que hablan que te miran alegres, que te llenan de paz el corazón y que bendicen tu vida desde el cerro, desde el canto del pájaro, desde la flor desde su aroma, desde la colina que se alegra con las voces de los niños y que sabe llorar con la lluvia que también lava y restaura lo que tu has creado.
Ahora yo señor, desde el entorno que tu me has regalado te puedo mirar en todo lo que veo y se que desde ahí también me miras, me respondes cuando te pregunto y me llenas el alma y me das luz, fortaleza y esperanza.
Perdón, hace ya mucho que no te visito en uno de esos templos, pero es que me gusta más estar cerca de ti y es aquí, donde te siento siempre, siempre, siempre.
Manojosde sueños, que derrama cundo naces, manojos de caricias, de besos, que no tienen fin, manojos esparcidos de esperanza, de miedos, de incertidumbre ante el futuro , manojos de nochesen vela y de días intensamente cargadosde toda clase de emociones, manojos que se riegan en llanto cuando el dolor te ronda, cuando aprender te cuesta, cuando te ve derrotado.
Manojos de felicidad, cuando mira tus ojos llenitos de contento, manojos de afanes de luchas de caídas, manojos que esparces cuando te ve crecido y hecho persona y cuando tus luchas se vuelven sus logros, manojos de orgullo, defe de alegrías que inundan y te hacen alas, para que puedas volar, manojos de soledades, que no sientes, porque tu vida la llenan manojos, manojos manojos, manojos que van dejando regueros de amor de mamá.