Cuando me dijiste que me llegaría, en quince días, comencé a esperar con mucha ansiedad. Al fin el Sábado llegó mi regalo, el maravilloso sobre misterioso. La alegría fue enorme, cuando lo abrí y miré tu linda carta y ese hermoso librito rosa, con fondo de historieta romántica, envuelto en papel kraft y amarrado con una cintica ilusión café. Saltaba yo, como una chica de quince años, era tal mi alegría, no podía creer que tenía en mis manos, parte del sueño de mi niña azulada, una hermosa historia, creada por ella, hecha con sus propias manos, salida de su corazón puro y sensible, que alberga los sentimientos mas sutiles y bellos de ese ángel que todos conocemos bajo el nik de Indigazulosa. Lo he leído ya con detenimiento, sentada en mi mecedora del porche de mi casa nueva, mirando de fondo, un paisaje lleno de mis árboles amigos, rodeada de un ambiente, que se prestaba, para darle realce a un cuento rosa, al mejor estilo de quien ha forjado sueños, ilusiones y mucho de su vida en palabras, llenas de tanto talento, de tanta emoción de sentimientos hermosos y nobles, que estoy segura, que muy pronto conocerán muchas gentes, porque algo así, merece ser publicado, merece ser resaltado para que muchos la conozcan a ella, a ese ser hermoso, que brilla con una luz intensamente azul y propia. Muy pronto tendrá que ser mi niña, que tu obra esté exibida en las vidrieras de las librerías, muy pronto sabrá Chile y porque no, Latinoamérica, que tenemos un talento joven que sabe llevar a la gente de sentimientos bellos, como los tuyos, plasmado en palabras el sentir, la ilusión y la belleza, que cada vez son menos frecuentes en este mundo. Yo me siento muy feliz y orgullosa de conocerte, de ser amiga tuya, de tener en mis manos un pedazo de ti, que puedo mirar a mi antojo y releerlo sin prisas y con mucha emoción cada que quiera. Indi, eres un ser iluminado y hermoso, no dejes que nada, termine con tus sueños, no cambies nunca ese corazón lleno de bondad y de amor, llénate cada vez de esperanzas, sigue iluminando con tu azulada luz, a todos quienes tenemos la alegría enorme de conocerte. Gracias por existir, gracias por tu regalo, que llenó de felicidad mi alma y gracias, por ser mi amiga. TE QUIERO MUCHO MI AZULITA.
Un día, cuando el sol aún no despuntaba, cuando las estrellas todavía brillaban allá muy alto, me desperté con la sensación extraña de que todo era vacío, de que nada a mis pies tenía piso. Pensé que si me levantaba, caería de pronto y flotaría, en un espacio sin fondo, sin fin y que estaría así sin saber donde llegaría. Me quedé un buen rato intentando reponerme de tan extraña locura, pues como explicar que me encontraba allí, donde siempre ha estado mi cama, para da en sus cuatro patas, en la firme loza de la segunda planta de mi casa, que a su vez, estaba asentada en unos cimientos fuertes y bien profundos. Algo en mi estaba mal; parecía como en un estado de viaje astral, comencé a sentir, que mi cuerpo se quedaba pegado ala cama y sin embargo, yo desde arriba, no se como, me veía allí tendida inmóvil. Un frío terrible me invadió toda, ya no veía cuerpo, cama, ni nada. solo flotaba, o al menos eso era lo que yo pensaba. No tenía noción de tiempo ni de espacio, todo era oscuro. Después de no se cuanto rato, comencé a ver algo luminoso, que se hacía mas grande cada vez y no era que se acercara esa luminosidad a mi, yo me acercaba a ella mas y cuanto mas lo hacía, mas grande era su luz. De pronto, me vi completamente envuelta en ese resplandor y no sentí mas frio, luego la luz se terminó y me vi como en un cuarto enorme, donde había todo tipo de cosas tan raras, que no sabría describir, jamás las había visto, pero tenían como un color plateado y formaban como una especie de grandes tubos, en forma de acordeón, el sitio todo estaba lleno de esas cosas y yo en medio flotando o detenida allí y parecía mas bien como si todo girara, para que yo lo pudiera ver en detalle. De un momento a otro, comencé a ver, no se que era..................... algo así, como una niebla, de color amarillo pálido ,que luego tomaba un tono verde chillón y se iba degradando hasta llegar a un violeta y así se mantuvo por largo rato.
Estuve siempre muy tranquila, mientras veía aquel extraño lugar, con esos objetos, que no puedo describir y esas raras nieblas, o nubes, o humo, no se. Pero de pronto sentí un miedo terrible, algo en mi me gritaba fuerte, que tenía que salir como fuera de ese lugar, que no podía quedarme allí, que había genta abajo que me necesitaba. Y mi miedo era tanto, que no se como de un momento a otro me vi de nuevo en mi cama, agitada y muy cansada, como si hubiera viajado kilómetros y kilómetros. Luego me levanté, el sol calentaba, me salí al balcón, miré todo al rededor de mi, para darme cuenta que estaba allí parada, que nada flotaba y que yo estaba donde tenía que estar, hasta cuando se terminara mi camino y pudiera por fin, llegar donde me fuera asignado el término de mi viaje, en un lugar que espero, no sea ese de donde nada conozco. Gloria C.