Ha pasado ya tanto tiempo desde que él y yo terminamos que no recuerdo qué se siente que me observe con ganas de devorarme a mitad de la calle... sin embargo, yo aún lo siento.
Hemos crecido en muchos aspectos, y en todos esos aspectos ha alimentado mi amor por él. Ahora que lo veo, maduro, agradecido con la vida, con nuevas metas, con nuevos logros, caminando seguro hacia cualquier parte, me pongo celosa de la vida que comparte con todos, menos conmigo, claro.
Somos amigos, y yo quiero que me bese en la boca, que me busque por la tarde, que estemos más tiempo juntos. Deseo con fuerza cósmica que me abrace de repente en el metro, que me mire y sonría, que despertemos juntos y me toque la cara...
Siento mi amor por él recorriéndome por dentro, estirándome como si fuera de hule; siento este amor sin sentido, sin rumbo, sin meta en cada mirada que lanzo al cielo...
Escucho música todo el tiempo porque encuentro todas esas palabras que no le diré, porque prometí acompañarlo sin cuestionarlo más, prometí guardar sus secretos, me comprometí a ser la mejor amiga.
Él ha cumplido con su parte del trato... yo haré mi parte...
Platicaba hoy con mi amiga Ericka cuando salió mi tan memorable frase "no debe haber amor más grande que el AMOR PROPIO".
Ericka se admira de que yo no tenga novio, y en sus propias palabras esto se debe a que no me tomo a ningún hombre en serio. A lo cual respondo que siempre lo hago y siempre lo haré, pero como soy tratada he de tratarlos.
No exijo nada, sin embargo, recibo agradecida lo que se me de, sin esperar nada más allá. Lo único que no tolero bajo ninguna circunstancia en una falta de respeto. Valgo DEMASIADO como para permitir que un cualquiera intente pisotearme... el lema en este caso es "mientras él lo planea, yo ya tomé un taxi".
Espero que muchas mujeres piensen como yo, porque veo sólo belleza en nosotras, y por supuesto que en ellos también.
Sí, los tomo en serio, pero sólo a quienes se toman en serio mi presencia.
Todos/as somos un lujo que no cualquiera se puede dar.
Sería el más grande error comenzar esto con un "caí de nuevo". Esta vez no fue así.
Ayer por la noche tomé cartas en e asunto y decidí no ser títere, sino protagonista... y lo disfruté...
Llegamos a su casa, la cena transcurrió con normalidad e inclusi terminamos de ver el noticiero sin ningún percance...
Nos acostamos y sentí tranquilidad de estar ahí, cuando él se volvió hacia a mí y en un acto poco frecuente, comenzó a acariciarme de pies a cabeza... recorriéndome como si fuera una chica nueva en esa cama...
Hizo justamente lo que yo necesitaba, me abrazó en el momento preciso y me besó con la intensidad que me urgía. Yo no puse reparos, me dejé llevar una y otra vez hasta que sentí ese oleaje maravilloso llegar hasta mi garganta para explotar al fin en una furiosa sonrisa en la que me encontré con él... de nuevo, para siempre.
Quizá me arrepienta algún día de haberme sentado a escribir esta historia, así como me llegué a arrepentir de haberme enamorado de Oscar.
Alguna vez supuse oportuno sentarme a recordar y a tratar de arma mi historia a su lado, pero simplemente llegué a estancarme al no recordar el momento justo en que caí en sus redes.
Veintiún años mayor que yo, a esos cuarenta y dos años de lujo, con una vida laboral exitosa, dos hijas de matrimonios diferentes- encantadoras y divertidas y yo entrando a trabajar al restaurante del cual era gerente.
Desde el principio mostró interés, pero al poco andar, descubrí que era algo que hacía con cada chica nueva que se cruzaba por ahí. Historias y más historias salían de la boca de sus conocidos que me prevenían de lo que intentaría hacer. Yo escuché siempre atenta, pero al final, mi espíritu aventurero y mis ideas de "no restricción" me llevaron a equivocarme una y otra vez...