Descripción: Mi vida, mis sueños... que para el caso es lo mismo... mi vida es un sueño, una esperanza... y estoy dispuesta a compartir unas pequeñas piezas de este puzzle con todos vosotros, por si acaso un día despierto...
Tan solo se quedó el mar, que se llevó las pisadas de los turistas entre sus olas, que jugarán con las sirenas mar adentro, bajo el cielo gris de una amenazador invierno... Aquel patito de goma que hoy flota a la deriva, fue testigo de mil noches de verano, de mil tórridas tardes tostándonos bajo aquel sol que se pone tras las montañas, desamparándonos de la tempestad... Esas noches de verano amándote en silencio, esas cálidas tardes buscándote en cada rincón, esas ansiadas caricias que se llevó el viento, con la resaca, mar adentro y, a saber dónde estarán... mira, como aquellos sueños, como las olas del mar... Se irán las gaviotas huyendo del invierno, más allá del horizonte, en busca de nuevos sueños de verano, arropados por la suave brisa del mar... Y yo, desde mi ventana, viendo pasar el tiempo, dejando volar los recuerdos que un día me hicieron llorar... Flotarán a la deriva dejándose arrastrar por las olas... mira, como el olvido, como aquel patito de goma...
...De repente una sonrisa, un gesto, una caricia, que haga bajar mi mirada sonrojada, coqueta, hacia el suelo enmoquetado de cualquier bar... Una canción de fondo, quizá nuestra canción ¿Bailamos? Nadie nos mira... ...De repente una palabra, un beso, una mirada que sepa desnudar, juguetona, mi corazón... Una canción de fondo, nadie la escucha... Baila, hoy sólo somos dos...
Hoy que me siento fuerte, protegida por los golpes que me asentó tu ausencia, escarmentada de tantos sueños que arrojamos al vacío; vuelvo a sonreír desde un rincón de la noche, bajo las estrellas sedientas de amor, cómplices frustradas de noches de pasión, a media luz, tu cuerpo y el mío, extasiados por el dulce elixir del pecado, como tantas veces susurraron tus labios... Hoy, amigo, que tan lejos te siento, que tan atrás quedaron aquellas caricias a escondidas; me invito a vivir, a seguir viviendo más allá de tus labios, más allá de los sueños que trato de volver a alcanzar, a sabiendas que quedaron, irremediablemente, en tu olvido... Hoy, que sorprendentemente aún me inunda la pena, ya no lloran mis ojos que te miran marcharte, tan ajeno, tan distante... qué bonito hubiera sido todo si hubiera sabido amarte, si hubiera sabido vencer este miedo que hoy se marcha cabizbajo a cualquier otra parte... Hoy, que me siento viva, trato de recoger los trastos de este amor, escondiéndolos en algún lugar donde nadie los pueda encontrar... Y aunque vuelva a caer, agotando los resquicios que me quedan de fe, hoy me vuelvo a levantar...
Disculpe, no sé si se habrá dado cuenta que al pasar por mi vida se llevó la cordura y me dejó sola en la noche, contando los pasos hasta su ventana que, por cierto, olvidó cerrar, dejando volar los sueños que trato de alcanzar y se me escapan, como se escapan los silencios que suplican por su boca... Perdóneme pero es que, al pasar, me robó el corazón... Y yo no puedo reclamarle nada, ni siquiera las palabras que quedaron por decir, ni las promesas que no llegué a firmar, ni los besos que no me llegó a dar... Quédese mi corazón, no lo necesito... no sin su boca, no sin sus manos... Quédeselo que yo seguiré firme mi camino, tratando disimular las lágrimas que se escapan, como aquel silencio, como aquellos sueños; fingiendo ser dueña de mi corazón... Perdóneme, es que, al soñar, perdí la razón...
Hoy igual que ayer se apodera de mí la tristeza, entre las cuatro paredes de mi habitación que guardan en silencio mi llanto, mientras, con una sonrisa artificial, trato de esconder mi mirada ausente, que se pierde entre las sábanas que aún no han aprendido a consolarme... Lágrimas en la almohada dibujan mis noches, refugian mis días que, temblorosos, esperan una soledad amenazadora que ya puedo sentir pisándome los talones... Cómo duele fingir estar bien, cómo duelen cada una de las sonrisas que trato de aparentar, cómo duelen las palabras que no llego a escuchar, cómo duele ver que el grito de mi corazón se traduce en silencio al llegar a mis labios, que callan ahogados por este nudo que me enmudece y no logro desatar... ...¿Por qué todo me sale mal?...