Descripción: Mi vida, mis sueños... que para el caso es lo mismo... mi vida es un sueño, una esperanza... y estoy dispuesta a compartir unas pequeñas piezas de este puzzle con todos vosotros, por si acaso un día despierto...
Llueve fría y lentamente, mientras la letra de una canción de amor sin nombre me recuerda que no estás a mi lado, arrancando de mi garganta la sorda voz de tu recuerdo que se esfuma entre mis labios, susurrando las palabras que grita desesperadamente mi corazón… Dibujo imágenes en blanco y negro con los resquicios de aquello que prohibí al olvido, con la esperanza frustrada de aquello que debió ocurrir, con las palabras que me consuelan, las promesas que me acuestan y las caricias que estoy a punto de perder; mientras un “demasiado” tiñe de música a esta fría tarde de lluvia… y es entonces cuando empiezo a necesitarte, cuando mis manos te buscan en mi cuerpo, cuando me dejo vencer una vez más por la nostalgia y me dejo llevar pensando en ti…
Amanecerá sin ti, con el rastro amargo de los besos que esta noche invento, con la sonrisa torcida y la duda de si fue real… Amaneceré extrañando a tu cuerpo, buscando tu silueta junto a mi almohada, acariciando a un colchón desnudo donde esta noche empiezo a necesitarte… Y tú amanecerás lejos, no demasiado, pero suficiente; brillando bajo otro sol, bajo un cielo diferente… Amanecerá y, al despertar, no te encontraré, mis manos dejarán de ser las tuyas y mi cama estará tan vacía como siempre…
Dime algo bonito, trata de llenar la distancia con el consuelo que dejan tus sordas palabras; con la sonrisa tonta que dibujas en mis labios, a contraluz... háblame de amor, de la luna llena... cuéntame cualquier bobada... Busca entre tu palabrería alguna palabra fácil que engañe a mi corazón y me haga sentirte cerca... prometo guardarte el secreto, prometo callar que te extraño... Promete que vendrás, que impregnarás mi cuerpo con tu aroma, que robarás la soledad de mi cama, que recorrerás tu ausencia sobre mi piel, que colorearás las caricias que dibujaron mis manos... díselo a mis ojos, díselo a mis labios... Miénteme, déjame seguir soñando...
Se tiñe de verde y blanco la tierra que viste mis caminos... El aire flamenco se perfuma de azahar, como se visten sus calles de lunares y volantes; presumiendo, coqueta, con pendientes de corales... Andalucía bonita sale a pasear, como cada 28, al compás de una soleá, con su mejor vestido, con sus mejores andares, desde el desierto de Almería hasta la Virgen del Rocío... Un fandango quiebra el cielo de un febrero con arte y las estrellitas brillan, celosas, sobre su piel morena... Andalucía flamenca, la tierra que me vio nacer, donde viven mis mayores, donde jugarán mis hijos a orillas del Mediterráneo, a los pies del Atlántico... Mira de reojo la Giralda como baila el Guadalquivir, sabiendo que irá a morir a Cádiz... Mi Málaga navega en un barco velero donde un día soñó con ser gaviota de su cielo marinero... La Mezquita coquetea con el viento entre campos de olivares, casas vestidas de blanco y macetas en los balcones que recuerdan a un paisaje de Jaén; a los pies de la Alhambra que reina, mora, en el cielo de Granada... Pero de todos sus rincones, yo quisiera perderme en tu cuerpo, andaluz de risa alegre y ojos morenos... ¿yo?... yo me quedo contigo...
Cae la noche en mi cuerpo desnudo... El reflejo de la luna no acierta a adivinarme entre las sábanas que gritan tu nombre y, en la oscuridad de mi habitación, disfrazo al pudor de deseo... A tientas, puedo sentir tus palabras acariciándome mientras mis manos imaginan tu cuerpo... Trazo tus caderas en mi vientre y más abajo, donde mi piel se escandaliza... Me extasío de tu presencia fugaz, donde mis labios entreabiertos respiran tu recuerdo... Me enloqueces, me perturbas, me perviertes... y me duermo así; invocando a tus besos, dibujándote en mi pecho... mientras cierro los ojos y te desvaneces, dejándome sola en una cama tan vacía...