Descripción: Mi vida, mis sueños... que para el caso es lo mismo... mi vida es un sueño, una esperanza... y estoy dispuesta a compartir unas pequeñas piezas de este puzzle con todos vosotros, por si acaso un día despierto...
Comencé de puntillas, espiando a escondidas rincones secretos que, quizá sin proponéroslo, eran rincones de arte, arte anónimo que compartíais con el resto del mundo sin ánimo de lucro... leía los comentarios y no entendía nada, ¿cómo podría haber palabras de cariño entre personas desconocidas? Quizá se conocían, quizá era un círculo muy cerrado en el que no me estaría permitido entrar... No sé en qué momento me decidí ni en qué momento me enamorasteis, pero hoy intento celebrar con vosotros mis cien primeros artículos con palabras que no encuentro, después de más de un año compartiendo mis sueños y queriéndoos con toda mi alma... Cien piezas que hablan de amor, de ilusión, de desolación, de emociones, de secretos, de sentimientos, de sueños... palabras que muchas veces sentí en vano, palabras que quizá nunca supe pronunciar, pero a las que habéis dado sentido... Piezas de mi vida, sólo eso, pequeños fragmentos dentro de mi gran complejidad, piezas de las que hoy formáis parte... Más de cien comentarios que me alegran la vida, que consiguen dibujar una sonrisa aún cuando tengo triste el corazón, que me hacen sentir acompañada, arropada, protegida, querida, que me inspiran, me guían, me halagan, me animan... Más de cien besototes que quieren volar hacia vuestra mejilla, que no son sólo palabras, sino la máxima expresión que se me permite tras la pantalla de mi ordenador para agradeceros y demostraros mi tremendo cariño... Más de cien te quieros, que gritan desesperados tras la pantalla de comentarios, que acallan las tristezas, que tienen más voz que cualquier otra palabra que me hubiera atrevido a escribir, que le dan sentido a todo esto... “Ha significado mucho para mí este tiempo que he compartido con vosotros... He aprendido mucho, muchísimo de cada uno de ustedes desde el primero al último... pero sobre todo, he aprendido a querer a personas sin poder mirarlas a los ojos, sin poder escuchar sus voces, sin poder tocar sus pieles ni oler sus dulces aromas... más que a personas, he aprendido a querer a sentimientos, a reír con ellos y a llorar con ellos...” “Debo agradecer, no a mí sino a ustedes, que este artículo se llegue a escribir... Han estado ahí para escucharme, aún cuando tenía poco que decir; para apoyarme, aún cuando menos lo merecía; para darme fuerzas cuando todo se derrumbaba a mi alrededor; para darme inspiración...” “ustedes... esos que saben quererme, esos que lo dan todo sin esperar nada a cambio, esos que nunca escucharon mi risa ni vieron mis lágrimas pero me hicieron reír y calmaron mi llanto, esos de los que nunca sentí el tacto de su piel ni el aliento de sus besos pero que me acarician el alma, esos que no saben nada de mí pero que conocen aquello que, quizá, incluso yo desconozco... Ustedes... casi mi conciencia...” Gracias de corazón... y ahora, a por los mil no???
Un paseo a solas, con el sonido de mis pasos en la cálida acera de una tarde de verano, con la alargada sombra que escolta mis pasos, conmigo misma y mi soledad... Divagando por una ciudad que se me antoja monótona, como un escenario eterno que acompaña mis días... Personas sin rostro vienen y van, caminan con prisa, pasean, charlan, discuten mientras esperan en un semáforo en rojo, mientras yo me pierdo en mis pensamientos, sumida en mis circunstancias y ajena a mi mundo... Levanto la mirada y dibujo esos rostros que se me escapan... Niñas que juegan a ser mujeres maquillando sus inocentes corazones y hablando de historias que aún no entienden; una pareja se abraza ajena al resto del mundo mientras cruzan palabras de amor con sus ojos ilusionados; un niño patalea inundando el mundo de inocencia y a sus padres de impaciencia; un señor trajeado corre con un maletín en sus manos perdiendo entre tanta prisa su valioso tiempo; un vagabundo pasea por las calles que hoy son su hogar, con las arrugas de quien ha vivido y los ojos jóvenes de aquél que un día dejó de ser... Una sonrisa se dibuja en mi cara al descubrir mil mundos por descubrir y mil caminos por transitar, mientras miro al cielo y lo confirmo, el sol brilla para todos igual...
Me cansé de idealizarte y convertirte en el héroe de mis pesadillas, me cansé de esperar horas por un segundo en tu mirada, me cansé de mirar en tu ventana con la ilusión puesta en tus ojos, me cansé de inventar historias con final feliz que recaen sobre mis derrotas, me cansé de buscar la palabra perfecta para complacerte, me cansé de tus ojos verdes que ya no me dicen nada, me cansé de que duermas con otras mientras duermo a solas soñando contigo, me cansé de tus labios porque ya no me los creo, me cansé de sonreír por ti, de llorar por ti, de respirar por ti, me cansé de hacer de esta historia una tragedia... Que te vaya bonito, sonreiré mientras tus ojos me busquen en la noche y tus inocentes labios me susurren al oído palabras sin razón, sin saber que nunca seré tuya, que nunca recorrerás mi cuerpo en busca de un deseo prohibido, que nunca viajarás de mi mano hacia el horizonte, que nunca inventaremos palabras para una historia de amor, que nunca más jugaremos al deseo ni a la seducción, que nunca mis labios sinceros te susurrarán “te quiero”, que nunca dibujaré un amanecer en la oscuridad de tu noche, que nunca pasearé por el mundo de tu mano, que nunca más mis ojos te sonreirán con ilusión, que no serán mis brazos los que te protegerán del frío... hay que ver lo que te has perdío...
Aprendiendo a vivir sin ti, a sentir tu ausencia como parte de mi monotonía, a convivir con este dolor que se clava en mi pecho, a sonreír con la mirada perdida en esta triste melancolía... Vivo porque respiro, porque, aunque parezca mentira, aún me late el corazón, porque siguen pasando las horas en este estúpido reloj, porque la vida no acaba aunque no estés a mi lado... Pinto de colores esta oscuridad para hacer más llevadero el camino y me dejo llevar, al son de las horas, al compás del viento, bailando las notas de una melodía que me habla de una insoportable normalidad... Todo sigue, todo transcurre, todo corre inevitablemente, a pesar de que no estas, muy a mi pesar...
Te me escapas de las manos como un sueño fugaz, sintiéndote cada vez más lejos, más inalcanzable... Una caricia cada vez más tenue, desdibujando en mi piel los restos de tu tacto... Yo te busco, te espío, te espero, te siento, te suplico en silencio palabras que no llegas a escuchar... ¿Dónde estás amor mío, cuándo te encontraré? Te extraño, aunque nunca te tuve, pero pude sentirte muy cerca, pude ver con la luz de tus ojos que ahora me deja perdida en medio de esta oscuridad... Lloro en silencio, a solas, tratando de aprender las sonrisas que nunca pensé olvidar... Páginas en blanco, tiempos de silencio, que me hacen escribir esta historia en sueños... Cualquier insignificación es una esperanza, una ilusión, un motor para este torpe corazón que busca un sentido para seguir latiendo... mientras, el aire me pregunta si me buscarás, si me extrañarás, si me pensarás, como yo lo estoy haciendo...