Descripción: Mi vida, mis sueños... que para el caso es lo mismo... mi vida es un sueño, una esperanza... y estoy dispuesta a compartir unas pequeñas piezas de este puzzle con todos vosotros, por si acaso un día despierto...
Acaba el día con la puesta de sol y con el último trinar de un pájaro se hace el silencio… acaba el ajetreo, las prisas, el ruido, la vida rápida para no pensar… y en el vacío de mi noche vuelven a retumbar las palabras que me acobardan en un rincón… Las lágrimas que se me escapan hacen de corazón mis tripas y destruyen de un plomazo todo esfuerzo por fingir que nada ha cambiado… La realidad me impide volver hacia atrás, la desesperación me hace olvidar las palabras que sabían hacerte sonreír…
Me aferro al amor del último beso, al arrepentimiento del último abrazo… y el miedo a perderte me paraliza…
No hay consuelo en tus palabras, no hay ilusión en tus te quieros… y me falta la paciencia para esperar a que sea el tiempo el que sane las heridas…
Se paró el tiempo en aquél preciso instante en que tus ojos se cruzaron con los míos desde el otro lado de la habitación… aquél segundo, aquél lugar, aquella mirada; se convirtieron en la respuesta que había buscado toda mi vida… Ahí estabas tú, más guapo que nunca, sonriendo en una mezcla entre ternura y deseo… ahí estaba yo, tan segura, con el corazón desnudo y sin nada de ropa…
Nos besamos lentamente, con la parsimonia de los besos que verán el amanecer… la ternura me sonreía; el deseo me devoraba…
La noche te cobijaba entre mis piernas mientras mi cintura se desgarraba entre tus brazos… Fuimos perdiendo la noción del tiempo y nos besamos como a quien se le va la vida en un instante… tu boca acallaba el grito de mis labios que gemían desesperados el dulce dolor de amarte… ahí estaba yo, dejando la cordura en los recortes de tu cuerpo… ahí estabas tú, tan perfecto, tan real, tan mío…
Duerme el mundo en el frío silencio de la noche calma… la oscuridad no espera, el reloj no pasa lista… nadie nos conoce, nadie nos busca, nadie nos encuentra… solos… nos sorprende la luna, desnudos en algún rincón de la madrugada… mis manos resbalan por tu espalda y dibujan tus caderas; tu boca recorre mis senos, que se estremecen con el tibio roce de tus labios… Son tus ansias las que desvisten mi inocencia y me cubren de este deseo que me roba la calma y me hace perder el control… Me desgarro entre tus brazos… me alimento de tus labios… respiro tu respiración… Mis ojos buscan tu mirada enloquecida, tus palabras ansían mi aprobación… Me subo a tu cintura… me besas entre suspiros… me haces el amor…
Entre mi silencio, no adivinas el rastro de mi despedida y, sin saber si tu inocencia me enfurece o me acobarda, sigo discreta el camino hacia el olvido con la mejor sonrisa que me permito… Como siempre, pesa más el desengaño que el olvido… Mis lágrimas no hacen más que desgarrar el dolor que causaron las sonrisas que me encadenaban a ti… ya no duelen, sólo forman parte del protocolo del desamor…
Me marcho, desdibujando con mi ausencia los momentos que soñamos… Olvidarte será fácil, pero las mentiras seguirán recordándome, sin remedio, que nunca me has querido… así, como yo te quiero… no te echaré de menos; no ahora que sé que nunca te tuve…
Me voy, acobardada por la valentía de no volver a verte y aún sabiendo que mi ausencia significará quedarme sola…
Esta vez te toca a ti perderme… del todo… y para siempre…
Allí hasta donde mis ojos no alcanzan a ver, dejo pasar mis horas posando mi abatida mirada en el punto exacto del horizonte donde un día quedó mi corazón… Allí estarás, tan lejos como las promesas de seguir adelante sin ti; tan ajeno como las sordas palabras de amor que salen de tu boca… Tu ausencia se ha convertido en parte de mi existencia, que se vuelve absurda por momentos… vuelves y desapareces, pero nunca te tengo… me buscas, me tienes, me pierdes, me encuentras… y yo, que no hago más que quererte, te busco entre las sombras de mis silencios, donde se unen cielo y mar, entre el viento que enreda mi pelo y me recuerda que no estás… Se derrumban todos mis sueños… Se derrumban una vez más… Me marcho, todo es incierto; en mis recuerdos, allí estarás…