La vida es como un acróbata pendiendo de una cuerda floja todo gira en su entorno, pero tienen que calcular muy bien sus pasos por que un solo error nos puede costar la vida.
Vida que tenemos sin pedirla, vida que nos es otorgada gratuitamente y que juntó con ella vienen grandes bendiciones y maravillosos dones, que son los que hacen que cada ,
ser en la tierra sea diferente, diferencia que hace las buenas y malas cosas que vemos a diario.
Cuando a veces nos levantamos y miramos hacia fuera, vemos un mundo desecho, perdido y en total destrucción, destrucción que solo se le es otorgada al ser humano.
Creo que hoy en día cuando vemos algo realmente hermoso nos quedamos observando, eso que solo ocurre en escasas ocasiones. Sentimos que nuestro mundo se detiene, los relojes ya no dan la hora, y solo importa eso que ante nuestros ojos ocurre. la maravilla de estar solo un momento en la tierra....
Ayer vi morir el amor, cuando caminaba en el frío atardecer que las lluvias de septiembre reclamaban.
Vi morir el amor, cuando paseaba por aquellas calles y tu no estabas, le hacías falta a estos brazos, ahora vacíos. y frios...
Vi morir el amor, cuando supe que estabas lejos y quizá ausente.
Vi morir el amor, cuando aquella canción de los dos, dejó de vibrar en mi pecho.
Vi morir el amor, cuando sentada junto al teléfono ansiaba una llamada que nunca llegaría o cuando el correo era ausente y quizá tardío.
Vi morir el amor, cuando paseaba por aquellos rincones de los enamorados y me di cuenta que mi brazo ya no te acompañaba.y senti el frio de tu indiferencia en mi corazon...
Las cosas después de un tiempo nunca son iguales, jamás la gente es igual al otro día, las costumbres van cambiando, los hábitos se van haciendo uno, la rutina nos va comiendo todos los días, las obligaciones cada día son más, las risas tal vez son menos, las caricias se van haciendo pocas y los besos ligueros.
Así es la vida, un camino lleno de colores, aromas, climas, sentimientos... de pronto hay días en que todo es color de rosa con aroma suave, sin embargo también hay días grises con aroma a viejo, a rancio.
Hay días cálidos como la primavera, pero también hay noches frías como el invierno. Hay momentos de alegría, risas, sueños, metas... hay momentos de caras tristes, de gritos, de ofensas, de enojos... La relación de una pareja es así porque se va haciendo cada día, minuto a minuto, es una historia que no está escrita.
Los hijos... llegan, pero de la misma forma se van y solo queda al final el amor y la compañía. Los hijos... esas personas chiquitas que nos enseñan tantas cosas, que nos hacen darnos cuenta de todos esos sentimientos que si tenemos y que son tan bellos.
Los hijos... que nos dan tantas lecciones de humildad, de sencillez, de inocencia, de capacidad de asombro, de poder aprender cosas nuevas todos los días... con esas sonrisas y esos ojos que nos dan tantas cosas con solo una mirada, con una caricia de sus manos tan limpias de todo.
Y sin embargo, a veces no tenemos la capacidad o el tiempo de detener nuestra rutina dos minutos y valorar todas y cada una de estas pequeñas alegrías de la vida.
A veces no tenemos el valor de asomarnos afuera de nuestra esfera y ver que hay cosas hermosas que mirar, y ver que de las cosas no tan hermosas también se puede aprender.
Toma dos minutos de tu vida, solo dos minutos y piensa en todo lo que tenemos, en todo el amor que está en el aire solo para respirarlo, todas las sonrisas que a veces no vemos por estar con la atención en otra cosas, todas las miradas tan profundas, todas las palabras que no escuchamos, todos los aromas, todas las texturas, todos los colores.
Tal vez después de estos dos minutos el amor vuelva a brillar...