Las gotas de rocío, bañan los pétalos nacarados de los sueños, el viento se mece suave entre las hojas, la primavera del alma emerge a la tierra, las fate* nos muestran sus rostros bien amados.
Regalarán un beso al viajero solitario que les dedique una mirada bondadosa, adornarán el bosque con sus cantos claros y puros.
Si caminas por el bosque, o por los profundos senderos del corazón, muéstrate respetuoso con las criaturas, con los sentimientos, con los buenos recuerdos; que entre los árboles podrías encontrar la caricia de una Fata juguetona.
Para mi amiga invisible Girlromantic, una personificación de la ternura de las Fate...
*Estas hadas, delicadas y pequeñas, emergen de los bosques y de las aguas, para poner a prueba a los humanos y regalar preciosos dones a quienes se ganan su favor.
Son idealistas con el cuidado de la naturaleza y tal vez sueñan con encontrar un instante en el tiempo en que todas las criaturas podamos vivir en armonía con la naturaleza, en amor con el entorno.
Hace tantos años, tantos que las hojas han caído quinientas veces para volver a nacer; una joven se perdió por un camino brumoso. Por más que buscó no pudo encontrar el camino de regreso a su tribu.
Atravesó la selva y el bosque, la montaña y la arena; los mares y los rios; porque tenía la plena convicción de haber sido llevada más allá de las sendas reales. Vio la maravillosa tormenta, con sus fauces de trueno; el ocaso sobre los océanos de la inconsciencia. Probó los frutos nacidos de la risa de los niños; bebió de los manantiales de tinta de los dioses, y se volvió sabia y hermosa.
Caminó tanto que sus pequeños pies sangraron y al final se se sentó a descansar y quedó dormida en las raíces de un gran laurel dorado.
Al cabo de un rato sintió una voz que le arrullaba dentro de su sueño y fuera del mismo. Abrió los ojos del alma, y dejó pasar al viento, que la fecundó con semillas de canto, con lágrimas grises...
En su despertar, notó que estaba en un claro cerca de su tribu y que las raíces del laurel se habían desplazado con su cuerpo hasta tierras conocidas en las cuales un rastro le recordaba el hogar del que una vez se alejó en busca de alimento.
Al llegar a la tribu, notó que quienes antes habían sido los suyos, usaban vestiduras extrañas, vio que veneraban a un hombre clavado en una cruz, y que sus rostros habían perdido la curiosidad y el amor por las cosas que crecen libres en el mundo.
Al verle desnuda, un hombre de ropaje café se acercó y la tomó del brazo, mirando con desaprobación los tatuajes de sus muñecas y la ligereza de su piel, mientras todos los que antes habían cantado a la tierra y adorado al sol, hacían extraños gestos con las manos y apuntaban sus ojos al suelo.
Horrorizada forcejeo y corrió tanto como se lo permitieron los pies, aun con el peso que sentía crecer en el vientre. Huyo por los mismos caminos del regreso, sintiendo los pasos de un perseguidor más hiriente que el fuego, huyó con las alas de la noche, hasta llegar a las raíces del laurel, que se abrieron para darle cobijo en el interior de la tierra.
... y allí descansa, con el fruto de su aventura con el viento, esperando el momento en que las gentes de su tribu pongan fin al asedio y recuerden la tierra que tanto les amó...
...pero la espera es larga, tanto que sus cabellos antes negros como la oscuridad más profunda, se extienden blanquecinos por las raíces del viejo árbol, sirviendo de señal a aquel mortal con los ojos lo suficientemente penetrantes como para desentrañar la historia.
Una pequeña princesa soñaba con universos llenos de luz; una pequeña princesa escribía su historia en un libro iridiscente. En cada una de sus palabras cantaba la fantasía de las hojas doradas de otoño: en esa canción, las flores de las nuevas creaciones ideaban una danza tejedora de vida...
... la inocencia, la dulzura y la verdad de ese corazón soñador son una inspiración para todos aquellos que elegimos seguir creyendo en la magia y en el mundo de las hadas.
Gracias Anitta7 por regalarnos desde tu ternura, la magia sublime de tu poesía.