En ese brevísimo instante, me desvestí de las lágrimas y me arrojé en el inmenso mar. Tan profunda como las ilusiones, una potente fuerza se despliega sobre mi; hadas me desangran para hacerme reir en el fondo... ...pues realmente el agua salada me recuerda los cabellos de las sirenas, aferrados de mis posibilidades, como alga marina me dejo llevar.
Aun cuando mis letras, nada digan, nada expliquen; aun cuando mis cárcels se angosten y yo muera en una de mis celdas. Aun después de arrastrar cada lágrima por suelos de gélido cemento; mis manos estarán abiertas como en el primer segundo, ignorando los abismos más allá de su carne...
Duerme en mis ojos donde la ceniza es testigo y no vestigio. Lavate la sed en mis labios cansados despedazalos al beso: Insecto y cacería. La aguda incisión en la palabra que escribo, sangrará en tu nombre la alabanza descrita, siempre hambrienta... ...será una obra melancólica y espesa.
Si la palabra ha partido a donde jamás será recordada, yo no seré mas la luna, no seré la lágrima que rueda por la mejilla del silfo desgarrado. Si enmudezco, seré simplemente la tierra que recibe la raiz del árbol gris; muda con el canto silencioso de los que observan, para no ser jamás llorados en la tumba. Una pequeña parte del todo que ha inoculado la noche en estas letras.