Podrán castigarme mil veces, podrán atacarme constantemente, podrán aplastarme, podrán arinconarme, acorralarme, y me dejarán absorta en un silencio, con un dolor en el pecho, y preguntándo porqué.
Y de pronto aparace en mi mente una luz que ilumina ni mente, palabras de personas que ayudan a reflexionar, y me hacen ver que me puedo levantar de la oscuridad, y ver a quienes me rodean.
Entonces elevo mis brazos a un cielo azul, y un halo de paz y tranquilidad me envuelve, vuelve la calma, un ejercito de estrellas, encienden mi corazón, mi alma siente paz, y vuelvo a ser, a creer, a confiar, a mirar más allá de mi naríz, la emoción me invade, ordeno mis ideas, mis manos separan las ramas de los arbustos, levanto mi cabeza, mis ojos ya brillan, extendí mis palmas, y un remolino de fuerzas, invadió mi cuerpo, y alcanzo una vez más mi propio cielo.