Amor mío, yo te conozco, sé que tienes el nombre y apellido del color del jazmin de la luna y en el arco de sangre de tus labios la geometria de mi hambre de besos...
Puedo amarte un millòn de veces de una forma distinta, aùn no he gastado ni el diez por ciento de mis elàsticos detalles que abren los portones creativos de la epopeya de los besos presentidos, y soy forastero de tu piel sonàmbula que me despierta a cualquier hora, y ya sabes, amada mìa, que nadie, nadie, puede quererte como yo, porque tengo el plano del botìn, la contraseña màs hermosa que da a la càmara blindada de tu corazòn de luna.
Ser papá como mi padre lo fue conmigo seguramente jamás lo seré. Sólo sé cuánto espacio ocupan en mi alma, cuánto los extraño, cuánto los amo, cuánta falta me hacen, cuánto necesito rozarlos, abrazarlos, apretarlos a mi corazón en sombras para sentirme feliz aunque sea un rato.