Eres plena, ínfima, y total, la síntesis de todas, la absoluta; esa es la razón por la que pido que me ates al contacto de tu boca profunda, celestial, sin apellidos de alcurnia, con rocíos de mañana, y a la fuerza con que tu corazón resuena con el afán del viento en la tormenta.
...Y bueno la mujer que amo llego bien trayendo en la mochila las canciones que aún no escribí y había un cielo límpido, y un inicio de primavera en sus ojos. y nos llenamos de frases antiguas que parecian sorprendemente nuevas, y cocinamos y el postre fue un beso no apto para diabéticos...
A veces, cuando escribo, me lleno de frases hechas, y todas las palabras saben a gastadas como si de pronto huyeran todos los sinónimos del mundo, y que todo lo que digo ya lo he dicho otras veces, no una sino muchas inclusive ésta, y que mis influencias se meten sin que quiera abrirles el paso, y Whitman dice algo, y Borges de costado me adjetiva al descuido, y Sandburg, Benedetti, y la voz de Neruda traslada su erotismo, y no quiero, pero ellos lo hacen, de manera que ya no me resisto (más vale la eficacia) y quiero ser profundo y hablar de los dolores, de las cosas que he visto bajo cientos de soles, pero se niega el alma que prefiere el olvido y te escribo y te digo -amor, cuánto te amo! con esas frases hechas que yo tanto detesto.