Me gusta cuando soñamos nuestros sueños y compartimos un viaje a Bora Bora o a las Islas Marquesas donde yacen Gauguin y Jacques Brel; y la luz, la sal, el agua de cocos de tu boca ocupa los lugares deshabitados de amor de mi corazón en júbilo.
Soy como una embarcación que llega a puerto, mientras las palpitaciones se desbocan con furia. Amada mía, nadie lo sabe. sólo nosotros, que a la hora del amor en la alta noche un beso cuelga de la luna.
Vuelvo de lejos amor, desarmado, de frente, cansado; en los pies los caminos, moldeable en tus dedos de mujer suave y fuerte; habiendo aprendido que el amor es de aire innumerable y ternura. Vuelvo. vuelvo de lejos para amarte otra vez, ...nuevamente.
Hoy quiero decir que estoy cansado de la diaria batalla por sobrevivir. Miro a los obreros, a los estudiantes, a la peluquera de la esquina, al vendedor de música pirata, al almacenero, al gasista, a los recolectores de basura, a los noteros sobre el pavimento ardiente de los noticieros, y todo es lucha y agotamiento mental por tanto afán derrotado, pero en plena crisis el silbato de los maquinistas de las locomotoras me advierte a las muchachas que descubren a Whitman bajo el tibio sol del invierno, y encuentro tu rostro y tu amor de granero y de ganadería y respiro otra vez al inclinarme buscando el agua mineral y pura que me regalan tus besos de rocío matutino.