Es algo esencialmente evasivo e indefinible; jamás permanece igual ni por un momento; nunca podemos hacer que se quede quieta para analizarla y definirla. Si tratamos de pensar sobre la rapidez con que pasa el tiempo o cambian las cosas, la mente se nos transformaria en un torbellino. Mientras más nos esforcemos por aferrar el momento, de apoderarnos de una sensación placentera o de definir algo para que resulte satisfactorio, más evasivo resulta. De alguna forma... definir es matar... Si intentaramos que el viento se detuviera por un segundo para que pudiéramos apoderarnos de él, dejaría de ser viento. Así mismo es la vida. Las cosas y los acontecimientos están moviéndose y cambiando perpetuamente; no podemos apoderarnos del momento presente y obligarlo a que se quede con nosotros; no podemos traer de vuelta el tiempo pasado, ni conservar para siempre una sensación pasajera. Cuando tratamos de hacerlo, todo lo que conseguimos es un recuerdo muerto; la realidad no está allí, y no puede nacer de ello satisfacción alguna. Si repentinamente nos damos cuenta de que somos felices, mientras más tratemos de pensar en algún medio para conservar nuestra felicidad, más rápidamente se nos escapará. Tratamos de definir la felicidad con el fin de poder saber cómo hallarla cuando nos sintamos desgraciados. Un hombre piensa: "Soy feliz ahora por poder permanecer en este lugar. Por lo tanto la felicidad, para mí, es venir y quedarme en este lugar". Y la próxima vez que se sienta desgraciado tratará de aplicar esta definición; irá de nuevo a ese lugar, y descubrirá que no lo hace feliz. Sólo existirá el recuerdo muerto de la felicidad, y la definición ya no sirve. La felicidad es algo así como los pájaros azules de Maeterlink: si se trata de capturarlos pierden su color; es algo así como tratar de encerrar agua dentro de las manos: mientras más fuerte se apriete, más rápidamente se desliza entre los dedos. Por ello, "Sigue andando!", pues solamente podemos enterder la vida andando a la par con ella; mediante una completa afirmación y aceptación de sus mágicas transformaciones e interminables cambios. Es gracias a esta aceptación que podemos entender que las cosas se renuevan permanentemente. LA GRACIA ES SENTIAR LA VIDA ....Y VIVIRLA PROFUNDAMENTE...PERO DIA A DIA, SIN PREOCUPARNOS DEL MAÑANA....QUIEN SABE SI ESTAREMOS
Y así después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar... Decidí no esperar más a las oportunidades sino yo misma buscarlas, decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución positiva. Decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis, decidí ver cada noche con un montón de estrellas brillantes a mi alcance. Decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz. Aprendí que mi única rival no eran más que mis propias debilidades y me dejó de importar quién ganara o perdiera, ahora sólo me importa, simplemente, saber que soy mejor que ayer. Aprendí que lo dificíl no es llegar, sino nunca dejar de continuar. Aprendí que el amor es mucho más simple, es una filosofía de vida. Aprendí a dejar atras mis triunfos y ser mi propia luz en este presente. Aprendí que de nada sirve la luz, si no ilumino mi propio camino y el de los demás que amo. Aquel día decidí cambiar tantas cosas... Aprendí que los sueños son para hacerse realidad si lo sentimos verdaderamente en el corazon...ahora ya no duermo para descansar... Ahora simplemente duermo para soñar... Walt Disney
SOLO POR HOY seré feliz durante todo el día. Expulsaré de mi espíritu todo pensamiento triste. Me sentiré más alegre que nunca. No me lamentaré de nada. Hoy agradeceré a Dios la alegría y la felicidad que me regala.
SOLO POR HOY Trataré de ajustarme a la vida. Aceptaré el mundo como es y procuraré encajar en el. Si sucede algo que me desgrada no me lamentaré ni me mortificaré, agradeceré que haya sucedido porque se puso a prueba mi voluntad de ser feliz. Hoy seré duño de mis nervios, de mis sentimientos, de mis impulsos. Para triunfar tengo que tener dominio de mí mismo.
SOLO POR HOY Trabajaré alegremente, con energías, ánimo y pasión. Haré de mi trabajo un día agradable. Comprobaré que soy capaz de trabajar con alegría. Comprobaré mis pequeños triunfos. No pensaré en los fracasos.
SOLO POR HOY Seré agradable. No criticaré a nadie. Si cominzo a criticar a una persona cambiaré la crítica en elogios. Toda persona tiene sus defectos y sus virtudes. Concentraré mi atención en sus virtudes y olvidaré sus defectos. Hoy evitaré las discusiones y conversaciones desagradables.
SOLO POR HOY Voy a eliminar dos plagas: la prisa y la indecisión. Hoy viviré con calma y paciencia porque la prisa es enemiga de una vida feliz y sólo así triunfaré. No permitiré que la prisa me acose ni que la impaciencia me abrume. Hoy tendré confianza en mí mismo. Le haré frente a todos los problemas con decisición y voluntad y no dejaré ninguno para mañana.
SOLO POR HOY No tendré miedo. Actuaré valientemente. El futuro me pertenece. Hoy tendré confianza en que Dios ayuda a los que luchan y trabajan.
SOLO POR HOY No envidiaré a los que tienen más dinero, más belleza o más salud que yo. Contaré mis bienes y no mis males. Compararé mi vida con otros que sufren más.
SOLO POR HOY Trataré de resolver los problemas de hoy. El futuro se resuelve a sí mismo. El destino pertenece a los que luchan. Hoy tendré un programa que realizar; si algo me queda por hacer, no desesperaré. lo haré mañana tranquilamente.
SOLO POR HOY No pensaré en el pasado. No guardaré rencor a nadie. Practicaré la ley del perdón. Asumiré mis responsabilidades y no echaré la culpa a nadie por mis problemas. Hoy comprobaré que Dios me ama y me premia con Amor.
SOLO POR HOY Haré una buena acción a alguien. ¿A quién? Buscaré a alquien para hacerlo sin que lo descubra y, al llegar la noche, comprobaré que Dios me ha premiado con un día lleno de felicidad.
Ojalá que cuando mires a tu alrededor, no notes que la vida se te fue, que a la hora de tu hora no me dejen ver el paso de los años en tu piel.
Y ojalá que en el momento del adiós me recuerdes como te recuerdo yo.
La distancia nos distrajo, hasta que me enteré por tu carta, que no hay nada más que hacer.
El cigarro siempre gana y esta vez también, no te culpes, yo he tomado el mismo tren y ojalá que donde vayas estés bien, por la puerta que te toque lo sabré.
¿Quién más que tú, con una pala y un sombrero abre la tierra, sin arado y sin tractor?
¿Quién más que tú, trabaja en año nuevo?
¿Quién más que tú merece el cielo para sembrarlo entero?
Y ojalá que cuando mires a tu alrededor simplemente, te presenten a Gardel, que el señor te dé la mano, y a través de él, te enteres, que tus hijos crecen bien.
Y ojalá que en el momento de adiós, me recuerdes como te recuerdo yo por siempre y para siempre.
Hay momentos en la vida que no tienen respuesta ni explicación, situaciones diversas, experiencias vividas...tantas cosas que no sabemos por qué suceden o por qué tenemos que vivirlas... Muchas veces nos quedamos estancados y buscando respuestas...y no avanzamos porque nos da miedo continuar en medio de la incertidumbre que nos produce el no entender y no aceptar las cosas... Amores que llegan y se van sin avisar, heridas, vacíos, enfermedades, caídas, pérdidas, caminos que se abren, puertas que se cierran, problemas que afrontar y decisiones que tomar... Todas estas cosas invaden nuestra mente, llenándola de preguntas inciertas que no encuentran respuestas, nos llenan de angustia, debilita nuestra fé, convirtiéndose en una piedra en el zapato que no nos permite seguir... Tantas preguntas que nos esclavizan y nos aferramos a ellas y aunque respondamos algunas, nos hacemos otras...porque siempre buscaremos excusas que nos torturan aún más y nos hacen dudar, volviéndonos temerosos y que nos arrebatan nuestra paz... Dejemos de buscar respuestas que quizás nunca llegarán, hay cosas que suceden sólo porque así debe ser, aunque no entendamos el porqué y sintamos que no tenemos las fuerzas suficientes para asumir y continuar... No hay más opciones que vivir y seguir, no dejemos de creer y perder la esperanza de que vendrán tiempos mejores y que las luchas serán compensadas por nuestra valentia... No renegemos...no nos rindamos y no renunciémos... Por eso más que buscar respuestas, respondamonos nosotros mismos con nuestro vivir y actuar...que para quines nos encuentren en el camino descubran que nosotros somos únicos y que Dios existe...y se manifiesta en las cosas más sencillas y pequeñas, incluso en las cosas que no entendemos y que a veces nos hace dudar... No hay más respuesta que la fé que nos da fuerzas y nos llena de paz..