Desgarro el silencio con las notas que rebotan las paredes esta noche y una a una van formando cadenetas que me aprisiona el corazón como en un broche
La tenue luz de la lámpara de vela que aromatiza con un suave avainillado hace sombras temblorosas en mi cama y sobre mi cuerpo blanquecino, adormitado
Se respira mucha paz en el entorno brisa irrumpe sin querer por mi ventana y en el brillo del espejo me consigo sin permiso en la penumbra mi mirada.
Con un soplo ligero de mis labios acaricio la llama intermitente y abrazada a mi almohada me abandono en dulces sueños de placeres inclementes. Mary
"El ave que ayer voló presagiando tu partida era gaviota perdida como perdido es tu amor." Presagio. Enrique Hidalgo. Venezuela
¿Qué brotaba de aquel camino que a su trayecto me arrastraba aunque la brújula en mi incosciente me marcara otro destino? Lento avanzar con pasos apurados; paz agotadora al arribar a cada ocaso. Ansias desmedidas de probar todas las frutas que aquel tronco de brazos fuertes con lujuria me ofrecía. Embriagada por su aroma iba tomando una a una, más nada complacía y de su sombra nada, nada recibía; No era eso lo que buscaba sabor del sol, sabor de un día. Insatisfecha de tanto andar, esquivando injustas rocas: obstáculos odiosos que se clavaban en mis rodillas accedí a cambiar el rumbo con mis manos llenas del polvo de tanto caer en el mismo lugar, mientras el viento me empujaba incitando a la conciencia a reaccionar. Desde el final de aquel principio desde el inicio de aquel final tomaré rumbo distinto y dejaré piedras marcando mi divagar por si algún mañana tuviera que regresar. Mary
Quizás me despierte un día en cualquier mañana de estas y me de cuenta que en mi mesita las flores declinan, muertas. Puede ser que, de repente, mientras vague por las calles mi reflejo diga : Despierta! estás sola, aquí, en tu Valle. Alguna vez sucederá que las ménsulas de mis sueños se partan de tan cargados, se pierdan en los lamentos. Es problable que en mi vida muchas cosas acontezcan pero lo que nunca me quitarán es mi piel oliendo a tí, aún, en ausencia. Mary
Acuoso el deseo se sumerge despacio en corrientes de pieles que se rozan insinuantes, mojando intensamente el altar del culto al placer mientras ángeles cuidan los ojos que se queman con la antorcha divina del volver a nacer. Delicada acupuntura de toques precisos que libera el exquisito aroma de arena y de mar. Erizos que ofrecen su corazón latente devorando el aliento con ansia febril. Desiertos los poros se convierten en Oasis; islas lejanas de sentimientos dormidos. Alimentan los labios hambrientos de ternura y el es sexo la impronta de sutiles caricias La pasión compensada en abrazos sin fin. El amor se disfraza de instinto absoluto ricas esencias en mi cuerpo de ti. Pruebas la sal de mis mares tranquilos tormenta desatas en pleno día de sol bañas la costa de abruptas heridas y suavizas mi alma mientras me alejo de ti. Mary