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Objetivo It Boy


Por: objetivoitboy
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Descripción:
Roberto Ruiz muestra la moda a través los ojos de un modelo, lo que le permite ver sus secretos, y el mundo desde la mirada de un periodista, es decir, con la eterna curiosidad en todo lo que hace, que es todo lo que ama.

Categoría: Celebridades

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Cerca de la belleza del caosCreado el 28 Abril a 16:20 
Cerca de la belleza del caos
Los últimos días he estado cerca de ideas al margen de todo lo que parece fotocopiado. No eran mías, bueno, las ideas no son de nadie, están ahí fuera deseando entrar en los ojos que consigan ver lo que todos ya han visto de la forma que nadie ha visto. Al fin y al cabo, el caos sólo es un orden que aún no se ha descifrado.

El diseñador Antonio Posadas tiene algo entre las manos que, a estas alturas, ya era cerámica moldeada sobre mi pecho para poder clavarme alambres sin que me queje. Lo que puedo contar de la idea es que van a sobresalir, como un alarde. Al fin y al cabo, el arte es eso, ir más allá de lo necesario. Para que duerma una princesa sólo hace falta una casa, pero se han construido imponentes palacios más osados que cualquier matón del Bronx. Del mismo modo que para vestir sólo es imprescindible ropa, pero menos mal que esto lo digo fuera del taller de creación de formas inverosímiles en el que estuve esa tarde…

Y lejos de la facultad de Bellas Artes, que visité con la artista Andrea Moreno al día siguiente, sucumbiendo a las esculturas que creaban a partir del barro de una caja o un trozo de piedra que moldeaban. Aunque tenía la sensación de que más que maquillar el mundo pretendían quitarle la máscara, con mensajes en sus creaciones a los que el espectador tiene que llegar por sí mismo, provocando así un entendimiento más fuerte que si lo explicaran de forma explícita. Porque lo hacemos nuestro. Encima, a todos nos gusta mucho más sorprendernos al descubrir algo que recibirlo. Es la satisfacción de encontrarlo sin que te digan dónde está, de conseguirlo sin que te lo den hecho.
Es decir, precisamente porque en nuestros días la globalización fotocopia casi todo, tienen más valor los culpables de ese “casi”. Que a través de unas manos, sean diseños de moda o esculturas, nacen con el aura de lo auténtico, de lo irrepetible, de lo único. Y no se extinguirán. Porque, por mucho que nos conozcamos, estudiemos y escribamos sobre nosotros; siempre habrá seres humanos impredecibles.

Roberto Ruiz
RRoverdose.com

Donde se guarda el silencio de MadridCreado el 20 Abril a 11:22 
Donde se guarda el silencio de Madrid
Hay dos clases de secretos: los que estás deseando contar y con los que estás deseando morir. Hoy voy a contaros uno del primer tipo.

Conocí el lugar por equivocación, como pasan todas las cosas buenas. Era mi primer día en la escuela de Arte Dramático y llegaba tarde, sin aceptarme a mí mismo la excusa del atasco de caminantes en Gran Vía cuando sale el sol de Madrid. Al lado estaba la puerta de hierro del edificio que estaba buscando. Cuando iba a tocar el timbre el portero me abrió y señaló el camino, como si mi forma de llevar la barba le hubiera dicho sin abrir la boca que me gustaría ser actor. Me extrañó que indicara otra puerta, de madera esta vez, pero ya sabía que si quería conseguir lo que buscaba yendo allí debía abrir muchas más.

Pensaba que me había metido en uno de los pasadizos que llevan a una fiesta clandestina de los años veinte. Encontré unas escaleras hacia abajo con una alfombra roja que era más imponente que toda la fachada. A sus lados convivían posters de películas históricas y fotografías de un billar de lujo, lo que casaba especialmente con el cartel de El Padrino. Había una bifurcación y giré a la derecha, sin ni siquiera plantearme si era por allí, es que la puerta de hierro parecía un imán.

Estaba entornada, pero la golpeé con los nudillos y apareció alguien que más que un hombre trajeado era un caballero. Me dijo que aquello no tenía nada que ver con lo que estaba buscando, que se trataba de un billar exclusivo. Fue imposible resistirme a pedirle entrar tras escuchar esa última palabra.

Estaba donde se guarda el silencio del epicentro de Madrid. Estaba solo con Frank Sinatra a un volumen calmado, con la sensación de estar lejos de todo pero cerca de mí. Siempre se me dieron bien los desconocidos, así que entablé relación con el dueño mientras me contaba que allí habían tenido lugar reuniones con más deseos dentro que la Fontana de Trevi. Pensé que era uno de los protagonistas desapercibidos que te cruzas por la calle pero no ves, con el drama de ignorar todas sus historias.

Desde entonces, voy casi siempre que no voy a ninguna parte con un amigo, a jugar al billar contándonos cómo nos trata la vida con un par de cervezas, mientras le digo que hay algo que se me da peor que ese juego: cortar rodajas de sandía. Fui un jugador por eso no creo en la suerte.
Por eso se extrañó cuando estuve dos meses sin ir, hasta que le conté que había estado en Milán. Me pidió un composite, que es la carta de presentación del modelo en los castings, para presumir de cliente aunque no le gustara una de las dos fotografías que lleva. De hecho, la cuenta me la apunta a nombre de Armani.

Si queréis ir a un lugar que su encanto no saldrá en las fotos (a no ser que os las haga Adrián Madrid) podéis encontrarlo en el número 12 de la Calle de las Tres Cruces.

Roberto Ruiz
rroverdose.com

Milán, a través de los ojos de un modelo (parte II)Creado el 13 Abril a 18:28 
Milán, a través de los ojos de un modelo (parte II)
La semana pasada, acababa de escribir el retrato de la capital de la moda masculina diciendo que para sus modelos la rutina es una utopía, su lugar favorito es el que todavía no han visitado y solo comer sano un mito. Cada día es distinto. Aunque, en todos, mi modo de transporte preferido fueron los tranvías, donde unos cristales se abren hueco en la madera para ir mostrándote la ciudad a la velocidad idónea para convertir el trabajo usual de ir a castings, en mi modo de turismo.

Sin embargo, al primer casting de la mañana solíamos ir en metro, porque los modelos se toman en serio que deben dormir bien y es el medio más rápido. Yo siempre me levantaba el primero y esperaba haciendo cosas productivas a los que en tan poco tiempo se habían convertido en tan amigos como para preferir ir con ellos, aunque sea algo tarde, cuando el cliente está más cansado de procesar belleza.
O no todos piensan así o no todos se hacen tan amigos, pero otros optan por lo más competitivo, que es llegar entre los primeros. Con la seguridad de que los ojos del director estarán frescos para dedicarte más tiempo que cuando salga a por un café y vea la cola que le dejará sin comer. Pero en la vida de un modelo hay demasiados noes como para tomársela en serio.

Así que hay que pasarlo bien, y en lugar de medir el tiempo en oro hay que medirlo en latidos, aún en la sala de espera con más de cien rivales de 1, 89 y rasgos esculpidos que se olvidan de que lo son hablando de viajes o haciendo planes para jugar al baloncesto o ejercitarse en las barras del ‘Parco Sempione’ el domingo por la mañana.

Algunos castings libres, esto es, que no invitan solo a una preselección, tienen distintos filtros. Por ejemplo, alguien en la puerta que da el visto bueno para entrar, un segundo filtro en la cola que examina los ‘books’ para permitir seguir adelante y una mesa final con los directores, quienes trabajan tanto la mirada que cuando envejezcan en lugar del pelo se les caerán las pestañas. Ellos pueden ver de cinco en cinco a los modelos quedándose con uno, dos o ninguno de cada grupo para la final, que tiene lugar en ese mismo momento con fotografías y pruebas de ropa u otro día, que tendrías que volver.

Por cierto, pruebas de ropa considerablemente más placenteras que en los centros comerciales. Los ayudantes de Prada, Versace, Ermenegildo Zegna o Gucci esperan a los que han pasado todas las barreras para vestirles con el cuidado de una madre a un niño dormido. Seguramente, porque cada prenda supera los mil euros. Así que es tan difícil ganar en la Champions de la moda que cuando pasé a la final de Armani y Calvin Klein lo celebré como si fuera por una remontada en esa competición; y cuando conseguí ser el modelo de Cavalli como si hubiera marcado el gol de la gloria en el penúltimo suspiro. El último ocurre al llegar al sofisticado lugar de trabajo mientras te tratan como una suegra al yerno perfecto en la comida del domingo.

Tras finalizar la primera prueba del día, todos cogen sus móviles recordando las tareas que su agencia les ha asignado por correo. Ahora en el criterio de cómo ir gobierna la calma y en la parada del, por ejemplo, tranvía, tu grupo íntimo, nunca más de tres, se une con otro grupo que solo conocías de vista, posiblemente por tener en tu habitación alguna revista con su cara en la portada, como me pasó. Entonces, desde la subida hasta la bajada el centro de todas las miradas es este grupo más grande con las cabezas agazapadas para no dar contra el techo, que ríe sin importar lo mal que ha ido el casting, visten con personalidad y hablan en inglés de la portada que copa uno de ellos con el mismo cachondeo que quien lo hace de la foto del carnet universitario, que, por cierto, casi ninguno tiene.

Entre las ventajas que te brinda Milán si eres modelo, junto a no pagar gimnasios con tarifas de cien euros mensuales, está la de ser los reyes de la fiesta, pasando gratis a los clubs de moda, sin hacer cola, a un reservado con bebidas y cachimbas. Con colegas tan altos que cuando salen la ciudad se vuelve loca porque eclipsan los semáforos, pero no pasa nada, porque las acompañantes son tan guapas que paran el tráfico.
Pero casi todas las noches rechacé ese plan. Cuanto más vivo, más creo que los planes están sobrevalorados. Las estructuras, incluso en ideas, son corsés. Y la magia no entiende de costuras. No entiende de nada que no sea ir cosiendo la noche centímetro a centímetro, sin pensar en otra cosa que no sea esa trazada. El instante que tienes delante. Con ese patrón se tejió, por ejemplo, ya que es representativo, mi Halloween en Milán. Sin darme cuenta, claro, que es como sale bien.

Empezando por el final, mi compañero brasileño tenía una cámara, el israelí buena visión fotográfica, el holandés una guitarra, el siciliano una canción inventada muy mala, el frigo unas cervezas, el apartamento un encanto caótico, el balcón largas conversaciones y yo ganas de hacer el tonto; como el día que volvimos a casa de entrenar con el pantalón y zapatillas del gimnasio abajo y las chupas de cuero del casting arriba. Así que luces, cámaras… improvisación.

Roberto Ruiz
rroverdose.com

*Fotografía por Yotam Shwartz y Gabriel Martins en el que fue mi apartamento en Milán.


Milán, a través de los ojos de un modeloCreado el 6 Abril a 12:29 
Milán, a través de los ojos de un modelo
Bienvenidas a la nueva etapa de Objetivo: It Boy, que arranca en Milán, una de las capitales de la moda. Espero que disfrutéis el viaje...

El motor de Milán son los sueños, que hacen girar a una ciudad desgastada, como si su historia le hubiera pasado por encima varias veces, dejando entre sus grietas el encanto de lo usado para el que lo quiere ver. La moda la revitaliza cada día, manchando con los colores de la ilusión sus calles grises, donde modelos de todo el mundo que rechazaron tener un hogar hacen cola buscando enamorar a los artistas que esperan dentro, todos sabiendo que será difícil, pero también bonito. Con la emoción de una vida en la que lo único seguro y estable es que la vas a vivir.


A algunos modelos, que vienen, por ejemplo, de París, donde venían de Nueva York, donde venían de Londres, donde venían de… no les gusta Milán. No se parece, del todo a Italia. Es más fría; está en la parte más descubierta de la bota, llueve más; está más cerca de las nubes, y anochece antes; con la oscuridad metiendo prisa. Es decir, se viste de tristeza. Pero hay otros modelos que saben ver el encanto que se esconde tras ese manto de niebla.

A la salida de la imponente ‘Stazione Centrale’, hija de la Italia más imperialista, que recibe con sus inmensos arcos tan abiertos como brazos dando la bienvenida, la primera impresión, en un giro sobre uno mismo, no es gran cosa. A no ser que detengas todo para fijarte en uno de sus rincones más desapercibidos, para ver, aun en días en los que la globalización fotocopia las cosmópolis, los rasgos que la hacen diferente. Será una calle de piedras atravesadas por los carriles de un tranvía de madera barnizada, tan encantador como un juguete viejo, que se abre paso lentamente entre árboles tristes; seguramente por no poder montar o entrar por el cartel de luces de neón que ofrece pizza.
Tanto a los que les gusta como a los que no les gusta Milán, o tanto los que saben ver su encanto como los que no, o tanto los idealistas tristes como los que no lo son, coindicen en que la ciudad es dueña de lugares que hay que admirar en vida. Entre ellos, empezando por el más representativo, la catedral, ‘Duomo’. Cuando contemplas una obra de arte y decides acercarte para examinarla detenidamente, a veces, es cuando ves sus imperfecciones. En Duomo pasa lo contrario, cuanto más te acercas, más te absorbe su belleza. Lo mismo pasa con las reconocidas modelos que encontré en castings, fiestas o iluminando el apagado metro. Hay diferentes razones, pero solo por la curiosidad de contemplar lo distinguido es tan difícil apartar la mirada como las manos de unas piernas bonitas en la última fila de un cine vacío. Son más guapas que en las fotos y que en la tele. Porque son de verdad y van sin maquillar, desprendiendo el aura de la belleza auténtica, en directo, sin trucos, con un Dios reencarnado en cada gesto que solo se puede ver al quitar la máscara de la cámara.

Subí a la cima de Duomo, descubriendo arriba cómo podemos pensar que la eternidad nos pertenece y recordando lo diminutos que somos ante ella abajo.

Ahí abajo, la semana que viene, en la segunda parte, os cuento qué hacen en esta ambientación los modelos; para los que la rutina es una utopía, su lugar favorito es el que todavía no han visitado y solo comer sano un mito.

Roberto Ruiz
rroverdose.com



Nuevo It Boy: Roberto RuizCreado el 6 Abril a 12:18 
Nuevo It Boy: Roberto Ruiz

Roberto Ruiz toma el relevo de Objetivo It Boy para enfemenino, una cita con la moda analizada desde dentro y con el punto de vista inédito para nuestras lectoras de un modelo. Roberto llegó a la moda para romper esquemas. Dejemos a un lado los tópicos sobre los modelos porque el joven alicantino ha sabido unir como nadie el deporte en general, y el fútbol en particular, con la literatura y la moda con el periodismo, carrera que estudia en Madrid haciendo malabares para conciliar todas sus pasiones en una misma profesión.

Antes futbolista, ahora escritor y modelo: nadie mejor para tomar relevo de Objetivo It Boy y ofrecernos pinceladas sobre las tendencias, sus viajes a las capitales de la moda, anécdotas de backstage y pequeños consejos para mantenerse en forma por dentro y por fuera.

Y es que en él encontramos una elegancia especialmente mediterránea y un punto de rebeldía o seducción rockera que hemos visto sobre la pasarela y en sus trabajos para Emidio Tucci, en España, y Cavalli, en Milán, o editoriales en las que irradia con su vena interpretativa. A cada uno de sus trabajos aporta, además de su imponente físico, una creatividad y talento que seguro nos va enganchar en su cita semanal con enfemenino.

Así que damos la bienvenida a Roberto Ruiz, el nuevo It Boy de enfemenino.

Alex Villar
FashionartMGMT

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