Quien dijo que equivocarse fuera malo?, equivocarse, errar, fallar, sirven para hacer una pausa en el camino, ese instante en el que nos hemos tropezado es como una llamada de atención que nos dice: ¡Atento, mira a tu alrededor hay algo que estás dejando pasar por alto!. Equivocarse sirve para volver a empezar de nuevo, adoptar otra perspectiva, aportar aire nuevo a nuestros proyectos y también sirve para saber que dirección no escoger.
A veces por miedo a equivocarnos, nos paralizamos y no hacemos realmente lo que queremos, consultamos con los demás, consultamos el horóscopo de las revistas, lanzamos una moneda, etc. (por no nombrar algunas otras muchas tonterías) confiando más en cualquier opinión/hecho externo que en nuestros propios impulsos o criterios y la verdad es que nada de eso va a valer, por mucho que nos asesoren no hay nada mejor que escucharnos a nosotros mismos, dejarnos guiar por nuestra intuición y confiar, a veces hay que lanzarse al vacío para aprender a volar. Y si nos equivocamos ¿qué hay de malo? quizás es lo que necesitemos, aprender de nuestra experiencia, porque las equivocaciones son las mejores enseñanzas.
"Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar."
Antonio Machado lo define bien, no hay un camino trazado en el rumbo de nuestra vida. Nosotros con nuestras decisiones y actuaciones vamos forjándolo, si miramos hacia detrás veremos nuestras huellas, pero el paisaje hacia delante es una gran incógnita. Lo importante es seguir andando y disfrutar de lo agradable del paseo.
¿Por qué somos tan cobardes? Nos rendimos, abandonamos nuestros propósitos por miedo a fracasar y al qué dirán. ¿Por qué nos parece tan fácil decir no puedo citando cientos de escusas baratas y nos cuesta tanto intentar, luchar, perseverar? ¿Por qué dejamos ir nuestros Sueños por el sumidero?
¿Por qué necesitamos tenerlo todo bajo control para sentirnos seguros?, ¿Por qué tememos tanto al cambio, al propio miedo? Así no avanzamos, nos quedamos estáticos, acabamos en garras de la rutina y la resignación, nos vamos pudriendo, como el agua que queda estancada.
STOP!! Todavía estamos a tiempo, todavía podemos tomar las riendas y dibujar el rumbo de nuestra vida, siendo VALIENTES, echándole un pulso a nuestros miedos, creyendo en nosotros mismos, confiando en nuestras posibilidades, estando atentos a las oportunidades que nos brinda la vida, comenzando a SENTIR HOY y a sembrarnuestras auténticas semillas de felicidad.
No espero nada de nadie porque nadie me debe nada, no podemos exigir a los demás que sean como nosotros queremos, cada persona tiene la libertad de ser como elija. Nadie tiene la obligación de complacernos ni de cubrir nuestras necesidades, pues esas carencias las tenemos que empezar a solucionar por nosotros mismos, no podemos cambiar a los demás pero lo que sí podemos hacer es comenzar a cambiar nosotros mismos. A demás de ver que esta actitud no tiene mucho sentido, cuando esperamos algo de los demás la mayoría de las veces nos decepcionamos, nos frustramos y bajan nuestros niveles de autoestima.
Si eliminamos las expectativas sobre los demás somos libres, no necesitamos nada de nadie. Y además de ser más sano para nuestra mente, recibiremos cualquier demostración de atención o de cariño con mayor alegría y nos sentiremos más agradecidos.
Para concluir les dejo con una bonita frase de staypositive.me: "No esperes que las cosas pasen, es mejor ser sorprendido que decepcionado"
Miles de veces había oído esta expresión, vivir el presente, -que cosa tan tonta pensaba... pues si todos vivimos en el presente. Sin embargo a lo largo de la vida he ido aprendiendo que esta expresión no es tan simple como yo creía; es toda una filosofía de vida, la más cierta a mi modo de ver.
Vivir el presente es dejar atrás las viejas vestiduras, los arcaicos pensamientos, los recuerdos, los lamentos... Vivir el presente es exprimir cada momento, disfrutar lo que la vida HOY nos ha puesto, delante de nuestras narices, experimentar nuestras emociones, puras, naturales, pues éstas solo pueden darse en el AHORA. Vivir el presente es sentir cada palmo de nuestro cuerpo, estar alerta plenamente consciente. Vivir el presente es tener la certeza que el pasado ya se fué y el futuro no existe y por tanto todo el tiempo que les dediquemos, será tiempo estamos desperdiciando del presente y no volverá jamás. Vivir el presente es aceptar el regalo que es la vida