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Cuentos eróticos


Por: narrador9

Descripción:
Historias para tener fantasías eróticas

Categoría: Sexualidad

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Una Tarde en la AzoteaCreado el 22 Agosto a 2:27 
Maribel y su amigo se encontraban muy simples y juguetones. Reían de cualquier cosa y no perdían oportunidad para tocarse, sin atreverse a acariciarse, y no es que no tuvieran ganas, era que no se atrevía por temor a que el otro los rechazara o a que los descubrieran. Estaban en la casa de ella y toda la familia se encontraba en casa. Bastante nerviosos se encontraban frente a la televisión viendo un partido de fut bol, cuando él ponía la manos sobre una rodilla de ella, o cuando ella respondía tomándolo por el mentón, para que dejara de ver la televisión y la mirara de frente a ella, sobre todo en el momento que el equipo de fut bol favorito de él atacaba y se acercaba al gol.

Sólo se miraban y aunque ambos tenían una mirada de excitación, sentían que todos los presentes los miraban. Maribel toma la iniciativa y prgunta: -¿alguien quiere un refresco?- varios de los presentes dicen que si y ella se voltea con Miguel y le dice acompáñame.

Al levantarse ella se apoya sobre Miguel, aunque muy discretamente, pone su mano entre las piernas de él y siente su miembro medio excitado y le sonríe. Él, desconcertado se levanta y la sigue. Ya en la cocina, y sin decir nada, Miguel abraza a Maribel, le planta un beso profundo y con una mano acaricia su sexo.

-¡Cálmate!- dice Maribel imperativa, luego sonríe –nos pueden cachar. Espérame aquí.

Ella lleva los refrescos a la sala y aprovecha para informar: -Ahora regreso, Miguel y yo vamos a dar una vuelta.- Parece que nadie se da cuenta y no le responden.

Ya de regreso en la cocina, Maribel toma de la mano a Miguel y lo lleva fura de la cocina, sólo que en lugar de tomar en dirección a la puerta de servicio, va hacia la azotea. Ambos suben en silencio.

Ya en la azotea, ella, que se había puesto la camiseta y los shorts del equipo favorito de Miguel, se para de frente a él, con las manos en la cintura y las piernas separadas y le dice:

¿Me quieres meter un gol?.................¡Pero ni sueñes que me voy a dejar!

Miguel se abalanza sobre Maribel, para tomarla en sus brazos y besarla, pero ella gira sobre si misma y se agacha, de tal forma que cuando él la alcanza, ella está de espaldas a él y con sus brazos protegiendo sus pechos.

-Sólo quiero tirar un penalti- afirma Miguel.

-Se me hace que te vas a quedar con las ganas- dice Maribel, al tiempo que presiona sus nalgas contra el pene de Miguel, quien se tarda unos instantes en entender lo que ella quiere.

-¿Sabes que me gustas, verdad?- dice él. Por eso me provocas.

-No, no lo se, nunca me lo has dicho y siempre me has tratado como a una amiga, dice ella con desdén, al tiempo que separa sus nalgas del pene de él.

-Ahora te lo digo, me gustas y quiero estar con tigo.

-No es verdad, sólo quieres tirarme un penalti.

Mira, desde hace tiempo que me siento nervioso cuando estoy cerca de ti y cuando estamos solos, siento que no me puedo aguantar las ganas de acariciar tu rostro.

-¿De verdad?- pregunta ella, al tiempo que vuelve a acercar sus nalgas al pene de él.

-Cada vez que tengo la oportunidad de saludarte, aprovecho para sentir la piel de tu mejilla sobre la mía, y deseo desesperadamente sentir tus labios sobre los míos y la humedad de tu lengua rozando la mía.- Maribel comienza a aflojarse y Miguel lo siente.

-Y hace rato, mientras veíamos el fut bol, tocaba tu rodilla y sentía la suavidad de tu piel en la palma de mi mano, pero en realidad deseaba sentir la piel de tu entrepierna. Eres una mujer que me altera........- y comienza a besar el cuello de Maribel, al tiempo que mete sus manos bajo la playera y comienza a acariciar los senos de ella.

Maribel se apoya sobre Miguel, mientras él toma los pezones entre sus dedos y los acaricia.

-Muero por conocer tus senos y tus pezones, quisiera tenerlos entre mis labios para besarlos, chuparlos, mamarlos, y luego recorrer la punta de mi lengua al derredor de tu pezón. Quisiera poder sentir tus senos en mis labios- y mientras decía esto acariciaba suavemente los senos de su amada.

Luego, una de las manos de Miguel comienzan a acariciar el vientre de Maribel. –Recuerdo el día que te vi en bikini, y como lucia tu vientre, con solo verlo me excitaba e imaginaba que tu piel era suave y tersa, pero ahora que te acaricio veo que es más suave y cálido de lo que imaginaba. Siento que floto al tocar tu cuerpo y me desespero al no poder estar en ti.-

La mano de Miguel continúa bajando y acaricia el bajo vientre de ella, quien reacciona acariciando las nalgas de él. Miguel guarda silencio un momento para besar el cuello de Maribel, lo recorre con sus labios y se detiene un momento en el lóbulo del oído de ella. Siente que Maribel se estremece y acomoda su mano sobre el sexo de ella, quien responde separando un poco sus piernas. Él comienza a frotar los labios vaginales de ella y ejerce una leve presión en la parte superior, para excitar al clítoris, mientras continúa besando el cuello de ella. Luego en el índice recorre toda la abertura vaginal de ella y se le escapa un comentario: -¡que chiquita la tienes!................ me fascinas............. te quiero poseer........-

Y con estas palabras la toma por las caderas y ella siente un estremecimiento que la hace inclinarse al frente. Ella se apoya en el lavadero de la azotea y él aprovecha para sacar su pene e introducirlo bajo el short que trae Maribel. Mientras ocupa una mano para dirigir el pene hacia “la puerta del paraíso”, utiliza la otra para despejar el camino y hacer a un lado la pantaleta de Maribel.

-Llévame al paraíso, llévame a las nubes- dice Miguel al tiempo que acomoda su pene sobre la vagina de ella. –Permíteme entrar en ti y abre tus secretos para mi-

Maribel se afloja y siente como “algo” grande y duro presiona sobre su vagina y comienza a entrar en ella. Se apoya sobre sus antebrazos y Miguel la toma por los muslos y la levanta, como si fueran a jugar a la carretilla.

La penetra muy suavemente y con mucha lentitud.......................

-Me encanta sentir cómo te abres, y tu calorcito. Tienes una vagina rica, deliciosa- dice Miguel, mientras mueve su cadera para penetrar a Maribel.

Con movimientos rítmicos, él entra y sale de ella, primero lento y luego más rápido.

-¡Que estrecha estás! ................. ¡Siento delicioso!- Dice Miguel.

-¡Toma!.......¡Toma! .........¡Toma!.........- Dice Miguel cada que empuja para penetrar a Maribel

-¡Más!..........- pide Maribel. –no pares, ¡Sigue!.......... ¡SIGUEEEEEE!....... ¡MÁAAAAAS!, ¡SIGUEEEEEEEEEEEEE!

-Me encanta lo pequeña y cerradita que estás- dice Miguel, mientras continúa moviéndose en ella. –Eres deliciosa.

-Espera un momento- pide ella, tratando de recuperar el aliento. -¿Te gusta que esté apretadita mi cueva?

-¡CLARO!- responde MIguel.

-Entonces bájame al piso, pero quédate en mi- pide Maribel

Él la obedece y ella se separa un poco del lavadero, donde estaba apoyada y se dobla hacia delante, como si quisiera tocarse la punta de los pies con las manos. Miguel siente presión sobre su pene y en loquece.

Toma a Maribel por la cintura y con fuerza y violencia empuja para penetrarla, hasta el fondo de ella. Se mueve rápido en ella, sujetándola por la cintura. Ella siente los empujones y sólo percibe un jadeo de Miguel, quien intenta hablar, pero no puede. Respira profundo y disminuye el ritmo de sus movimientos.

-¡Que rico!, estás super apretadita. ¡Me tienes atrapado en ti!- dice Miguel, y continúa moviéndose en ella.

Él siente cómo se abre ella, siente como resbala su pene en la vagina y siente un calorcito rico.......

-Estoy en el paraíso- dice Miguel. –Tu hoyito es en realidad la puerta al cielo. .................... ¡Que bien escondido y protegido lo tenias! .............. GRACIAS por dejarme entrar............

-AAAAAAAAAAA ................... AAAAAAAAAAAAA- es lo único que expresa Maribel

Miguel se mueve rítmicamente en ella y así como Miguel siente una gran estreches en esa cuevita, ella siente y pene enorme, que la llena totalmente y que se desliza suavemente en ella...........

El ritmo del movimiento comienza a aumentar ............. la fuerza también...., de pronto Miguel casi saca el pene de ella, se detiene unos segundos, luego empuja con fuerza ............ sujeta a Maribel con fuerza por las caderas ............... la penetra hasta el fondo .................

-AAAAAAAAA GGGGGGGGGGG HHHHHHHHHHHHH- se le escapa a Miguel

Maribel gime muy suavemente

El pene se endurece y comienza a vibrar en ella............... Todo termina en un instante, pero ambos se quedan flotando en el aire y comienzan a bajar lentamente a la tierra y a la vida cotidiana.

-¡Que golazo metiste!- dice Maribel

-Si pero me quedé enredado en la portería- responde Miguel, al tiempo que besa suavemente los labios de Maribel

Después de arreglarse un poco, regresan a ver el partido.........

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En la UniversidadCreado el 10 Agosto a 23:56 
Era el primer día de clases y todo era importante, era el primer día en la universidad. Algunos jóvenes ya se conocían y se habían visto durante las vacaciones, pero otros no, así que había mucho que platicar y comentar. Por desgracia, los maestros tenían la mala costumbre de interrumpir.

Gaby, quien platicaba con su amiga, toma el horario que le habían entregado y lo revisa: era la tercera hora y estaba marcada la clase de Historia Contemporánea. Sólo de pensarlo le dio flojera, preferiría ir con sus amigas a platicar sobre las vacaciones y los muchachos. De reojo notó que alguien entraba al salón, debía ser el maestro, pero ella ni se inmutó, como si no hubiera entrado nadie.

“Buenos días jóvenes” oyó una voz a sus espaldas. “Por favor tomen sus asientos.

Los jóvenes empezaron a moverse, con una lentitud espantosa, como para desesperar al maestro, quién, también con toda la calma del mundo comenzó a acomodar una pila de libros sobre el escritorio. Terminó de acomodar los libros y se paró al frente, junto al escritorio, en lo que los jóvenes terminaban de acomodarse en sus lugares. Gaby quedó justo frente a él y lo observó. Era un hombre como de cuarenta años, delgado y con el pelo café, pero canoso, y vestido con pantalones de mezclilla y camisa. Nada especial de él le llamó la atención a Gaby, a no ser por el hecho de que cuando lo vió a la cara, el maestro desvió la mirada y se puso tenso. Le gustaré al viejillo, se preguntó Gaby.

Pronto el maestro, que se llamaba Miguel, comenzó a dar las indicaciones sobre el contenido del curso, la bibliografía, la forma de evaluar, pero Gaby no estaba muy interesada en eso, le llamaba más la atención saber si ella podía poner nervioso al maestro. Así que trató de poner una mirada provocadora y sensual, bueno tan provocadora y sensual, como la puede poner una niña de 17 años. Cuando el maestro volvió a hacer contacto visual con ella, sólo esbozó una sonrisa que parecía decir “que niña tan tierna”, lo que no le gustó nada a Gaby, se sintió molesta y humillada por esa mirada, como si el maestro no se diera cuenta de que era una mujer.

Cuando el maestro se sentó para pasar la lista, Gaby decidió atacar de nuevo y como sabía que desde el asiento del profesor se le veían bien las piernas, entonces se deslizó hacia delante para que la falda se le subiera y descubriera los muslos. Cambió su expresión y puso cara de interesada en el pase de lista. Cuando el maestro la nombró y ella contestó, notó que de manera involuntaria los ojos de éste pasaron de su cara a sus piernas y que el siguiente nombre de la lista lo leyó mal.

“Perdón” dijo el maestro dirigiéndose al siguiente alumno en la lista, entre risas y burlas de los compañeros. “Me distraje.

Gaby sonrió. Ella le gustaba al maestro, y eso podía ser muy divertido.

En las clases siguientes, Gaby se sentaba al frente y volvía a hacer que su falda se le subiera, y cuando notaba que el maestro desviaba la mirada hacia sus piernas, ella las separaba un poco, causando el mismo impacto en el profesor cada vez: perdía el hilo de la clase y no sabía lo que segía. El maestro tuvo que evitar estar enfrente de Gaby y dar la clase caminado por los pasillos.

Definitivamente Gaby la clase de Historia Contemporánea era la que más la divertía, pero no tenía ni idea de lo que se trataba. Desgraciadamente, para Gaby, se combinó su falta de estudio con el hecho de que las calificaciones las pone el maestro, para sacar una mala nota. Los reclamos de los alumnos que tenían mala nota no se hicieron esperar y los alumnos rodearon al maestro, para pedirle explicaciones, pero lo hicieron de manera desordenada y lo rodearon. Gaby aprovechó para acercarse y seguir cocoreando al maestro: comenzó a rozar su seno sobre la espalda del maestro, quien se dio cuenta al instante.

“Cuidado, que me tiran” dijo el maestro subiendo su tono habitual de voz.

El cuerpo del maestro giró en dirección a Gaby, que estaba entre el maestro y el pizarrón, y con una mano se apoyó contra el pizarrón, pero la otra mano, sin que nadie lo notrara se acomodó sobre la falda de Gaby, justo a la altura de su sexo. Ella se quedó paralizada sin saber que hacer o decir, la cara del maestro estaba justo frente a la de ella y casi podía sentir su respiración.

“Disculpe usted, señorita” fue lo que dijo el maestro con una sonrisa burlona. “Jóvenes, ¡cuidado! casi aplasto a su compañera.

“Pasén todos a sus lugares, los voy a atender a uno por uno. Los que no tengan nada que reclamar, pueden salir de clase”

La oportunidad de salir del salón fue aprovechada por los alumnos que nada tenían que reclamar y por algunos, que aún teniendo algo que reclamar, prefirieron salir del salón. El maestro los fue llamando a uno por uno, pero curiosamente dejó a Gaby hasta el final.

Mientras el maestro llamaba a los estudiantes, Gaby tuvo tiempo de ordenar sus ideas, ya que por un lado estaba molesta por que el maestro la había tocado a propósito y sobre su sexo, pero por el otro se sentía halagada de que no la viera como niña, sino como mujer. También estaba un poco confundida, por que no sabía si era un desquite por las bromas que le había hecho al maestro y si la iba a reprobar. Decidió atacar: se desabrochó dos botones de la blusa.

Cuando el maestro la llamó, ella se acercó, se reclinó sobre el escritorio y apoyó los codos sobre el escritorio, además de juntarlos sobre su pecho, para que se abriera la blusa y se resaltaran sus senos. Desde luego, que lo primero que vio el maestro fueron los senos de Gaby cubiertos por un brassiere blanco y trasparente. Levantó la mirada y la fijó directo a los ojos de Gaby

“Si tiene algo que tratar con migo, por favor primero abróchese la blusa” Gaby nunca esperó una respuesta tan directa y se apenó. “No se confunda señorita” siguió diciendo el maestro, con un tono autoritario. “Una cosa son sus calificaciones y otra son sus juegos infantiles, que le voy a pedir que los suspenda, por que no me permiten trabajar bien”

Gaby se abrochó la blusa y sólo alcanzó a decir “¡Ay profe! no es para tanto.....................

“Mira Gaby” respondió el maestro con una mirada dulce y complaciente. “no juegues con fuego, por que te puedes quemar” y bajó la mirada, hasta la altura del sexo de Gaby.

“Usted no sería capaz” dijo Gaby con un tono algo digno

“No juegues con fuego” dijo el maestro antes de salir del salón.

Gaby se quedó pensativa.

Pasaron los días y las clases, y Gaby se sentía desconcertada por ese maestro y lo observaba. Empezó a poner atención en las manos del maestro y le gustaron, sobre todo la manera en que las movía al hablar y le gustaba recordar esos segundos que una de esas manos había estado sobre ella. El maestro comenzaba a convertirse en una obsesión, pensaba continuamente en él y se sentía atraida e incluso excitada. Le empezó a encontrar cualidades: que si explicaba muy claro, que si era agradable al hablar, que si tenía manos interesantes, en fin le encontraba una serie de virtudes y cualidades que no le había visto al principio. Sin embargo, esto no significaba que se estuviera portando mejor, al contrario, se volvió más provocativa y así como se levantaba la falda, comenzó mirar al maestro y cuando sus miradas se encontraban ella sonreía picaramente y él se contolaba un poco más y ya no perdía el hilo de la clase, pero respondía a las sonrisas de Gaby. Incluso un día que la encontró en el patio de la escuela le guiño un ojo, junto con una sonrisa muy tierna.

El semestre llegaba a su fin y Gaby comenzó a sentir algo de pena por dejar de ver a Miguel, ya no se refería a él como el “profe”, si no que ya lo llamaba por su nombre. Empezó a buscar oportunidades para estar con él a solas, pero siempre había otros compañeros y cuando lo podía encontrar a solas lo notaba muy rígido y algo nerviosos. Sin embargo, y sin esperarlo surgió una posibilidad de verse con Miguel a solas.

La calificación final dependía de un trabajo que deberían presentar los alumnos en una fecha determinada, sin embargo varios se quejaron de no tener tiempo para terminar y presentar el trabajo a tiempo, y como Miguel lo necesitaba en la fecha indicada, para poder calificar, les dio el fin de semana para que terminaran, a condición que dejaran el trabajo en una pequeña oficina que tenía en el centro, les dijo que normalmente estaba en la oficina en las tardes, hasta las ocho de la noche, pero que podían dejar el trabajo por debajo de la puerta, sin no lo encontraban. Los alumnos aceptaron y anotaron la dirección, Gaby, aun que tenía el trabajo listo, también la anotó.

Esa misma tarde Gaby fue a buscar a Miguel, se puso ropa interior negra y de encaje, un pantalón de mezclilla super entallado y una camiseta ombliguera. Llego cerca de las seis de la tarde y entró a la oficina, que más bien era un cubículo con grandes libreros, un escritorio y tres sillas, era todo lo que había. Gaby entró sin tocar y con toda la frialdad del mundo se sentó sobre el escritorio y puso sobre sus piernas el trabajo.

“Ya terminé el trabajo Miguel, y te lo vine a entregar” dijo.

Miguel lo tomó y leyó el título del trabajo en voz alta “La revolución sexual” y dejó el trabajo sobre el escritorio, al tiempo que se paró y cerró la puerta.

“Tema muy sugerente para una chica que gusta de jugar con fuego, ¿no crees? preguntó Miguel, mientras veía directamente a los ojos a Gaby.

Gaby se asustó un poco cuando vio que Miguel cerró la puerta, pero sobre todo por la cara de deseo que puso, antes de que pudiera decir nada Miguel la abrazó y le plantó un beso pasional.

Mientas la besaba, le separó las piernas y se acercó a ella, que seguía sentada en el escritorio. La tomó por las caderas y la cercó al borde del escritorio y luego la abrazó.

Los besos cambiaron, ahora la besaba muy suavemente, mordisqueando los labios con los suyos, al tiempo que acariciaba la espalda de ella con sus dedos. Así estuvieron unos momentos, hasta que Miguel comenzó a besar su cuello y lo recorrió con los labios y una mano comenzó a acariciar su cabeza. Los labios llegaron al lóbulo y lo besó muy despacio, mientras que una mano seguía acariciando su cabeza y la otra se posaba sobre uno de los senos.

Con movimientos suaves y rítmicos, amasó el seno, mientras que sus labios regresaron a besar los de Gaby, los mordisqueaba, los recorría con la punta de la lengua y luego, esa lengua traviesa entraba suavemente entre los labios de ella.

Deja de amasar los senos, para poner la palma de la mano sobre el pezón y comienza ha hacer movimientos circulares sobre éste. Miguel se retira un poco de Gaby, la deja de besar y acomoda la otra palma de la mano sobre el otro pezón para acariciarlo de la misma manera. Ve a Gaby directamente a los ojos y con sus dos manos la toma por los costados, con los pulgares sobre los pezones. Los oprime suavemente y hace movimientos circulares sobre ellos. Se mantiene un momento así, dando masaje a los pezones.

Las manos de Miguel comienzan a bajar por los costados de Gaby, hasta que llegan al borde de la camiseta, él la toma y comienza a subirla, Gaby coopera y levanta los brazos para que se la quite. Luego, Miguel centra su atención en el brassiere y nota que tiene broche al frente y lo suelta, para dejar al descubierto dos magníficos pechos.

Miguel se acerca y da un beso a cada pezón con sus labios, para luego humedecer uno de los pezones con su lengua y atraparlo entre sus labios, para jalarlo con suavidad, hasta que el pezón escapa de su boca, para atraparlo inmediatamente, junto con todo el seno que es chupado por la boca de Miguel, mientras las manos sujetan a Gaby por las caderas.

Los labios de Miguel comienzan a subir por el pecho de Gaby, pasan por su garganta, hasta llegar a los labios y besarlos, ahora con pasión, con mucha pasión, mientras que las manos acarician la espalda y la recorren completa, desde el borde del pantalón hasta la nuca. Miguel sigue besando los labios de Gaby, pero sus manos se detienen para desbrocharse los puños de la camisa y Gaby lo ayuda desabotonando la misma. Ella, con movimientos rápidos y torpes se la quita, mientras que él besa su rostro. Ella se baja del escritorio y se funden en un abrazo, donde los senos de ella se oprimen contre el pecho de él y el vientre de ella presiona sobre el pene de Miguel.

Miguel la toma por las nalgas y la besa nuevamente con pasión, mientras que oprime sus nalgas. Ella lo abraza y él mete uno de sus muslos entre sus piernas, y oprime la vagina con él, ella responde apoyándose sobre el muslo y frotando su sexo contra él. Gaby besa el cuello de Miguel, mientras esté besa el cabello de ella.

Después de unos momentos, Miguel suelta las nalgas de Gaby y comienza a quitarse los pantalones, ella lo sigue y se denuda también...........Se vuelven a abrazar y cada uno siente la desnudez del otro en su propia piel.

Miguel pone a Gaby frente a una silla y ella se apoya en el respaldo, al tiempo que las manos de Miguel entran entre sus piernas y las presionan levemente, ella las separa y él comienza a acariciar el sexo de ella, que está totalmente húmedo, con un dedo la penetra suavemente y busca su clítoris, mientras que con la otra mano acaricia la espalda de Gaby. Luego, Miguel se empieza a cercar a Gaby y acomoda su pene en la entrada de la vagina, luego toma a Gaby con sus manos por las caderas y empieza a penetrarla, entra un poco y sale

De nuevo un poco para adentro y otro poco para fuera. Miguel siente la humedad de ella, siente como se abre bajo la presión de el y como se vuelve a cerrar. De nuevo penetra un poco y se retira.............con movimientos ritmicos, lentos. Luego se detiene y con sólo la puntita en Gaby, comienza a hacer movimientos circulares con su cadera, para luego penetrar un poco más......................

Cuando el pene alcanza la máxima penetración, que en esta posición es una de las que se llega a máxima profundidad, Miguel suelta las caderas de Gaby y toma sus senos, se los acaricia, mientras ella siente todo el pene de Miguel en ella.

Gaby siente que Miguel está por explotar..................Miguel se mueve con rapidez en ella y de pronto, se detiene estando casi afuera de ella, empuja con fuerza, mientras sujeta los senos de Gaby con fuerza, y empuja con violencia. El pene resbala hacia el interior de Gaby, abriendo su sexo y llega al fondo, donde el pene se pone un poco más duro y comienza a temblar y a vaciarse...............................

Ella no resiste, se suelta y se voltea frente a Miguel y lo abraza, se besan con pasión y Miguel comienza a sobar el sexo de Gaby, para permitirle que ella también termine, llegue al orgasmo.................

Gaby siente que se acerca el orgasmo y se recarga en el escritorio, apoyada en sus manos y con las piernas un poco separadas, Miguel frota con su mano el sexo de ella, procurando presionar el clítoris y besando su cuello, mientras que con el brazo libre la sujeta.

Finalmente Gaby estalla y se abrasa a Miguel, el responde besando su frente, sus mejillas, sus párpados. La besa con delicadeza, sólo usando sus labios y acaricia su pelo y su cuello. Después de unos momentos se reponen y Miguel le agradece a Gaby por ese momento.

“Al contrario Profe, me gustó la clase” respondió ella con una cara muy pícara.

Llegó el momento de despedirse y ella, después de vestirse se retiró.

Un día normalCreado el 3 Agosto a 18:43 
Al salir de la regadera, Any se puso un fondo blanco, muy pequeño y lleno de encajes. Ese día se sentía muy sexy y esperaba que fuera un día especial. Mientras se secaba el pelo notó que Daniel, su amante, entraba al cuarto y miraba su reflejo en el espejo y notó que el sólo tenía una toalla enredada en su cintura.

Daniel se acercó lentamente a ella, mientras contemplaba su figura en el espejo y ella reacciona poniéndose perfume en su cuello. Por fin llega Daniel hasta donde está parada Any y la abraza, sus brazos rodean su cintura y sus labios mordisquean el cuello de ella. Luego las manos de Daniel comienzan a subir acariciando los costados de Any y toman sus senos por la parte de abajo, los amasa suavemente, mientras ella pega sus nalgas a la toalla que trae Daniel y nota como su amante comienza a excitarse.

Any se voltea y besa los labios de su amante y él responde con un beso apasionado, mientras la sujeta con firmeza de sus nalgas, se las amasa con fuerza; se las oprime y separa. Ella se separa un poco de el y comienza a besar su pecho y sus labios bajan en dirección a su vientre, él responde acariciando su cabeza. Los labios de Any siguen bajando, recorriendo con sus labios el vientre de Daniel, le suelta la toalla y con la punta de su lengua sigue el recorrido. toma con una mano el pene de Daniel y con la otra toma sus testículos. Él se estremece y acaricia detrás de los oídos de Any, mientras ella toma la cabeza del pene entre sus labios y la acaricia con suavidad, para luego recorrerla con la punta de su lengua. Daniel se excita y acaricia la cabeza de su amante. Ella chupa el pene de él y se concentra en la cabeza, que se pone gorda y excitada. Cuando ella calcula que él está por explotar lo empuja sobre la cama, el se acomoda boca arriba y ella se acomoda sobre el, toma su pene y, sin penetrarse comienza a masturbarse, a pasarse la cabeza del pene entre los labios de su vagina, acariciándose su clítoris. Any hace que Daniel sufra y se excite. Por fin, acomoda el pene para que la penetre y comienza a moverse lentamente sobre Daniel, haciendolo que gima de placer.

Daniel responde acariciando los senos de Any, los amasa y luego toma los pezones y los pellizca suavemente con la yema de sus dedos, los estira y los libera............. Ella se mueve en él..............

Daniel, desesperado por el placer que le da Any se libera de ella y la acomoda boca arriba, le separa sus piernas, se las abre y luego acomoda una de sus piernas en sus hombros, la penetra levemente y finalmente acomoda la otra pierna de ella en su otro hombro. Se detiene un momento, la mira a los ojos y sonríe ................................. la sujeta de la cabeza ............................

Con fuerza y rapidez la penetra hasta el fondo de ella, sus senos tiemblan con el empujón y ella siente los testículos de Daniel chocar contra sus nalgas. Lentamente él comienza a sacar el pene de ella, pero deja la cabeza adentro y luego, de nuevo con fuerza y rapidez la penetra mientras la sigue mirando a los ojos..............

De nuevo con fuerza .................... una y otra vez la penetra mientras la mira a los ojos.............. De pronto empieza a moverse lentamente en ella, muy despacito retira su pene, para luego meterlo lentamente, con suavidad. Toma un movimiento rítmico; entra y sale, casi como si fueran olas de mar; entra y sale, lentamente; entra y sale, con suavidad; entra y sale.

Una de las manos de Daniel baja por el costado de Any, mientras se mueve en ella, la mano llega hasta las nalgas y el dedo índice comienza a jugar con el ano de ella. El se detiene y el dedo comienza a penetrar el ano de ella, para luego ................. con un fuerte empujón volver a penetrarla, hasta el fondo, ..................... con rapidez .................. Ella siente el dedo moviéndose en ella y el pene llenando su cuerpo ........

Daniel se acomoda nuevamente y vuelve a empujar con fuerza, pero esta vez el pene se pone más duro, Daniel se tensa y el pene comienza a vibrar. Any siente como él eyacula ................ y lo recibe, explotando y empapando la cama.

Daniel vuelve a empujar y vuelve a contraerse el pene, para expulsar una última gota ................... Él se afloja y libera las piernas de ella, para comenzar a besar su rostro. Con sus labios recorre su frente, sus mejillas, sus labios, mientras la acaricia suavemente.

Después de unos momentos, retira suavemente el pene de ella y se acuesta boca arriba e invita a Any para que se recargue sobre su hombro. El besa su cabeza y ella sube su pierna sobre él, a la altura de la cintura; el siente el vello púbico húmedo y rozando su piel. La besa suavemente y reviven en silencio la pasión vivida en ese momento.

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En un departamentoCreado el 21 Julio a 19:28 

Diana se levantó ese día especialmente animosa, llena de energía, al grado que presentía un día soleado, algo caluroso, pero que refrescaría por la tarde. Abrió las cortinas de su habitación y alcanzó a distiguir a Venus, ese punto brillante en horizonte que anuncia la salida del sol. El presentimiento ya no era solo de un bello día soleado, sino que se convirtió en una certeza, en la certeza de que la jornada sería extraordinaria. Mientras sus labios mostraban una sonrisa de satisfacción su mente viajó a ese departamento que tantas veces había mostrado a todo un ejército de interesados, pero sin lograr concretar la venta. Un rostro duro borró la sonrisa al recordar la seguridad que tenía sobre la imposibilidad de vender ese departamento, sin embargo, ese pequeño punto de luz en el horizonte aflojó la rigidez del rostro, para dibujar una sonrisa. Seguro que hoy se concretaría la venta, pensó, mientras su mente regresaba del departamento, para reflejarse en Venus. Se quiso arreglar especialmente bien, guapa, bella, justo como se sentía. Deja la ensoñación cuando día comienza a clarear el trabajo comienza con la rutina de siempre: tender la cama, baño, vestirse y cuando hay tiempo, maquillarse antes de salir a trabajar.

Al salir del baño vio su habitación de una tonalidad entre dorada y rojiza, que le daba una tibieza agradable a la habitación. Sin pensarlo se quitó las toalla que se enredaba en su cuerpo, para ahuyentar el resto de pereza que agua no había retirado. Extendiendo los brazos hacia el techó hasta tensar los músculos, al tiempo que giraba su cuerpo para lograr estirar todos los músculos. Lo hizo lentamente, sintiendo como la luz tibia de la mañana acariciaba su cuerpo y lo envolvía mientras ella giraba. Se dirigió a la cómoda y supo exactamente la ropa que se pondría. Su pudor la llevó primero a elegir una diminuta tanga negra que se puso inmediatamente, lo mismo que un sostén de encaje negro que combinaba con la tanga. Se paró frente al espejo del tocador donde constató que la ropa le sentaba perfectamente, claro que hizo algunos ajustes en el sostén para que sus senos quedaran en una posición cómoda y el encaje sólo cubriera lo indispensable. A continuación sacó un liguero, también de encaje negro y las medias que combinaban. Regresó frente al espejo para ceñirse el liguero que le remarcaba la cintura y no pudo evitar la tentación de modelar su cuerpo ente el espejo, como tampoco pudo evitar una sonrisa coqueta al verse. Seguían las medias. Tomó una con sus manos, subió la pierna al taburete, que tenía frente a ella, e introdujo el pie en la media, para comenzar a sentir la caricia de esa prenda al ir acariciando y cubriendo la pierna, hasta agotarse en el muslo. La sensación se repitió en la otra pierna que se fue poniendo lentamente, disfrutando la sensación de la tela sobre su piel. Se sabía sexy y esa ropa se lo gritaba. Tenía el poder de enloquecer a cualquier hombre, si hubiera alguno que valiera la pena. La tonalidad dorado-rojiza del nacimiento del día había desaparecido. El sol ya iluminaba con claridad y Diana sintió que su buen ánimo se nublaba al pensar en los hombres, en lo difícil que eran el poder comunicarse con ellos, simplemente eran unos egoístas que se sentían perfectos. Respiró profundo. Un corsé rosa pálido que entallara la cintura y levantara el busto era perfecto. Para completar un conjunto de saco y minifalda de color gris. El brilló regresó a sus ojos. Vio su cuerpo imponente que modelaba frente un espejo que salpicaba sensualidad. Finalmente se maquilló, sin prisa con mucho cuidado, atendiendo hasta el más mínimo detalle.

Ya en el trabajo mantuvo la sensación de que sería un gran día. Llegó la hora de la cita y fue al departamento para esperar al cliente y poder mostrarle la propiedad. Justo a las 11 de la mañana sonó el timbre.......

Por lo menos es puntual, pensó Diana y fue a abrir la puerta, para encontrar a un hombre delgado y sonriente, como de unos 40 años. Instintivamente Diana recordó un sueño húmedo que había tenido la noche anterior, donde un cliente le había hecho el amor cuando le enseñaba una casa, pero no era justamente ese el hombre de sus sueños, aquel ere joven, de cuerpo atlético y quería comprar una casa con alberca y no este veterano que buscaba una vivienda de nivel medio. Diana sonrió para sus adentros y pensó “Este no es mi príncipe azul”.

Sin embargo Daniel, el posible cliente, nada supo de los sueños y de los pensamientos de Diana, sólo percibió una sonrisa muy pícara y coqueta, que lo hizo suponer que ella se interesaba en él. Vió a una bellísima mujer, muy joven con una sonrisa encantadora. A partir de ese momento se dedicó más a mirar a Diana, que a ver las cualidades del departamento, situación que ella noto y la hizo sentirse bella y deseada. Se volvió más coqueta, como para jugar con su cliente.

Cuando entran al baño, él pasa por detrás de ella, en el momento en que ella se mira al espejo y se arregla el maquillaje. Daniel lo nota se acerca a ella y sin pensarlo acaricia su cuello con la yema de sus dedos, mientras observa la reacción de ella. De hecho está esperando una cachetada, sin embargo, Diana no reacciona violentamente, simplemente cierra sus ojos y recuerda sus sueños húmedos.

Daniel comienza a besar su cuello y lo recorre lentamente, hasta que llega al lóbulo de su oído y lo chupa lentamente, con suavidad

-UMMMMMM- escapa de los labios de Diana.

Él la abraza y una de sus manos se acomoda sobre su seno y la otra acaricia su rostro. Daniel acerca su cintura al cuerpo de ella y su pene presiona entre sus nalgas y la mano amasa su seno. Al descubrir que no trae brassiere, él se excita y mordisquea el lóbulo del oído de Diana.

-Sigue- dice Diana en tono suplicante

La mano que acaricia el rostro de Diana comienza a bajar, acariciando el pecho, el vientre y entra bajo la minifalda, para acomodarse sobre el sexo de ella.

-AHHHHHHHHHHH- se le escapa a Diana.

Daniel aprisiona con firmeza el sexo de ella y su mano se mueve sobre la pantaleta de ella, frotando la vagina, de arriba abajo, mientras que su pene excitado presiona sobre sus nalgas. Él respira profundo y se detiene un momento para quitarle el saco a Diana, ella coopera................ Daniel besa el hombro de ella y se desabrocha sus pantalones, para luego comenzar a acariciar ambos senos de Diana. Ella responde apoyándose en el lavamanos y levantando la vista. Mira su imagen en el espejo, mientras Daniel hace círculos con las palmas de su mano sobre los pezones de Diana y su pene, presiona entre las nalgas de ella. Diana responde levantando sus nalgas.

Daniel toma el top por el borde superior y lo comienza a bajar lentamente, mientras ve el pecho de Diana por el espejo, baja el top hasta que los senos quedan al descubierto. Él ve el reflejo de los senos de Diana y comienza a besar su espalda, sus hombros, su cuello

-OHHHHHHHHHHH- se le escapa a Diana

Con la yema de sus dedos, Daniel acaricia los pezones de Diana, los toma suavemente y los estira, hasta que escapan de entre sus yemas.

-AHHHHHHHHHH- escapa de los labios de ella. –Sigueeeeeeee-

Diana voltea su rostro y Daniel lo recibe con un beso en sus labios y él se excita aún más y su lengua busca desesperadamente la lengua de Diana. Sus manos amasan sus senos y una de las manos de él se dirige al sexo de ella. Siente su pantaleta húmeda............ y frota sobre ella, para que luego sus dedos entren bajo su pantaleta y acaricia suavemente los labios vaginales de ella; sus labios regresaron al lóbulo de ella y lo besa, y lo chupa; mientras que la otra mano aprisiona uno de sus senos. De pronto Daniel se detiene y se separa un poco de Diana.

Las manos de Daniel entran bajo la minifalda de Diana y toman la pantaleta y la comienzan a bajar lentamente. Él se hinca atrás de ella y descubre la prenda de encaje y se excita aún más y se la quita, para dejarla a un lado, luego levanta un poco la minifalda y besa las nagas de Diana, las acaricia..........

-AAAHHHHHHHHHHH- se le escapa a ella.

Con la punta de la lengua, Daniel recorre las nalgas de ella; con una mano las acaricia y con la otra acaricia su sexo. Un dedo entra entre los labios vaginales en busca del clítoris..........

-AGGGGGGGGGGGG-

Y con la yema del dedo hace círculos alrededor del clítoris. De pronto Daniel le da un pequeño mordisco en una de sus nalgas a Diana

-AYYYYYYYYYYYY

Mientras acaricia una de las nalgas y después del mordisco comienza a darle un chupetón a la nalga, pero se detiene Daniel y dice: -Espero que no seas casada-

-Tu sigue- responde Diana de forma imperativa

Él obedece y continúa haciendo el chupetón, mientras una de sus manos hace círculos presionando levemente el sexo de ella. De nuevo se detiene él y se para. Comienza a bajarse el pantalón y el boxer; se pone un preservativo en el pene; dobla un poco las rodillas para quedar a la altura de Diana; una de las manos de él pasan por el vientre de ella y baja en dirección a su vagina para dirigir el pene, que acomoda entre los labios vaginales. Pero no la penetra, más bien la masturba, moviendo su cadera para adelante y atrás, lo que hace el pene frote entre los labios vaginales y el clítoris de ella. Con la otra mano acaricia el cuello y la garganta de Diana.......... El pene de él se concentra en masturbar el clítoris de ella.......

-SIIIIIIIIII- gime Diana

-AHHHHHHHHHHHHHH- se le escapa

Daniel cambia el jugueteo y la punta de su pene penetra a Diana, muy suavemente, mientras que su mano acaricia su cabello. La punta del pene entra y sale de ella, y Daniel acomoda sus manos en las caderas de ella, la sujeta con firmeza y se detiene un momento. Diana presiente algo y levanta la vista y ve el rostro de Daniel reflejado en el espejo: descubre una mirada totalmente excitada y lujuriosa................. Adivina Diana que se prepara para penetrarla totalmente y ella se mira en el espejo. Esta será la primera vez que se verá su propio rostro cuando la estén penetrando...........

Daniel da un empujón rápido y con fuerza, y penetra a Diana hasta el fondo de ella.

-Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii- grita Diana

Y casi pierde el equilibrio por el empujón, se sujeta con fuerza del lavamanos, mientras que Daniel se detiene un momento, con su pene en ella, para luego retirarlo lentamente, y justo antes de sacar el pene, empuja de nuevo con fuerza y rapidez. Daniel se mueve en ella, con fuerza y rápido.

-Así .............. Me gusta ......... ................ Dame más........... – Balbucea Diana

Daniel la sujeta con más fuerza por las caderas y la jala hacia él, ella se reclina sobre el lavamanos y siente los empujones de Daniel contra ella, siente como su cuerpo se abre bajo la presión de Daniel.

-Sigueeeeeeee- pide Diana. –Mas, dame más............... No pares

Un leve orgasmo inicia en Diana y él lo persive, sigue empujando en rápido y con fuerza, hasta adentro de ella. El orgasmo aumenta de intensidad y el movimiento de Daniel se mantiene constante: rápido, fuerte y hasta el fondo.......... Ella casi llega al clímax y el siente que explota. El interior de Diana se contrae con fuerza, en su interior y su humedad se convierte en jugo, que comienza a salir de su interior para empapar el pene y los testículos de su amante, él responde deteniéndose un momento y luego empujando de nuevo con fuerza, lo que provoca una nueva contracción en ella y el se prepara para una nueva penetración, mientras ella lo baña con sus jugos............. Empuja con fuerza y llega al fondo, ella lo sigue bañando y el pene comienza a vibrar en ella............. se vacía, un chorrito............... otro............. otro...........

AAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHGGGGGGGGGGGGGGGG- gime ella cuando explota..........

Daniel toma un poco de distancia y penetra de nuevo, sólo para lograr una nueva vibración del pene y un último chorrito que eyacula.

Ambos se quedan quietos, exhaustos.............., Daniel acaricia la espalda de Diana y su cabeza........

-Me vuelves loco- dice Daniel. –eres una mujer bellísima y me enloqueciste.

Ella guarda silencio......................

Ambos saben que es el momento de retirarse.........., y esperan volverse a ver pronto. Del departamento, ni quién se acuerde...........

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Los retos de la mujer en su desarrollo sexual.Creado el 18 Julio a 1:06 
Los retos de la mujer en su desarrollo sexual.

La mujer, más que desarrollar su sexualidad, tiene que ayudar a que el hombre la desarrolle. Las fases por las que pude pasar una mujer son las siguientes.

1, El faje (caricias, sexualidad sin penetración) esta es una etapa placentera para la mujer, pero algo frustrante para el hombre, que desea la penetración en la primera cita. Es un periodo en que se recomienda que la mujer postergue el coito, para enviarle un mensaje a su pareja, sobre la importancia de saber esperar y de seducirla y excitarla antes de penetrarla. Que el hombre se va a enojar y desesperar, pues si, pero que aprenda que si quiere penetrar a la mujer la debe poner primero “a punto”. Aceptar el contacto sexual sin que el hombre se de cuenta que necesita seducir y excitar a la mujer, es mantenerlo en la idea de que la excitación breve, la penetración y la eyaculación pronta son suficientes. En estas condiciones la mujer además adquiere la satisfacción de controlar al hombre, al mantener la capacidad de decidir el lugar y condiciones del coito, que el hombre debe cumplir.

2, Ser penetrada: permite una relajación y un cierto grado de satisfacción, aun que la tendencia es hacia la insatisfacción emocional, a desarrollar un sentimiento de incomprensión por parte de su pareja. Representa solo el beneficio físico del orgasmo, cuando lo logran. El reto de la mujer es indicarle al hombre cuáles son las cosas que más le gustan y la hacen gozar. El objetivo es lograr que el hombre empiece a descubrir el placer de poseer a la mujer y que comience a desarrollar su autoafirmación masculina a partir de la sensación de poseer a la mujer. La sensación y el placer de controlar se ve aumentado, al ver como el amante comienza desarrollar conductas para complacerla y como inicia a poner atención en las emociones y sensaciones de ella.

3, Relación orgásmica: cuando el hombre ha desarrollado la capacidad de poner todas sus capacidades al servicio de la satisfacción de la mujer. Relación altamente placentera, por la satisfacción física del propio orgasmo, más la sensación de control al percibir a su pareja totalmente centrada en ella y para ella. El reto de la mujer es de permitir la libre expresión de su sexualidad y poder abrirse totalmente al hombre, para permitir que ambos lleguen a la cuarta fase.

4, La enajenación, momento en que el hombre, aparte de penetrar a la mujer está totalmente centrado en ella y para ella, mientras que la mujer se deja ir, se enajena al perder la conciencia y permitir que el hombre penetre su conciencia. En este momento la mujer no sólo es poseída por el hombre, sino que ella lo posee a el, al haber atrapado su conciencia

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