El ama ha estado muy liada estos días con no sé qué cosa de los estudios. Como ya ha terminado me ha prometido que, a partir de ahora, me hará más caso.
Claro está, no es la verdadera Fenicia. Esta gatita vive con sus hermanos en una casa abandonada en una preciosa placita de Toledo. Como mis amos estaban tomandose algo en la terraza se acercaron a pedir algo de comer. Y se pusieron como el quico.
Aqui la teneis, siempre encima del teclado del ordenador. Hay que ver la cara de pasmao que se le queda cuando está apagado, y por lo tanto, frio, jejeje.