Yo estaba viendo la inauguración de las Olimpiadas de Pekin, cuando aparecieron los amos con una criaturita. Era igual que cuando llegó Fenicia, solo que rubia.
Un buen día llegaron los amos con un gato dentro de un transportin. Se trataba de una gata que había sido atropellada y que necesitaba unos cuidados. Cuando Fenicia la vio se quedó de piedra y seguidamente se bufó. A continuación salió de la habitación con miedo. Y nunca quiso volver a entrar