Podrías hacer cosas malas y hacerlas tu sola, pero estoy aquí para ayudarte, primero ponte desafiante, desafía mi impulsividad, imagina en mis ojos el desorden de cosas que tengo por insinuarte, un toque mágico hace que aquello comience a tomar vida, no te quites toda la ropa, deja trabajo a la imaginación, que luego se me atrofia, hay posiciones que permiten oler tu humedad ansiosa; algo tuyo, con mi lengua, se ha puesto inestable, se hace de un lado a otro, me he llevado tus labios a mi boca, hay labios que se hicieron para besarse y labios para relamerlos, yo, entre labios empalmados me siento inspirado.
Quisiera contar una historia de un hombre mayor que conoció a una joven, a pesar de tratarla poco, se enamoró,. Ella se sintió atraída, nada más. El se alejó por varios años, pero a su regreso, ella lo miraría con ojos de amor.
Es una historia que quisiera contar con mucho cuidado ya que puede confundirse con cualquier otra historia, de las muchas que hay donde hay una marcada diferencia de edad.
Ella tenía un blog y también un novio; tenía una profesión a penas comenzada y una linda figura, que se mostraba en una foto con ropa de baño en una playa (vaya, qué foto, vaya, qué piernas); tenía su sonrisa, el mismo atractivo que tiene hoy. De lo que tenía, al parecer, el novio ya no está y su profesión hace unos días la terminó.
Ella dejaba ver en un blog, algunas cosas de su vida. El se deleitaba leyéndola, pero comentaba poco, tan solo para inspirarla y que volviera a decir algo por escrito. Las contradicciones de su mundo y la forma de afrontarlas, le encantaban de ella, así como su sensibilidad, algo le decía que eran compatibles.
Ambos se recordaban, pero a ella se le notaba más.
El también escribía en su blog. Era una forma insólita de quererse. Ella sabe ponerlo ansioso, luego lo frena, sin saber, ella, que es de los hombres que una vez los frenen, por mucho que quiera, difícilmente lo volverá a intentar.
Si escribiera ésta historia en primera persona, diría algo así:
Tal vez la confunda al no ser explicito, pero si supiera de mis sentimientos estoy en desventaja, pues no estoy seguro de los suyos.
Por el momento así que se quede, al fin es una historia y la puedo continuar mañana.
Hay horas en el día que decido tener un momento muy especial y con fondo de música romántica, elevo mi estado de ánimo a medio enamorado. Luego empiezo a leerla y la otra mitad se aproxima. En ese ir y venir, logran mecerme las emociones y es la forma en que me encanta pensar en ella.
Sus palabras siguen haciendo eco en mi vida ilusionada, y con esa alegría de la que solo nosotros sabemos, ya que nadie mas nos mira cuando sonreímos llenos de agrado, lo agradable resulta por que lo ha escrito quien nos agrada. Y aun si la gente nos mira, creemos que disimulamos y solo nosotros creemos que lo hacemos bien. Quien nos mira sabe que nos inquieta algo.