Ella siempre respira alegría, le gusta la vida e imaginar que vuela. Le gusta el sol y le gusta la lluvia y prefiere salir a ella. No es golosa pero sí dulce, adora el campo, adora la playa, la nieve, el calor. Las estaciones. Le gustan las sábanas blancas y la claridad de la mañana, el café y las tostadas. Imagina vidas diferentes de las personas que ve andar deprisa, despacio. Dibuja pájaros, aviones, trenes, mar. Le gusta montar en bicicleta, patinar. Coger flores y colgárselas en el pelo, pero riñe cuando alguien arranca flores. Adora la naturaleza y los animales. Apasionada del deporte y del riesgo, de la adrenalina, del rock & roll. Dulce y dura a la vez. Le gusta viajar, los hoteles, los hostales, las tiendas de campaña, salir de la rutina, perderse, esconderse, escaparse, jugar. Sonríe cuando ve palmeras, le recuerdan a las islas que tanto le gustan. Su sueño es bucear, recorrerse el mundo, bailar y besarse en cada rincón del mundo. Adora la fotografía y hace fotos a todo cuanto puede. Le gusta vivir la vida.
Pero si tú no estás, y no me llevas no voy a volver a ver la luz del Sol, si tú no estás mi vida ya no tiene dimensión. Todo en mi interior se hirió, algo parecido a dolor. Aquella última vez, amor, y nadie me hace sonreír, y nadie ocupa tu lugar, da igual, el tiempo no pasó. La noche se desbordará, te espero desde aquella vez. Mis labios no han vuelto a besar la piel desnuda del amor. No te olvides de mí, amor, no hay distancia entre los dos.
No conozco la repercusión exacta del cambio climático. No soy científico ni visionario, ojalá lo fuera, pero no lo soy. Solo sé que se difuminan las estaciones, se entremezclan, se sabotean, y es una lástima, no me imagino el mundo sin nieve, ni el mar sin algas ni peces. Por lo menos no me imagino mi mundo. El problema es que no es sólo mío y parece ser que hay unos cuantos que se lo imaginan diferente.