No puede dejar de sentirse sola. Él está a su lado, sin embargo su tacto es frío, cada vez más gélido. Como un hierro incandescente que ha sido sometido a la temperatura del hielo y que cada vez desprende menos calor. Ella solo puede esperar a que él se enfríe del todo y deje de envolverla con su halo de calor para la llegada de la agónica muerte.
Le mira en silencio: él ríe y sonríe; él afirma y corrobora. Le mira en silencio… Tanta vida… Tanto que se aleja irremediablemente. No puede evitar notar la acidez amarga de las lágrimas asomando por sus cuencas; los ojos achinándose y cerrándose en el impulso inconsciente de retenerlas. Necesita que todo aquello siga golpeando incansablemente su cerebro para no expresar palabra o gesto que pueda delatarla. Ahoga su gemido con una cálida sonrisa y observa como él forja el camino para marcharse.
Él la olvida. Ella es consciente de su responsabilidad.
Se necesita amarte mucho, mucho para poder perdonarte como siempre lo hago yo. Y a condición de ser esclavo tuyo, no sé cómo dejarte aunque quisiera yo.
No verte nunca más, te quisiera arrancar de una vez de mi vida. No te puedo negar que no sé respirar si no te siento mía.
No sé qué hacer contigo, me tienes embrujado. Si fueras mi enemigo, no me harías tanto daño.
Se necesita ser tarado y ciego para no darse cuenta de que perdí tu amor y para no sufrir, vivo en un sueño, me imagino que me amas aunque yo sé que no.
No verte nunca más, te quisiera arrancar de una vez de mi vida. No te puedo negar que no sé respirar si no te siento mía.
No sé qué hacer contigo, me tienes embrujado. Si fueras mi enemigo, no me harías tanto daño.
No sé qué hacer contigo, me tienes embrujado. Si fueras mi enemigo, no me harías tanto daño.
Soporto este castigo, soporto este destino. Si siempre estás conmigo, me doy por bien servido.
Pasan los días, pasan los años y tú, mientras tanto, me sigues haciendo daño. Y todavía no sé qué hacer contigo, me tienes embrujado, si fueras mi enemigo no me harías tanto daño.
Se necesita amarte mucho, mucho para poder perdonarte como siempre lo hago yo...
Si pudiese ser una parte de tí, elegiría ser tus lágrimas. Porque tus lagrimas son concebidas en tu corazón, nacen en tus ojos, viven en tus mejillas, y se mueren en tus labios.