Descripción: Un blog de poesia...citas.....un poco todo lo que se me ocurra poner!!!asi veo yo mi vida, mi mundo, mi universo.... (La mayoria de los textos y frases no son mias....)
«Invertimos mucho tiempo en llorar la ausencia de quién se fue voluntariamente dejándonos abandonados y con el alma en tierra de nadie. En mi opinión, no pienso que la cantidad del querer esté reñida con la calidad, y, no sé por qué pero pienso que, encerrándonos en esa idea, únicamente perdemos el tiempo y tan sólo se trata de aprovecharlo de cualquiera de las formas.»
Ya hace algunos siglos que he empezado a sospechar que he caído sin quererlo en tu gravedad. Es como si andara siempre en espiral, cuando encuentro una salida, tú apareces.
Niña imantada y ahora yo he de admitirlo, y ahora yo presiento que has vencido, no hay manera humana de escapar.
Así que alégrate, lo has conseguido, los días sin ti serán precipicios, no hay manera humana de escapar.
Nadie, nunca, nadie, nadie excepto tú puede enviarme hacia el espacio y devolverme hacia su cama. Y en las horas más oscuras me harás levitar, en descuidos crearemos universos.
Niña imantada y ahora yo he de admitirlo, y ahora yo presiento que has vencido, no hay manera humana de escapar.
Te voy a contar este misterio: simple y eficaz, el roce de mis dedos te ha magnetizado, y ahora tú, y ahora tú ... y ahora tú ... y ahora tú ...
Así que alégrate, lo has conseguido, los días sin ti serán precipicios, no hay manera humana de escapar.
Así que alégrate, lo has conseguido, los días sin ti serán precipicios, no hay manera humana de escapar.
Al final la libertad que nos ofrecen a día de hoy consiste en elegir el teléfono móvil, si es de una marca u otra; elegir qué fondo de pantalla, qué melodía. Al final, nuestra parcela de libertad es elegir la marca de un coche, de un móvil; aceptamos como libertad válida una libertad de consumo, que no es una libertad auténtica.
Y eso es lo que a mí me preocupa, el concepto que me atormenta.
El individuo, como artesano, se ha transformado en un sujeto cuyo nombre me permite prescindir de predicados y justificantes. Cuando la noche te pone frente a frente con la réplica de tu propio personaje te preguntas hasta qué punto llegaste en el Salón de los Espejos. Con él, y con otras especies que desaparecen, voy detectando, antes, y eliminando, después, los excedentes de la cada vez más dilatada e inabarcable vida asocial de nuestros días, esos en cuya letra pequeña figuran tantas citas a ciegas con uno mismo como deudas pendientes con vendedores de humo. Para elegir tenemos en el repertorio una serie de conflictos, que son siempre los mismos y aparentemente innecesarios, y no parecen desprenderse fácilmente ni borrándolos de nuestra contradictoria y mutante agenda de compromisos adquiridos e impuestos. Si aceptamos, olvidando el cansancio o el desgaste que los acompañan, que lo difícil es ir asimilando la esencia de la vida sin dejar de disfrutar, sin aniquilar las pocas cosas importantes que se pueden aprender de ella, entonces estamos de acuerdo: siempre habrá caminos y caminantes, historias y protagonistas. Si aún podemos ofrecernos solos, pero enteros y predispuestos, ya no importa de qué manera, ni en qué parte, o si lo hacemos con o sin sufrimiento, con o sin placer... Si menos es más, entonces seguiré bebiendo despacio de las fuentes que me abastecen, aquellas a las que debo corresponder con el único bien inmaterial que poseo: la forma de mi propio tiempo.