Nunca me habían gustado las mujeres, y a pesar de haberme acostado con Ana y la puta brasilera que me había contratado Pablo, me resultaba placentero... Pero de ahí a volverme plenamente bisexual me parecía una locura. A propósito de él, lo llamé y le dije que no quería volver a verlo porque amaba a mi marido y no me parecía bien seguir siendo una cachona.
Llegó el fin de semana y el sábado fui con Ana a comprar ropa en boutiques típicas del público gay en la Zona Rosa. Nos compramos unos jeans estilo vaquero bien apretados, chaquetas, pañoletas para la cabeza, tangas y brasieres de colores, pulseras y aretes, botas texanas, ETC... Según ella, nos teníamos que poner a la moda gay para dar una apariencia hippie y más juvenil. Luego fuimos a comer a un restaurante y Ana me empezó a dar instrucciones: me aconsejó maquillarme lo más provocativa posible, que me pusiera la ropa que habíamos comprado y finalmente me dijo iba a empezar a presentarme como su novia; que ella iba a hacer el papel de marimacho y yo el de su putica complaciente.
Por la tarde fui cine al Andino con Sebastián, mi esposo, y mi hijo. Al regresar al apartamento, me bañé y comencé a vestirme con la ropa que había comprado: Me puse una tanguita y un brasier rojizo, una blusa blanca escotada que transparentaba el brasier, un jean estilo vaquero azul clarito desgastado y bien descaderado que marcaba la raja de mi cuquita, sujetado por un cinturón dorado. Entre el descaderado y la blusita se me veía el piercing del ombligo y la mitad de mi corazón tatuado sobre el pubis, además de las tiritas de la tanga. Para terminar, me puse unas botas texanas con que hacían juego con el cinturón. Posteriormente me maquillé en tonos rojos llamativos y me pinté las uñas del mismo color. El pelo me cogí con una pañoleta que hacía juego con un bolso de charol rojo.
Cuando salí del baño, Sebastián se quedó mirándome y me preguntó para dónde iba vestida como una niñita de 15 años. Le contesté que había quedado de salir a tomarme un par de coctelitos con Ana y que no me esperara despierto, que me vestía así porque apenas tenía 28 años y todavía era muy joven. Se puso muy bravo y me dijo que parecía un puta de campo. Salí tirando la puerta, cogí el carro y me fui a recoger a Ana. Ella iba vestida casi igual a mi, pero más tipo hombre: sin mostrar la cintura, con el pelo totalmente recogido, engominado y sin maquillaje.
Ya casi eran las 11 de la noche. Nos fuimos por la vía a La Calera y en el camino me iba dando instrucciones que le siguiera el cuento todo el tiempo. Llegamos a un bar gay llamado "Jinetes", que queda un poco antes de llegar al peaje; allí había hombres y mujeres por igual. Sin embargo, me di cuenta que al entrar únicamente se nos quedaron viendo puras viejas. La verdad es que yo debía ser un bocado muy apetitoso para cualquier lesbiana, y los hombres que estaban en el lugar debían ser todos gays.
Nos hicimos en la barra y pedimos un par de whiskys, prendimos dos cigarrillos y Ana empezó a estudiar a las mujeres. Se fijó en dos que eran bastante lindas, con el pelo cortico y buen cuerpo, vestidas como hombres. Tenían pocas tetas, pero eran bien flaquitas y atléticas. Ana me cogió la mano y nos fuimos cerquita donde estaban ellas. Mientras nos tomábamos el trago, me dijo que esa noche me entregaría a esas dos viejas; que íbamos a empezar a calentarlas.
Ana empezó a meterme la mano, a besarme metiéndome la lengua bien adentro, a tocarme las tetas... Estuvimos en esas como unos 20 minutos. Luego me mandó al baño y me dijo que cuando volviera ya iba a estar hablando con ellas. En el baño me miré en el espejo y me sentía extraña, nunca en mi vida me había vestido de una forma tan vulgar... Sebastián tenía razón, parecía una niñata de Instituto Calientavergas. Prendí otro cigarrillo y me dirigí hacia ellas. La música estaba durísima, entonces Ana se me acercó al oído diciéndome: "Les dije que eres una niña superbien de papi y que yo soy tu novia. También que tienes 24 años, que estudias Comunicación Social en la Javeriana y que vives en un apartamento en Los Rosales que paga tu papá". El hecho es que Ana había preparado el terreno para que las dos lesbianas me comieran toda la noche.
Nos presentó, se llamaban Rosa y Belén... Al parecer eran nombres ficticios como suelen hacer las lesbianas en esos bares. Pedimos más whisky y empezamos a hablar, se veía que tenían un nivel cultural medio-bajo; una trabajaba en un Hospital y la otra en un restaurante. No pararon un solo instante de decirle a Ana que tenía una novia divina, que qué cuerpo, que qué labios tan sensuales, ETC. Nos recorrimos todos los rincones del sitio y me estuvieron tocando descaradamente toda la noche; aparte, una de ellas siempre me acompañaba al baño para verme.
Cuando cerraron el sitio a las 4:30 de la mañana, yo ya estaba muy mareada de tanto whisky. Entonces Ana propuso que fuéramos a mi apartamento (en realidad era el de ella) para tomarnos los últimos tragos. Cuando las dos lesbianas vieron mi carro dijeron: "Vaya, vaya! La niñita de papi, mientras se dedica a putear por ahí, su papito le regala un Volskwagen Concept y le paga un apartamento en Los Rosales". Como yo no podía ni manejar, Ana se hizo adelante y me mandó para atrás con las dos 'lesbis'. No dejaron de manosearme todo el camino, me besaban metiéndome la lengua hasta el fondo, me tocaban las tetas el culo y la cuca. Lo que en un principio me había dado miedo me estaba llenando plenamente de satisfacción, aquello me fascinaba.
Al llegar al apartamento, se me tiraron encima y empezaron a quitarme la ropa, aunque eso sí con bastante cuidado; primero la chaqueta estilo 'cowboy', y luego, mientras una me quitaba la blusa y el brasier, la otra hacía lo propio con los descaderados y la tanga. Se quedaron anonadadas al ver mi vagina depilada con el tatuaje encima en forma de corazón. Ana les contó que me había tatuado y me había puesto el piercing en el ombligo por ella, y que me depilaba la cuca porque me obligaba.
Me tiraron a la cama y empezaron a desvestirse, incluida Ana. Me pusieron en cuatro y me vendaron los ojos para que no pudiera ver nada. Hablaban y hablaban entre ellas, cuando sentí una que acariciaban mis nalgas y tetas. Me inquietaba saber cuál de las viejas me estaba tocando. Luego comencé a sentir una lengua que me lamía mi vagina. Después volví a sentir unas manos sobre mis nalgas, pero esta vez me las separaban y empezaban a introducir un consolador.
Alguien me agarró del pelo y me puso una mano encima de la cola, luego empezó a jalarme con fuerza hacia atrás haciendo que el consolador entrara íntegro por mi culo. El 'juguete' iba entrando como si fuera una verga de 25 centímetros. Por los movimientos y la forma como me clavaban, el consolador que estaban utilizando debía ser de esos de cinturón que amarran a la cintura. Minutos después, una de las viejas abrió las piernas y me metió la cabeza en medio de ellas para que le chupara la cuca. No estaba depilada, por consiguiente no era la de Ana. La escena era que una me comía por detrás mientras le hacía sexo oral a la otra. Como podía aguantaba las embestidas de la que me culeaba sin cuidado alguno, como si quisiera hacerme daño... Como queriendo desgarrarme la vagina. Las embestidas eran cada vez más fuertes y profundas, logrando que finalmente me viniera. Ni hablar de la cuca que tenía en mi boca, pues se vino casi que al mismo tiempo.
Al poco rato hicieron lo mismo pero intercambiando puestos. Esta vez me daban por el culo, cosa que me hizo mucho daño debido a que el consolador sólo estaba lubricado por mis fluidos vaginales. El mete y saca era fortísimo, la que lo hacía, lo hacía con todas sus ganas. Mientras tanto Ana gozaba masturbándose. Después de que las dos 'lesbis' se volvieron a venir, me hicieron la doble penetración con dos consoladores: uno por el culo y otro por la cuca... Nunca había hecho algo así, ni siquiera con dos hombres, y con dos consoladores de ese tamaño era mucho más doloroso. Me los clavaron sin contemplaciones y pegué un grito de dolor. Por su parte Ana las animanaba diciéndoles que eso me encantaba.
Ana abrió sus piernas en frente de cara y me ordenó chupársela. Daba gusto lamer una cuca depilada, no como las de las otras dos mujeres, que estaban con pelo. Sentía los dos consoladores tocándose adentro de mis entrañas, en unos 10 minutos ya estaba bastante dilatada, y empecé a gozar realmente. La verdad es que era un objeto de lujuria total para aquellas tres mujeres, con mis tres huecos dando placer. Después de 20 minutos de mete y saca y varios orgasmos, se salieron de mí. Me dí cuenta que satisfacer a los hombres era más fácil porque se vienen una vez y se demoran en recuperarse para volver a la acción; en cambio, las mujeres podemos hacerlo varias veces sin parar... Quizás por eso estuvieron dándome hasta el cansancio.
Eran las 6 de la mañana, se vistieron y felicitaron una vez más a Ana por el pedazo de zorra que tenía de novia. Me dieron dos besos en la boca y dijeron: "Esto hay que repetirlo mi vida". Nos quedamos Ana y yo, ella prendió un cigarrillo y me dio un beso: "Mi amor, estoy orgullosa de ti, me encantó que hubieras probado lo que era acostarse con lesbianas tipo marimacho. Este era un paso muy importante para ti y a partir de ahora te voy a buscar unas más femeninas". La verdad es que ahora me gustan las mujeres tanto como los hombres, pero no términos medios; es decir, mujeres como yo, femeninas en su manera de comportarse y vestir, no marimachos.
Me iba a meter a bañar antes de volver a casa, pero Ana me dijo que no lo hiciera, que quería que me sintiera sucia cuando llegara y que no tenía por qué preocuparme ya que no había restos de sémen en mi cuerpo. Recogí la ropa del suelo y me vestí. Cogí el carro y me fui, ya se me había pasado la borrachera y estaba muy enguayabada, terriblemente cansada y adolorida. Miré el reloj, eran las 7 de la mañana, saqué el celular de la cartera y tenía 9 llamadas perdidas de Sebastián. Pensé que si me estaba esperando despierto, si no me mandaba a la mierda no lo haría nunca.
Cuando llegué al sótano del edificio me miré en el espejo del carro. Estaba hecha nada, tenía todo el maquillaje corrido y unas ojeras como nunca había tenido. Mi aliento era de cigarrillo y whisky. Entré intentando no hacer ruido, pero era difícil con los tacones que tenía; de repente prendieron la luz y apareció mi marido en piyama, con una cara de mal genio terrible. Sin mediar palabra me pegó una cachetada de ida y vuelta. "Eres la peor zorra que he conocido! Perra inmunda! No entiendo cómo una mujer puede cambiar tanto en tan poco tiempo?!"
"Y como eres tan, tan puta, te voy a comer como tal malparida!!!".
Me arrancó la blusa y me rompió el brasier. Me quitó los jeans a la fuerza y me destrozó la tanga. Procedió a quitarse el pantalón de la piyama y los boxers; luego me la clavó por la cuca, cambiándose después al culo. Mientras me comía seguía insultándome, me decía chupaverga, puta y cosas así. No paraba de azotarme y pellizcarme el trasero, de vez en cuando me pellizcaba los pezones... Yo intentaba resistirme, pero me tenía bien cogida. Se derramó en mi adolorido culo (demasiado sexo del duro en esa noche) y a pesar de cómo me trató tuve un orgasmo. El se dio cuenta y me dijo que era tan prostituta que incluso me venía cuando me insultaban y maltrataban.
Luego me volteó, poniéndome la verga al frente de mi boca, y me dijo que se la limpiara con la lengua, que era algo que me quedaba muy bien. Cuando acabé, dejándosela limpiecita, me pegó un puño que me partió el labio. Después me tiró contra el suelo y me dejo ahí tirada. Con los ruidos el niño se asustó y se puso a llorar. Mirándome con desprecio y asco me dijo que me acostara en el otro cuarto, que no quería que su hijo durmiera conmigo.
La verdad es que yo había abusado un poco y Sebastián tenía que haber reventado por algún lado. Haciendo lo que me daba la gana en todos los sentidos, llegando tarde todos los días, destrozar la vida y la economía familiar a base de gastar en rumba, ropa y en embellecer mi cuerpo, y que encima tuviera casi la completa certeza de que le ponía los cachos, provocó esa brutal reacción en él y el final de mi matrimonio. Aquel día supuso un punto de inflexión en mi vida y supe que esa noche se había roto mi vida en pareja. Ya sólo me unía con Sebastián nuestro hijo de 2 años, al que yo apenas veía de vez en cuando.
Me metí a bañar y empecé a llorar, mi matrimonio se había destruido y hasta mi esposo me trataba como una zorra. Desde luego Diego, mi ginecólogo, y Ana habían conseguido gran parte de lo que querían en tan solo 6 meses. Tenía los cachetes inflamados de los golpes y el labio inferior sangrando. Además tenía bastantes moretones en el trasero de los golpes y pellizcos de Sebastián. Me acosté a las 8 de la mañana, vuelta nada física y mentalmente por lo que había pasado con Sebastián. Me tuve que acostar desnuda, porque toda la ropa estaba en el cuarto principal. Por fin puede quedarme dormida...
Cuando me desperté a las 2:30 de la tarde, no se oía nada; me levanté y me tuve que poner el jean y la blusa de la noche anterior sin ropa interior porque Sebastián me la habia roto. Me di una vuelta por el apartamento y comprobé que no había nadie. Sebastián se había ido con el niño. Llamé a Ana y le conté lo que había pasado. Me dijo que si me había pegado y violado una vez, lo iba a volver a hacer...
Llegamos a la conclusión que como yo ya no podía cambiar mi estilo de vida porque me encantaba, tenía dos opciones:
1ª.- Ir a la Policía y denunciar a mi marido por maltrato y violación, cosa que me sería muy fácil, por las señales en el cuerpo, y por las dilataciones y desgarros que después de la nochecita anterior tenía en mis zonas íntimas. Eso supondría que Sebastián terminaría 2 años en la cárcel y me darían la custodia de mi hijo. Así mismo, él nos tendría que mantener de por vida.
2ª.- Irme del apartamento y abandonarlo. Pero como soy abogada, sabía que eso supondría "abandono de hogar" y que perdería la custodia de mi hijo. Sebastián no me daría dinero, pero me tendría que pagar la mitad del valor del apartamento al ser bienes gananciales.
Me dí cuenta que la mejor opción era la segunda. No me interesaba la custodia de mi hijo por la vida que estaba llevando, además era la solución menos traumática para el niño. Su papá no iría preso, mantendría su buen sueldo y le garantizaría una vida cómoda; por otro lado, yo quedaría libre sin cargas familiares, para hacer lo que me diera la gana y empezar un nueva vida junto a Diego. Ana me dijo que me fuera a vivir con ella, así que antes de que volviera mi esposo, me puse ropa interior debajo de la ropa del día anterior, hice mis maletas con todas mis pertenencias (que eran muchas) y a las tres y media ya estaba en el apartamento de Ana.
Ana me dio un beso y yo me puse a llorar desconsoladamente. "No te preocupes mi amor, vas a ver que no te vas a arrepentir de nada. Has escogido la mejor opción y de ahora en adelante vas a hacer plenamente la vida que te gusta". Me sirvió un whisky con agua para darme ánimo y nos sentamos en el sillón abrazadas. Prendió un cigarrillo y luego lo puso en mis labios para relajarme, diciéndome que todo había pasado y que ahora estaría más libre. Al cabo de un rato, empezamos a organizarnos. El apartamento tenía 2 habitaciones, una muy pequeña con una cama, y la otra era el cuarto principal con una gran cama circular de matrimonio. Decidimos que dormiríamos juntas en la de matrimonio, y si alguna de nosotras iba alguna noche con compañía, la otra dormiría en el cuarto pequeño. El apartamento además tenía un salón donde también estaba la cocina y un baño bastante grande con jacuzzi.
Me dijo que tendríamos que repartir gastos: Arriendo, luz, agua, gas, ETC. Me tocarían en ese concepto unos 900.000 pesos mensuales. Tenía una muchacha que iba lunes, miércoles y viernes de 8:00 a 6 de la tarde, que le costaba otros 300.000 pesos, así que serían otros 150.000. Pensé que era otro golpe a mi maltrecha economía, con el ritmo de vida que llevaba, no me alcanzaba el sueldo, y aparte tuve que alquilar un garaje.
Después de dejar todo bien cuadrado, nos metimos en el jacuzzi. Estaba bien calientico y mientras tanto Ana me besaba y me lamía los moretones, como hace una gata para curarse las heridas. Empezamos a masturbarnos, tocándonos y frotándonos los labios mayores, menores y clítoris. Nos chupábamos los pezones y la parte interna de las piernas, tuvimos varios orgasmos haciendo todo muy lentamente. Una hora más tarde nos secamos y nos tiramos sin ropa en la cama, quedándonos dormidas.
Por la noche, tipo 8 P.M., me llamó Sebastián al celular, y mientras Ana me chupaba la vagina con infinita dulzura, le conté que había decidido abandonarlo. "Lo de anoche fue demasiado, te pasaste. Yo ya no quiero recibir más malos tratos, ni tampoco denunciarte por el bien de nuestro hijo". Entonces él me pidió perdón y me suplicó que volviera, que quería que todo fuera como antes; pero le dije que lo mejor era separarnos y llegar a un acuerdo no traumático para el niño. Me respondió que si eso era lo que quería que me iba a poner en contacto con su abogado y colgó el celular.
Ana me volvió a decir que había hecho lo mejor, luego me dio unas normas de convivencia. Me aclaró que a partir de ahora no debía tener ningún secreto con ella, que nunca me iba a encerrar en el cuarto o los baños así estuviera orinando, bañándome, masturbándome, o poniéndome un tampax, y que cuando estuviéramos solas en casa, siempre debía estar en tanga o hilo dental sin nada más. Ella quería que me acostumbrara a mostrar mi cuerpo como algo natural y a no tener que avergonzarme de mi intimidad.
En fin... Lo que si estaba claro era que iba a empezar una nueva vida, en la que Diego y Ana iban a hacer conmigo lo que quisieran.
CONTINUARÁ… bueno sera q esta ves si dejan mas comentarios se agradecen kisses for all
Me han dicho que los relatos eróticos son muy difíciles de redactar, que la frontera entre el erotismo y la vulgaridad es tan tenue y difusa que dificulta escribir estos posts.
¿Qué es vulgar? Los posts asi como las relaciones están hechos de palabras. Deben haber palabras obscenas que, insertas en el relato y en la intimidad con tu pareja, muchas veces le añaden un gusto exquisito. Verga, vagina, tetas, culo… ¡qué palabras tan feas!… ¡me horrorizo! Asi que las reemplazaré por sus sinónimos inocuos: paloma, cosita, poto y chichis. En vez del malcriado “tirar” o “culiar”, reemplacemos por el incaico “canchis canchis” o el educado y romántico “hacer el amor”.
El resultado es el equivalente a echarle salsa de tomate a un plato gourmet.
Propuesta indecente modificada para poder ser publicada en este sitio.
A que no te atreves
A ponerme en cuatro y darme divina paloma… Quiero que goces mirando mis chichis saltando sobre tu cara, quiero que las chupes, las lamas, las mordisquees, las agarres… Dame duro papi, solo quiero tu rica leche caliente llenando mi cosita, salpicándome la cara, las chichis….
Quiero acabar en tu boca, que me lamas de arriba a abajo, succioname como lo hacías antes… quiero que me poseas completamente, quiero sentirte dentro de mí y que juegues conmigo… si me rechazas me sentiré ofendida pues nada te estoy pidiendo a cambio, no te pido migajas de amor, solo te pido sémen caliente llenando mis entrañas, hazme gritar… no dejes un milímetro cuadrado sin lamer, yo también te lo haré, mmm… luego comerme esa rica paloma que tienes, pasarle toda la lengua, lamerte todo…
Acariciame simultáneamente por delante y por detrás, delicioso… Hazme terminar, una hora de sexo oral, quiero sentirte en mi entrepierna, quiero correrme en tu boca y que me sientas estremecer.
Ahora mientras imagino que estoy en cuatro sobre ti, y que empiezas a lamerme toda, voy a toquetarme, como todas las noches, pensando en esa rica leche caliente que quiero beber… mis dedos imaginan que son tu lengua la que se introduce en mi cosita… mmm… Lo único que quiero ahora es que me claves la paloma y que me partas el poto de tanto fornicar…. a ver si te atreves…
Resultado: cursi y vulgar. Ni una “mala palabra” mas sin embargo, es el post más sucio que he escrito, vulgar, obsceno. Favor nunca imagine el poder q puede tener una palabra obsena en determinada situacion las malas palabras en su lugar correspondiente. hace poco escuchaba a 2 amigas conversar entre ellas una le decia a la otra Q PERRA Q ERES en ese momento esa frace me retumbo en la mente.jamas podria yo decirle a una mujer una palabrota pero ella se reian y lo tomaban tan deportivamente sin olvidar todo lo q yo senti al escuchar esa palabra brotar de una mujer,hace muy poco la mujer q amo me dijo (cojeme) dios me impacto pense desde entonces hay q llamar las cosas por su nombre (hacer el amor-prefiero como me dijo). escuchar en la intimidad una frace como soy tu perrilla o eres mi putita es como el sonido de la mejor musica q jamas oidos escucharon q tu chik te diga esta kquita es tuya asi vulgar y obseno simplemente para no olvidar conclusion(prefiero llamar las cosas por su nombre) Así obtendrán mi redacción original y vulgar. Sin eufemismos. Tal como me encanta escuchar en la intimidad a la mujer que amo.
En estos tiempos modernos, todos nos comunicamos por chat. Un día, el messenger se convirtió en un improvisado bosque donde Caperucita ardiente y roja se encontró con un lobo feroz y lujurioso. El fragmento que leerán a continuación es real. Entre otras cosas, rescato lo que logré “hackear” de aquella fabulosa conversación:
Lobo feroz: ¿Me recuerdas? Caperucita ardiente y roja dice: No, no te recuerdo. Lobo feroz dice: ¿Nada? Caperucita ardiente y roja dice: Solo una pequeñita parte… ese día en el bosque. Lobo feroz dice: ¿O no conoces aun lo que deseas conocer? Tú huiste, pequeña caperuza. Caperucita ardiente y roja dice: Quiero, so riesgo de ser devorada, conocer la magnitud de esa hambre que dices tener… Lobo feroz dice: ¿Sí? Pues serás devorada lentamente. Caperucita ardiente y roja dice: ¿Ah si…? Lobo feroz dice: Saboreada, no de un solo bocado. Me deleitaré con tu sabor. Caperucita ardiente y roja dice: ¿En serio? Lobo feroz dice: …en serio, voy a devorarte de la manera más minuciosa y lasciva que has sentido alguna vez. Caperucita ardiente y roja dice: :-O Lobo feroz dice: Me importa un bledo la modestia, contigo voy a jactarme. Caperucita ardiente y roja dice: Jactate, te reto. Lobo feroz dice: Voy a dejar en ti un recuerdo que será marcado en tu memoria con fuego. Caperucita ardiente y roja dice: :-O Lobo feroz dice: Haré que recuerdes todos y cada uno de los segundos que pases a mi lado. Caperucita ardiente y roja dice: Yo me dejo llevar lobito… solo pienso en mi regalo Lobo feroz dice: Haré que ruegues que te devore, que te inunde de placer, y que te lave de todo sabor amargo. Caperucita ardiente y roja dice: ¿Ahhh, si…? aun tengo tu estuche Lobo feroz dice: Voy a hacer que grites incoherencias con cada orgasmo que te arranque.al final sabes q tendras tu regalo Caperucita ardiente y roja dice: mmmmmmm Lobo feroz dice: Voy a mostrarte que soy más práctica que teoría… que puedo encontrar lugares en ti que nunca pensaste que podían ser placenteros. Caperucita ardiente y roja dice: ¿hablas de la nuca, el cuello? Lobo feroz dice: No solo esos lugares mi linda caperucita… tú estás llena de pequeños puntos, obviamente que tu area del sacro será sacra para mí. Caperucita ardiente y roja dice: Ohhh, ¡qué buena analogia! Lobo feroz dice: que me voy a deleitar en tocar, lamer y chupar. Caperucita ardiente y roja dice: Rico, ¿cuanto tiempo te quedarías en el sur? Lobo feroz dice: Hasta que me apartes, quiero que el momento de entrar en ti, sólo sea la cereza del tazón de helado… Caperucita ardiente y roja dice: Yo soy insaciable, te comento, por eso me dicen roja, porque soy como el fuego… Lobo feroz dice: Yo voy a saciarte, será una noche inolvidable. Serán MUCHAS noches , tardes y amaneceres inolvidables. Caperucita ardiente y roja dice: Mmm.. ¿si? Lobo feroz dice: Si… Caperucita ardiente y roja dice: No me lo puedo imaginar. Lobo feroz dice: No lo imagines cielo… Espera mejor hasta haberlo probado. Caperucita ardiente y roja dice: Por eso, mejor no imagino. Lobo feroz dice: sip… espera paciente cielo. Caperucita ardiente y roja dice: Siento que ya huelo a sexo en este momento. Lobo feroz dice: Desde acá puedo olerte y esa fragancia me pone a cien a mí. Caperucita ardiente y roja dice: Es verdad, eres un lobo con un olfato privilegiado. Lobo feroz dice: Sip… quiero registrar tu olor en mi memoria para poderte localizar cada vez que estés cerca y deseosa, aparecer detrás de ti sin un sonido. Caperucita ardiente y roja dice: ah si.. entonces… Lobo feroz dice: …y tapándote los ojos, darte mucho placer. Quiero ver si puedes orgasmar con los ojos abiertos, viéndome a los ojos, quiero ver qué leo en esos ojos en esos momentos Caperucita ardiente y roja dice: ¿con los ojos abiertos? Es como intentar estornudar con los ojos abiertos, lobito, es imposible… Lobo feroz dice: ¿Lo consideras imposible? veremos… Caperucita ardiente y roja dice: Lo considero fisiológicamente imposible. Lobo feroz dice: Estornudar con ojos abiertos sí, lo del orgasmo, ya veremos… Caperucita ardiente y roja dice:
Lobo feroz Tengo una imagen de ti ahora, tu sentada en tu computadora, un poco sonrojada y despeinada. Caperucita ardiente y roja dice: Sigue… Lobo feroz dice: …y vestida con tu faldita colorada muy limpia, y cada vez que lees mi cuento… Caperucita ardiente y roja dice: ¿si…? Lobo feroz dice: Veo tu mano moviendose a tu blusa y jadeas de lo excitada que te pones y empiezas a acariciarte tu seno derecho, apretando tu pezón entre el pulgar y el indice. Caperucita ardiente y roja dice: De hecho, es el izquierdo, soy derecha, no zurda. Lobo feroz dice: ¡Entonces el derecho! Caperucita ardiente y roja dice: Mmm… Lobo feroz dice: Estoy notando tu mano meterse en tu blusa para abarcar tu seno y acariciarlo con mas soltura, imaginandote que es mi mano, sólo que tus nudillos no son asperos, pero los mios sí. Caperucita ardiente y roja dice: ¡Tienes manos muy grandes! Lobo feroz dice: ¿Te encantaría que mi aspereza contacte con tu suavidad de piel? Caperucita ardiente y roja dice: Sí, las adivino muy cálidas… y traviesas. Lobo feroz dice: Estás por la mitad del cuento. Veo que ya no quieres acariciarte los senos, así que metes tu mano bajo tu falda y vas pasándola por tu pubis, sobre tu interior. Caperucita ardiente y roja dice: Sigue… Lobo feroz dice: Notando cómo se humedece más y más… Caperucita ardiente y roja dice: ¡Sí, sí! Lobo feroz dice: Así que decides tocar más dentro. Vas recorriendo el contorno del panty. Caperucita ardiente y roja dice: De hecho, deberé solo imaginarlo, no hacerlo, mi mamá está cerca… Lobo feroz dice: Imagina que abres las piernas un poco para darte más terreno Caperucita ardiente y roja dice: aja Lobo feroz dice: Y acaricias tus labios mayores, ingurgitados de sangre y tremendamente sensibles Caperucita ardiente y roja dice: ¡Hinchados! Lobo feroz dice: ¡Chorreantes de jugo! Caperucita ardiente y roja dice: Sí, gotean… Lobo feroz dice: Y quemas etapas, vas directo a aprisionar tu clítoris erecto y moverlo y apretarlo, luego a trazar círculos a su alrededor. Caperucita ardiente y roja dice: Quisiera hacerlo de verdad. Lobo feroz dice: Subiendo el umbral del orgasmo cada vez más, ya no estás jadeando, estás gimiendo. Caperucita ardiente y roja dice: Debo cerrar mis piernas para presionar disimuladamente… Lobo feroz dice: Sientes tus piernas y tu pelvis moverse más ritmicamente. Caperucita ardiente y roja dice: …..!!!!! Lobo feroz dice: ¡E imaginas a esta bestia cargándote en brazos y penetrándote de forma salvaje! Caperucita ardiente y roja dice: ¡Bestia salvaje…! Mmmmm… Lobo feroz dice: Intercalando su sexo y su lengua, sólo que la bestia no te deja ser recíproca, sólo disfrutas como loca. Caperucita ardiente y roja dice: ¿ah si? Lobo feroz dice: No te da la mente a responder. Caperucita ardiente y roja dice: No pienso… ¡me importa un bledo mi abuelita! Lobo feroz dice: solo gozas Caperucita ardiente y roja dice: Delicioso… Lobo feroz dice: Y lo que ya tienes son tres dedos tuyos en ti. Caperucita ardiente y roja dice: asi es… Lobo feroz dice: y el jugo que chorrea te moja completamente, con eso tus dedos resbalan muy bien Caperucita ardiente y roja dice: ¡Ah, sí sí! Lobo feroz dice: Imaginándote mi lengua ahi… Caperucita ardiente y roja dice: ¡qué sensación! Lobo feroz dice: Si un trompo romo y mojado y caliente Caperucita ardiente y roja dice: ¿que se siente? Lobo feroz dice: Imagina como corrientes de placer que trepan por tus nalgas y envuelven tus piernas y la sensación de tener una brasa en tu pelvis Caperucita ardiente y roja dice: Puedo sentirlo… Lobo feroz dice: Ese fuego evapora tu sangre. Caperucita ardiente y roja dice: ¡¡aah!! Lobo feroz dice: sientes como un globo que se va inflando dentro de ti Lobo feroz dice: y sólo deseas que reviente porque sabes de qué está lleno. Caperucita ardiente y roja dice: Sí… ¡pugna por explotar! Lobo feroz dice: Ahora imagínate que la bestia se divide en dos. Caperucita ardiente y roja dice: ¿si? Lobo feroz dice: Ahora son dos lenguas que están lamiendo tu intimidad, dos lenguas enormes, rugosas y serpenteantes Caperucita ardiente y roja dice: Ah siii, sigue, mmm. Lobo feroz dice: Una se ceba con tu jugo vaginal, la otra te mordisquea las nalgas. Una se enreda en tu ombligo, la otra en el pliegue de tus nalgas y en tu sacro. Una lacta de tus senos, la otra traza circulos en tu espalda Caperucita ardiente y roja dice: Eres un conocedor de la anatomía femenina, lobito… Lobo feroz dice: ¡Quiero conocer la tuya por completo! Caperucita ardiente y roja dice: Si… Lobo feroz dice: Y mientras una lengua conoce la tuya, y la otra va recorriendo tu nuca, cada una te empieza a penetrar, estás prácticamente quieta porque las embestidas de ambas bestias te mantienen en equilibrio en el aire, y las cuatro zarpas están prendidas de tus senos, o de tus brazos, masajeando, probando, acariciando. Caperucita ardiente y roja dice: Estoy muy maleable Lobo feroz dice: Te estás derritiendo de placer, puedo ver tu sonrojo. Caperucita ardiente y roja dice: Y sin poderme siquiera tocar… Lobo feroz dice: Hasta veo cómo la punta de tu lengua recorre tus labios y tu respiración aumentada. Caperucita ardiente y roja dice: Estoy tensa… mi mamá puede llegar en cualquier momento. Lobo feroz dice: Claro, estás disimulando frente a tu mamá… Caperucita ardiente y roja dice: Sí, es muy frustrante… Lobo feroz dice: Mira que yo la tengo como una piedra, cielo. Caperucita ardiente y roja dice: Ah si.. ¿como una piedra!? Lobo feroz dice: Sí, muy dura… Caperucita ardiente y roja dice: Llámame, quiero sentir que el telefono vibra por una llamada de un animal que tiene una verga erecta y dura por chatear conmigo. Lobo feroz dice: Escucharte sería muy intenso. Caperucita ardiente y roja dice: Sí, me quitaria el panty que me estorba. Lobo feroz dice: Claro para poderte tocar todita, colgar y volverte a llamar pero con tu celu bien apretado contra tu clitoris. Caperucita ardiente y roja dice: Haré lo que tú me ordenes… Lobo feroz dice: Te ordeno que salgas al bosque… Caperucita ardiente y roja dice: Lo que me pidas… lo haré. Lobo feroz dice: Sale, te voy a esperar a la vereda del camino. Caperucita ardiente y roja dice: Ahi estaré, ¡diré que olvidé algo en casa de la abuelita! Lobo feroz dice: No me vayas a hacer esperar…(L) Caperucita ardiente y roja dice: Iré ahora, que estoy completamente mojada. Lobo feroz dice: …y con muchas ganas. Caperucita ardiente y roja dice: ¡¡Sí!! Lobo feroz dice: sin ponerte un dedo encima te he puesto totalmente ardiente. Caperucita ardiente y roja dice: Así veo.. ahora debo irme… salgo en este momento para allá. Lobo feroz: Besos… Te espero. Caperucita ardiente y roja dice: Nos vemos en el bosque.
hace unos pocos dias mientra hablaba por tlf con la persona q mas quiero recordabamos cosas de la infancia hablabamos de video juegos tocamos el caso del tan famoso mario bros (quien no lo recordara) bueno como le dije a esa persona al otro lado del tlf ese cabron de mario lo q queria era q me metiera a drogo coño ahora explicare el porq:Por allá, tarde, en la decada de los '80s, la sociedad quería transformarme en drogadicto. Buscaba desde el principio de mi vida, y de la tuya, que conociera a los hongos, sustancias alucinógenas y estados de ánimos que sólo se alcanzan con "asistencia".
Piénsalo, Mario Bros. es la historia de dos fontaneros - dicese de quien limpia la cloaca - quienes corren en una aventura para rescatar a una princesa. Evidencia #1: puede alguien decirme cómo demonios un tipo de la cloaca se va a cuadrar un culo de la Realeza, esa teoría es la que ha alimentado a Venevisión y RCTV con sus novelas desde siempre.
En su camino encuentra, hongos, tortugas voladoras, fantasmas, nubes que lanzan puercoespines acorazados, plantas carnivoras, y demás criaturas que sólo se ven bajo la influencia de alguna sustancia psicotrópica aún desconocida para el hombre. Evidencia #2.
Mientras pasea por este mundo, el consumir hongos rojos, le dan fuerza para rompor bloques con la cabeza, lo hacen más alto y conesto, resistente a los ataques de los otros hongos enemigos. Consumir hongos verdes, le dan el poder de Lazaro: la Resurreción. Mejor conocido como 1UP, otra vida por si fallas en esta. Y por útlimo, lo más hippie que pudieras imaginar ocurre. Comer Flores le permiten lanzar bolas de fuego. ¿Desde cuando ser come-flor da poderes? Evidencias # 3, 4, 5 respectivamente.
Y no voy a comenzar con el hecho de que luego de vencer al dragon-tortuga-lanza-llamas de Koopa - Luego le pusieron Bowser, pero para mi simpre será Koopa así que te jodes si no te gusta -, quien casualmente, parecia tener tus poderes - seguro consumió lo mismo que tú, pero el no tenía que parir por cada mundo para conseguirlos -, te esperaba "convenientemente" brincando sobre un puente, el cual tenía un interruptor que lo quitaba de sus piés si te acercabas lo suficiente. ¿Será que la nota de Koopa era tal, que nunca se dio cuenta de que ése era un mal lugar para luchar contra su enemigo?
Uno pensaría que luego de "defender" 7 castillos para el 8° ya habría aprendido. Evidencia #6.
Ya saben niños, las drogas son malas porque no te dejan defenfer tu castillo en el lugar apropiado.
Mejor ni hablo de la niña de los Alpes, Miss "Abuelito dime tú, ¿por qué yo en la nube voy?": Heidi. Evidencia #7
holaaaaaaaa aca estoy mas blasfemo,mas ruin q nunca como siempre he dicho siempre es posible portarse peor asi q tengo q acumular mas pecados para ser aceptado en el infierno (es una metafora) bueno entonces a pecar se ha dicho aca una nueva historia de esta chica mala las anteriores ya estan en paginas anteriores
El tiempo pasaba y Ana y yo nos hacíamos cada vez más inseparables. Con la dieta y las idas al gimnasio bajé tres kilos en dos meses, quedando en 61 Kilos y 92 de cintura (Desde entonces para mí el peso se convirtió en una verdadera obsesión). Después de la Abdominoplastia me quedó una cicatriz sobre el pubis, y como siempre lo tenía depilado, quedaba a la vista, así que Ana me sugirió hacerme un tatuaje apenas me recuperara de las operaciones...
Ella también quería que me hiciera un piercing en el ombligo porque le parecía sensual; así que fuimos a una joyería del Andino y compramos un aretico de oro como el que ella tenía que me costó 150.000 pesos. Luego me llevó a un sitio donde tatuaban y le dijo a los que nos atendieron que me hicieran un corazón rojo entre la vagina y el ombligo, claro que más cerca de la primera para que tapara la cicatriz. Me lo empezaron a hacer y el tipo que me trabajaba la piel, arribita de mi cuca depilada, me miraba como con la boca agitada... La verdad es que ya me desvestía delante de extraños sin ningún tipo de pudor. Hacerme el tatuaje y ponerme el piercing me costó otros 200.000 pesos y mis deudas seguían subiendo!.
Mientras seguían tatuándome y yo me retorcía del dolor, pensé que en vacaciones cuando fuera a Cartagena, San Andrés o Miami, se me iba a notar con las tanguitas que usaba... Pero en fin, qué podía hacer yo?. Ana me recomendó que apenas regresara a mi apartamento, se lo mostrara a mi esposo para provocarlo. Todavía me acuerdo cuando Sebastián lo vió por primera vez, casi se muere de la rabia! Me dijo que una madre de familia no podía estar con esas cosas, que cada día que pasaba me parecía más a una puta. "Pareces bobito mi amor, nos ves que me lo hice para taparme la cicatriz tan fea que me dejo la operación?", le argumenté; fuera de eso me hice la ofendida durante una semana sin hablarle.
Lo cierto era que con los cambios de mi físico la ropa descaderada era la que de verdad me lucía, así que salí de "shopping" con Ana durante varios días y ella me escogió toda la ropa; siempre una talla menos para que quedara bien apretadita. Hasta la ropa interior me elegía, obligándome a usarlas de color negro y rojo, pero nunca blanco.
Tres o cuatro días más tarde me llamó a mi celular (Yo estaba en el trabajo) y me contó que quería Diego -mi ginecólogo-de mí en este trimestre:
• "Tienes que volverte una experta en el arte de amar mujeres, pero no te preocupes que yo voy a ser tu profesora", aseguró Ana. También me dijo que cuando una mujer probaba la cuca nunca iba a dejar de hacerlo en su vida... Hecho que supondría que iba a hacerle el amor a las demás de mi sexo como una auténtica lesbiana.
• El segundo punto Ana lo denominó como una "prueba de fuego", según ella era para ver si era lo suficientemente puta para Diego y que él se diera cuenta si en verdad valía la pena seguir con mi proceso de formación....
Ella me puso una cita en un restaurante de La 93 y nos dos whiskys y me dijo: "Ya te has acostado con hombres y mujeres poniéndole los cachos a tu marido, pero lo que tienes que hacer ahora es más complejo. Tienes que tirar con alguien de tu familia más cercana". Entonces quedé perpleja, diciéndole que eso ya era demasiado!. "Te la pongo fácil Paulinita, lo vas a hacer con un familiar hombre. Y acuérdate que esta es una prueba definitiva para el trimestre que viene y si no la cumples no vuelves a ver a Diego".
En pleno Friday´s me metió la mano por debajo de la falda y empezó a meterme los dedos en la cuca. Me empecé a mojar y me miró a los ojos diciéndome: "Pero mira! Si ya estás toda arrechita de sólo pensar en la pruebas... Tienes 24 horas para pensar con quién de tú familia lo vas a hacer". Acto seguido, se paró y se fue. Me quedé sola en el sitio tomándome otro trago y, mientras me fumaba un cigarrillo, me di cuenta que lo que querían hacer de mi era una auténtica puta; y que la prueba de acostarme con un familiar era definitiva para comprobar si había nacido puta, pues si uno llega al punto de hacerlo con alguien de la misma familia quiere decir que lo puede hacer con cualquiera.
La verdad es que había llegado muy lejos, pero me encantaba el sexo y pensaba en eso todo el tiempo. Aparte Diego me volvía loca, sobre todo por lo engreído y el desprecio con que me trataba. La verdad era que no me disgustaba para nada convertirme en la amante de alguien de mi propia familia, y empecé a pensar quién podía ser. De mi familia carnal no tengo hermanos, así que tendría que ser mi papá; y aunque me estaba convirtiendo en una degenerada no podía rebajarme tanto. No tenía ningún primo carnal, sólo primas, así que comencé a pensar en la familia de mi marido...
Mi suegro era un 'vejete', pero entre mis cuñados había un hombre y una mujer; el hombre se llamaba Luis Eduardo y fue él a quien opté por escoger.
Luis Eduardo era un año mayor que Sebastián -mi esposo-, que por aquella época tenía 31 años y estaba por casarse con una morena lindísima de 30 años y que trabajaba en un Hospital como médica. Él era economista, como yo, y trabajaba en una compañía de seguros cerquita a mi oficina; así que me sería relativamente fácil hacerme el que nos encontrábamos. Físicamente era aceptable, no era muy alto 1:70, flaco pero fuerte, hacía deporte y era morenito. No sabía si Ana me iba a homologar la prueba porque Luis Eduardo no era de mi sangre, pero creo que ponerle los cachos a mi marido con el hermano a punto de casarse era bastante bajo.
Al día siguiente llamé a Ana para salir de dudas. "No sé si Diego te vaya a valer la prueba con tu cuñado pero déjame consultarlo", fue su respuesta. A los quince minutos me devolvió la llamada y me dió el sí avalado por mi queridísimo ginecólogo. No obstante, el hecho de que mi 'víctima’ no fuera de mi sangre y que fuera un tipo joven, exigía que mis relaciones sexuales con él me tendrían que degradar como a una vil zorra; para tal fin, Ana y Diego ya me dirían cómo y cuándo debería tirar con Luis Eduardo. De momento las órdenes impartidas fueron empezar a seducirlo, no sin antes dejar muy en claro que mi relación con mi cuñado no sería de sexo y hasta luego, sino que tenía que durar un par de meses. "Acepto", contesté (Preferí mil veces portarme como una vagabunda con Luis Eduardo, a acostarme con mi papá).
"No creas que va a ser tan fácil, yo misma voy a supervisar tu relación con tu cuñado. Para empezar, quiero que el miércoles que viene te lo comas en su apartamento, cosa que yo pueda verificar", dijo Ana. También me exigió que ese día me lo culeara como a nadie y como nunca lo había hecho antes; y me colgó el teléfono. Estábamos a viernes, y el tiempo empezaba a correr en mi contra... Tenía que ingeniármelas y apurarme!
Lo primero era cómo ponerme en contacto con él lo más rápido, así que se me ocurrió llamarlo para salir a comer el sábado con mi esposo y su novia. El argumento fue que nunca nos veíamos y que queríamos conocer a su futura mujer mejor. Lo llamé a su celular y aceptó encantado, así que quedamos en salir el sábado por la noche a la Zona T en la 82.
Ese sábado por la mañana me fui con Ana a hacer aeróbicos, sesión de rayos UV, peluquería, ETC. Luego fuimos a comprar ropa y me dijo que por la noche tenía que ponerme ligueros y tanga negra, con zapatos de tacón alto. Luego me dio claras instrucciones: "Por la noche, en la comida con tu cuñado, vas a mamárselo como sea en el baño de hombres del restaurante; para esto tienes que aprovechar el momento en que se pare a orinar". Le contesté que era una locura, que mi marido también podía ir al baño y pillarnos, entonces me recordó el trato que habíamos hecho por haber elegido a mi cuñado y que esas eran las condiciones. Como si fuera poco, tenía que llamarla desde mi celular y dejarlo prendido durante la mamada para que ella comprobara!.
Cuando íbamos a salir, Sebastián, me dijo que parecía una puta por la forma como iba vestida. Estaba muy maquillada y llevaba mi piercing en el ombligo, el pelo lo llevaba recogido y engominado, acentuando los ahora marcados rasgos de mi cara. Al llegar al restaurante, Harry Sasson, me quité el abrigo y todo el mundo se quedó mirándome; Luis Eduardo y su novia, que no me veían de desde diciembre, se quedaron embobados sobretodo al verme la cara. Me dijeron que parecía otra, que estaba más linda e irreconocible.
La noche transcurrió normalmente, yo le pegaba miraditas insinuantes a Luis Eduardo, que estaba al frente mío. Le pasaba mis pies por sus piernas hasta llegar a su paquete, me quité un zapato y empecé a frotárselo rítmicamente, hasta que se le puso durísimo. Su cara era indescriptible y yo lo miraba fumándome un cigarrillo entreabriendo la boca y pasando la lengua por mis labios. Cuando llegaron los postres, mi cuñado se fue al baño; esperé 20 segundos y fui tras él. Luego llamé a Ana al celular y le conté que se la iba a chupar. Su respuesta fue que me masturbara mientras se lo mamaba porque quería oírme gemir... Yo ya no me negaba a nada, además no tenía tiempo para hablar con ella, tenía que encontrar urgentemente a Luis Eduardo.
Estaba nerviosísima, la situación era demasiado aberrante, era como si estuviera soñando, ¿Cómo reaccionaría mi cuñado? ¿Y si a Sebastián le daba por ir al baño también?... ETC... Abrí la puerta del baño de hombres, con tan buena suerte que sólo estaba Luis Eduardo y me le metí adentro poniendo el pasador. Se la estaba sacudiendo y cuando se estaba cerrando la bragueta, me miró sorprendido preguntando por qué estaba ahí. "Me vine para acabar lo que empecé en la mesa", contesté y me arrodillé, dejando mi cartera con el celular activado para que Ana oyera todo.
Le bajé la cremallera y luego los boxers. Ya lo tenía paradísimo y me lo metí en la boca, luego, con la mano que tenía libre, me subí el vestido, me corrí la tanga y comencé a masturbarme. Era la primera mamada oficial con mis labios nuevos, y la verdad es que con el engrosamiento me estaba dando cuenta que era más fácil chupar un buen pene.
Luis Eduardo estaba como en otra galaxia, como no dando crédito a lo que veía... "¡Pero Paulina! ¿Te volviste loca o qué? ¡Qué tal que entre alguien, qué tal que entre Sebastián!". Yo sabía que no podía perder el tiempo, no podía demorarme más de 10 minutos antes que nuestras parejas empezaran a sospechar. Me la tragaba desenfrenadamente para que se viniera lo antes posible y al ratico eyaculó un torrente de leche en mi boca tragándomela toda. Durante el tiempo que duró todo, no deje de mirarlo a los ojos como me enseñó Diego. Con mi masturbación me vine delicioso y luego le limpié bien la verga con la boca. Luis Eduardo estaba ido, le tuve que acomodar los boxers y subirle los pantalones. "Te conozco desde que tenemos 18 años y jamás pensé que fueras así", dijo. Le di un beso en la boca, metiéndole la lengua hasta el fondo, y sólo atiné a decirle que lo quería volver a hacer pero con más calma.
Salió del baño y cuando salí yo, había un señor de mediana edad, que me vio con cara de extrañado. Luis Eduardo se fue a la mesa y yo al baño de mujeres para arreglarme un poco. De ahí llamé a Ana a su celular y me confirmó que había oído todo, que estaba orgullosa de mí por lo bandida que era. Creo que de todas las cosas que Diego y Ana me habían mandado a hacer hasta ese momento, esa fue la que más me rebajó: chuparle la verga a mi cuñado en un baño público mientras nuestras parejas nos esperaban afuera. Fue demasiado... Este suceso consiguió acabar con el último resquicio de moralidad que quedaba en mí.
Me pinté de nuevo mis gruesos labios, me enjuagué la boca, prendí un cigarrillo y arranqué decidida a la mesa, esbozando una amplia sonrisa. Luis Eduardo, en cambio, se veía un poco achantando. Pedimos vino y empezamos a hablar de ropa, compras y frivolidades con la novia de mi cuñado. Mientras tanto, Sebastián y Luis hablaban de fútbol. Luego nos fuimos para Gótica y seguimos tomando hasta bien tarde. No me cansé de bailar sola provocando a los tipos, ya que ellos se habían quedado en uno de los sofás hablando. Casi a las 6 de la mañana nos despedimos y nos fuimos cada uno para su casa. Cuando llegamos a nuestro cuarto tenía ganas de tirar con Sebastián, pero el pobre estaba tan borracho que no se le paraba y me tocó ir al baño a masturbarme.
El lunes Luis Eduardo me llamó al celular, se notaba que tenía ganas de repetir, y quedamos en salir a comer; cumpliendo así los deseos de Ana. Cuando estábamos comiendo, no paré de calentarle la cabeza, diciéndole que me había casado con Sebastián pero que lo quería era a él, que era un hombre con una personalidad espectacular y que quería conocerlo mejor. Lo tenía loco porque llevaba un vestidito que marcaba mis tetas y el culo. Pagó la cuenta y le dije que nos fuéramos para un apartamento que tenía mi empresa con el fin de terminar lo que habíamos empezado el viernes. En realidad fuimos al apartamento de Ana, para que viera todo... Luego me enteré que me había filmado culeando con Luis Eduardo.
Cuando llegamos al apartamento de Ana, Luis Eduardo me besó metiéndome la lengua. Los primeros besos fueron tiernos, sin embargo yo le dije que lo que me gustaba era que me comieran duro, tratándome como una puta y que por eso le ponía los cachos a Sebastián. Lo empujé contra la cama y empecé a desvestirme sensualmente. Lentamente y sin dejar de moverme, me fui desabrochando botón a botón la blusa dejando ver el brasier. Luego me lo quité y se lo tiré en la cara. Me bajé la cremallera de la minifalda y poco a poco la fui deslizando hasta mis pies; hice lo mismo con mis tanguita azul transparente. Después me quité los tacones y quedé únicamente con los ligueros. Me acerqué a la cama caminando en cuatro como una gata en celo y le di un beso. Todo esto lo hacía sin dejar de mover circularmente mi culo.
Posteriormente me puse encima de él, dándole la espalda para que tuviera una perfecta visión de mi culo. Mis tetas estaban deliciosas y mis pezones puntiagudos y duros. Le dije que por el momento no eran muy grandes, pues me las iba a operar para tenerlas talla 36C. Nos recostamos en la cama y comencé darle besos en sus güevas; jugaba con mi lengua con ellas, le lamí el culo, le metí un dedo, y luego subí hasta encontrar la cabeza. Abrí la boca todo lo que pude y poco a poco me la fui introduciendo, me la restregaba en labios carnosos. Succioné de nuevo todo el pene y cuando consideré que me había acostumbrado a su grosor, comencé a meterla y a sacarla de mi boca con todas mis ganas. A veces la metía del todo, otras la sacaba del todo para dedicarme íntegramente a la punta.
Luis Eduardo no paraba de quejarse. Le puse mi cuca en su boca y lo incité a comérmela diciéndole que me la había depilado para él. Empezó a chupármela, pero se veía que nunca lo había hecho, así que me tocó darle instrucciones y al final aprobó las lecciones dándome un orgasmo. Yo sabía que si seguía mamándosela no iba a aguantar mucho, entonces me le monté de frente y me la clavé en la vagina hasta los güevas, sin condón; después de todo era mi cuñadito. Lo cabalgaba mientras él me tocaba las tetas y las trataba de besar. Cuando se derramó finalmente, me la saqué y se la limpié todita con la lengua.
Nos quedamos abrazados y prendimos un cigarrillo; yo no paraba de tocarlo y besarlo, al tiempo que le decía que nunca me habían comido así. Estaba siendo puta con él para que se le volviera a parar. Cuando se le paró de nuevo, me puse en cuatro y le dije que me comiera por detrás... Su cara era de sorpresa, todo un poema, seguramente nunca se había culeado a una mujer por el culo. Por fin se decidió a metérmela, con cierta dificultad, y yo empecé a culear hacia adelante y hacia atrás marcando el ritmo. 10 minutos después, cuando sentí que iba a venirme aumenté el ritmo. Luis Eduardo también estaba próximo y cuando notó que yo aumentaba el ritmo me ayudó un poco. Apenas me llegó el orgasmo, se derramó en mis intestinos. Me había llenado todo el culo de sémen, entonces me volteé y mirándolo a los ojos se lo volví a limpiar.
Quedamos cansados, sobre la cama, y mi cuñado me dijo que estaba dispuesto a dejar todo por mi; a lo que yo le contesté que me fascinaba tirar pero sin compromisos. Todo el tiempo que estuvimos haciéndolo, casi tres horas, Ana estuvo ahí, viendo todo. Luis Eduardo se paró de la cama y se fue a bañar, yo me quedé acostada con las piernas abiertas destilando semen por mis dos huecos y pensando... Dándome cuenta que mi matrimonio no tardaría mucho en irse a la mierda.
Mientras Luis Eduardo se vestía, yo seguía sin ropa excitándolo como cualquier puta. Me dijo que quería repetirlo y que lo llamara, que nunca había conocido una mujer tan perra y que lo sentía por su hermano. Se puso la chaqueta y se fue.
Cuando Ana salió de su escondite en la habitación contigua me dijo que Diego lo iba a tener muy fácil en el próximo trimestre cuando me formara en el arte de dar a placer a los hombres, pero que lo que ahora venía era más difícil para una mujer que no haya nacido lesbiana, y que yo me convertiría en una bisexual de verdad; aparte conseguiría que me excitara tanto al ver un hombre como una a mujer atractivos. Esto implicaría que siempre pensaría en el sexo ya que me gustarían ambos géneros por igual. Me dijo que me presentaría en clubes gay como amiga suya y lesbiana convencida; de las que hacen el papel de mujer, no de marimacho.
"A Luis Eduardo te lo comerás el día de su boda en pleno buffet y a tu marido le restringirás el sexo", ordenó Ana. Le contesté que era difícil porque prácticamente era lo único que ahora me unía a él. Entonces me dijo que ya sabía, pero que mi matrimonio estaba en picada, y que en estos dos meses quería que me concentrara en las mujeres. Además me obligó a abrir a mi otro amigo, Pablo.
Ya eran las diez de la noche, Ana me dijo que le chupara la cuca, ya que después de mi numerito con Luis Eduardo estaba muy caliente. La verdad es que estaba encharcada y se la comí complacida como nunca. Después me bañé y me fui para mi apartamento despidiéndome con un largo beso en la boca.
CONTINUARÁ… solo le pido a quienes lean mis entradas el dejar 1 comentario eso es lo q me motivara a continuar ps nada mas triste q escribir algo q no lo lee nadie