Descripción: Y se unió la Historia al paso triunfal de los guerreros y yo invento palabras con que cantar, nuevas formas de amar, vuelvo a ser, soy otra vez, por fin otra vez, soy.
Una gota de la noche mojo mis versos por la misma razón que el desierto bebe agua fresca los labios de mi ardiente pasión, necesitan beber del tazón de tu cuerpo el comparable sabor del dulce amor.
Tu piel me trajo los perfumes de la vida es tu ombligo un cáliz de vino cubierto de roció, es aquí donde se embriagan mis besos y duermen mis sueños; es aquí donde la vida se llena de más vida.
Hay gotas de la noche en la moldura de tu cintura y lluvia de verano tras de tus labios cintura que con las caderas de la locura forman del cielo su hermosa figura tus largos cabellos son
como las románticas noches de primavera, debajo la luna llena.
Tus dedos son como los cristales de cuarzo pulido adornados y formados con toda suerte de gema y oro. Tus piernas son como dos torres de marfil, trabajadas una cada mil, que la hermosura de la luna tiene fin.
Tus ojos son un par de esmeraldas, esas son las que robaron cada parte de mi alma. Ellos me miran flameantes, ellos me miran nerviosos y bacilantes de amor; entre las noches con ellos me guió entre un par de ardientes canciones de pasión como el sol.
El movimiento del viento, y un manantial de pasiones junto a un torrente de emociones se han vuelto tus pasos entre mi aliento y tu sombra es la de árboles entre diáfanos jardines, con toda suerte de rosas y alelíes.
¡Entonces! ¿por qué me preguntas la razón de hacerte esta poesía? si tu cuerpo es poesía y su ausencia la mayor de mis elegías…
Se lleva todo, deshace mis piezas, toma las fibras de mi alma, aleja la oscuridad de mi ser... Despliega lentamente la pasión de sus momentos; mi voz, que pertenece a sus instintos y espera... Siempre espera la unión absoluta de su vientre en mis sentidos, en elocuente sinfonía entre presente y primavera.
Son estaciones que bailan al compás de las caricias que intangibles me estremecen cuando pronuncio su nombre... Nombre que colapsa sitios de mi cuerpo, agitándome inconcluso... No soy yo, es la mirada que se bautiza involuntaria cuando se anida en mis neuronas. Es ella, que se alimenta día a día con todo lo que el representa y extraña... Que deambula solitaria e inconexa a los resquicios de un querer que le atormenta...
Se desangra la certeza de pensarle lejano a sus manos, a sus dedos que recorren incansables su perfil en sus pupilas. Se deterioran sus palabras procurando alcanzar su melodía... Es la evidencia de los ojos transpirando por siempre en su memoria... Es el néctar de mi vida su veneno, su locura…
Y qué difícil es amarla compitiendo con la brisa... Esa brisa que absorbe los deseos dormidos, colapsando las quimeras de aferrarla entre mis versos, para amarla más allá del universo.
¿Que facultades me concede su universo? Me encadena y transmuta mi inconsciencia... Ovaciono esperanzado el brillo al que me aferro, queriéndola mía, sabiéndolo del mundo... Haciendo parte, de relámpagos de miedo... Y sobreviviendo con los restos de aquella emoción, dirijo mis pasos más allá del sol... Más allá del mismo amor...
Amar es tan hermoso cómo inexplicable tan especial, como cotidiano tan profundo que se torna palpable amar es algo tan cercano cómo distante amar es reírse en la risa, y llorar en el llanto, es mirarse a los ojos y verse reflejado. Amar es... cómo explicarlo, es sentirte aunque no estès es querer todo y no querer nada es decir todo sin pronunciar palabra es hablar en silencio, porque el silencio se convierte en palabras. Amar es volar alto con los pies en la tierra es buscar refugio en medio de la fortaleza más plena del alma.
Amar es entregarte mi vida sin esperar por ello nada sólo la alegrìa de estar bien entregada.
Amar es que mi vida sin ti no valga nada es despertarme y que no estés en mi morada es querer comerte entera para que no se me escape de ti nada.
Es acariciarte a besos y acunarte entre las flores de la mañana.
Es algo que no sé como explicarlo algo tan concreto cómo abstracto amar es tocar el cielo con las manos
desde la geografía de lo humano es sentirse un poco Dios y otro poco niño, un niño que busca un tierno abrazo, una dulce mirada. Amar... amar es todo. Pero sin ti... ¡no es nada!
Dime niña que entre las horas te silencias ¿Dónde fue la niña que cubría el color de tus mejillas?
Naciste el día de las auroras un campo de trigo contempla tu rostro y te envuelve entre las azucenas tardías. Ahora, las flores del alba pintan la mañana de brisa y el ruido de tus sueños se colorea de distintas sensaciones.
Opaca tu sonrisa, juega con la mañana impalpable y un vago viento revolea al tu alrededor sin llegar a rozarte.
Dime niña qué tristeza te embarga ¿Dónde fue quien, callado, sugería palabras en tus versos?
Cansados los astros de mirar se ocultaron en tu desnudez, bajo la corriente de un suspiro y el costado de un monte irritado. Ahora, los pétalos de tu memoria navegan por las cumbres y de color avellana, se dibujan y pasan las horas…