Descripción: Por desgracia o por gracia, cada día levantas, cada mañana inhalas con ansias ese primer aire consciente que armas. Tu vida intenta ser rutinaria, milimetrada, pero que escapa, al concepto de monotonía. Cuidas bien cada aspecto, cada momento, cada detalle que te permita disfrutar, ya sea desde el café de la mañana junto a la ventana mientras acaricias a tu gata, hasta la escritura junto a la música que acompaña a altas horas de la madrugada. Ya no andas, perdiendo el tiempo intentando mostrar al mundo, ahora el mundo queda secundario y el que quiera ver que vea. Yo traigo la paz a mi interior, aunque al final del día parezca luchar contra eternas tempestades. Pero no es cuestión de control, es cuestión de principios... siendo el mío, mi vida primero, y la paz con ello.
Me siento lleno, pleno y satisfecho con mi vida y mi trabajo... con lo que soy y con lo que fui, y no hay motivos de arrepentimientos. Y de hecho, el hecho que implora es que a veces pierdo a tantos, que ya creo no tener a muchos. Contados con dedos de la mano, mientras bajo, camino de mi trabajo, el espejo que hay en la entrada del portal antes de salir me retiene... me paro y me observo, para discernir ahí dentro, quién es quién, y cual de nosotros es el que está encerrado en el espejo... puro reflejo, de lo que siento a veces.
Pero, ambos, nos abandonamos, abrimos la puerta, y salimos dispuestos a afrontar un nuevo día...
Estoy mirando atrás,y puedo ver,mi vida entera, y sé que estoy en paz, porque viví a mi manera".
El camino recorrido ha sido largo, no lo niego, hubo momentos buenos, gracias a Dios fueron muchos… también hubo de los otros, esos en los que el corazón lloró, y aún profundamente herida, seguí adelante. No me arrepiento de nada. Recibí más de lo que cualquier persona puede desear: una familia unida y contenedora, un trabajo del cual disfruto, salud, un hijo, que me ilumina, como un sol y compensa cualquier carencia. Conocí personas maravillosas, y otras que no lo fueron tanto, de todas aprendí algo, y colaboraron para que sea quien soy. Los golpes que recibí me ayudaron a darme cuenta de que soy fuerte y que puedo levantarme… los errores me sirvieron para aprender. Estoy conforme.
Cumplí treinta y siete años… “y se que estoy en paz, porque viví A MI MANERA”…..
A veces llegamos a apreciar tanto a una persona, que nos brindamos y le hacemos un lugar en nuestro corazón, pasa a ser significativa en nuestra vida, compartimos con ella momentos, recuerdos, confidencias… y establecemos un vínculo, al que llamamos “amistad”.
Pero un día cualquiera, necesitamos el hombro de esa persona para apoyar una tristeza, y no la encontramos ahí…. porque no quiso o no pudo entender el verdadero significado de la palabra “amiga”…
Y nos duele, nos sentimos vacíos, decepcionados, defraudados en el afecto y la confianza.
Siempre depositamos expectativas en los amigos, y a veces, con profundo dolor, descubrimos que las de ellos no eran las mismas que las nuestras…
Una lástima....
“Yo soy yo. tu eres tu. Yo no estoy en este mundo para llenar todas tus expectativas. Y sé que tu no estás en este mundo para llenar todas las mías. Por que yo soy yo y tù eres tù y cuando tù y yo nos encontramos es hermoso; y cuando encontrándonos, no nos encontramos no hay nada que hacer”
Duele el rechazo, la traición, la mentira, la decepción.
Duele saber que lo que pensábamos que era nuestro, nunca lo fue.
Duele saber que lo que creíamos que era nuestra mejor realidad, fue solamente una fantasía, un espejismo en un desierto árido.
Duele saber que la persona amada te engaña y con una facilidad cruel y deshonesta, sin importarle hacerte daño.
Duele olvidarse que la vida es para vivirla en plenitud, y empecinarse tratando de recordar lo que ya no fue, Duele saber que esa persona que creíamos buena y sincera, nunca lo fue. Duele saber que engañaste a tu propio corazón al mentirte y decirte que a quien amabas, no te engañaba, a pesar de todas las señales que todos veían, y principalmente, las señales que tu veías. Duelen los “golpes de pecho” que nos damos después de una traición, olvidándonos que algún día en el pasado, probablemente hicimos lo mismo con alguna persona que nos amo y de verdad. Duele cuando le hacemos a otros, lo mismo que nos han hecho a nosotros: no agradecemos todo ese amor puro y sincero que con tanto esfuerzo nos ofrecen y dan, y a veces actuamos de la misma manera ruin y cruel que otras personas nos trataron, de esa manera misma que nosotros reprochamos en alguien más.
NO CREO en conseguir a una persona que nos "llene la vida" CREO en una vida “llena”, para poder compartir la felicidad con otra persona. NO CREO en que el amor lo genera alguien CREO en que el amor está en nosotros, si hemos llegado a crecer lo suficiente como para desarrollarlo y mantenerlo NO CREO en el "amor" a primera vista ni en "creer en alguien" en muy poco tiempo, CREO en hablar el mismo idioma, en el "feeling", en la comodidad de estar cerca, en conexiones de energía, como los ríos que se unen en un mismo curso. NO CREO en el amor de hoy prometido para toda la vida, CREO en el respeto y en la sinceridad. En el amor maduro que nos deja espacio para crecer juntos... CREO en el amor que dos deciden, en el amor que nos da la gana de compartirlo... sin presiones... sin exigencias. NO CREO en esfuerzos "unilaterales" por llegar. CREO en la naturaleza del fluir y coincidir. El estar centrados para escuchar hasta donde podemos llegar. Para equilibrar sin sufrir. NO CREO en amar sufriendo CREO en amar con armonía. En que el amor es más y nunca menos. En el "te quiero" sin por qué... NO CREO en amores que coartan, en amores que frenan CREO en las relaciones que nos apoyan en los malos momentos, que leen la mirada... que sonríen con el alma... que están...! NO CREO en callarse por no dañar... CREO en la comunicación como la mejor vía para construir, coincidir y decidir. CREO en la absoluta sinceridad al decir "te amo" y también al decir "me voy". CREO en que la vida la construimos nosotros y CREO en la frase que dice..."La vida es 10% lo que nos sucede y 90% cómo reaccionamos a ello", y lo único que nos puede asegurar que así sea, es tener la valentía de enfrentarla sin miedos en el presente, ya que mañana podría no estar...