Descripción: Aunque estoy casada, para mí el matrimonio por amor es un imposible con el que de momento sólo he podido soñar, pero por fortuna, encontré el amor fuera del muro invisible que forma una alianza. Muchos hombres han pasado por mi vida, ¡muchos! Y aunque he aprendido bastante sobre su modo de ser, aún conservan aspectos que me suponen todo un enigma, y a mayor misterio, mayor atracción; como un círculo vicioso que me roba el corazón ;)
¡Hola de nuevo! Muy pocas novedades que contar últimamente, hijas, ¿qué le voy a hacer? Me he enterado de que quieren convertir parte de Playa Canchal en Parque Natural, y ¡justo la parte que queda frente al hotel donde trabaja Til! Vamos que, lo tendrán que cerrar y él... se queda sin curro. ¡Me alegro! ¡Que se j0da! Se tiene que haber creado un karma muy nocivo a su alrededor con todo el daño que me ha hecho. Yo, por supuesto, ni me planteo volver.
Aún no me he "atrevido" a llamar a Josh, y ¿sabéis por qué? Porque antes, como que me daba igual. ¿Que quedábamos? Bien. Y si no, también. Pero ahora que me he liberado de la trampa de amor ponzoñoso de Til, Josh pasa a primer plano, y eso cambia rotundamente todo. Ahora, quiero algo más. No charlar muy de vez en cuando y quedar cuando surje, que era lo que ocurría antes. Siempre ha sido todo con muchas casualidades con Josh. Yo, sin saber porqué, le llamaba de repente, él estaba y podía quedar. Y ahora, en cambio, lo estoy planeando, y con los planes una se ilusiona y si luego los planes no surgen... Me pidió que le enviase el capítulo preferido de una de mis novelas, ¿os lo conté? Bueno, eso del capítulo, está claro: tiene curiosidad por ver la calidad que lo escribo, pero no me da mucho crédito. Le dije que no tengo ni idea de cual es mi capítulo favorito (mentira, sí que lo sé, ¡todos los románticos! Pero me da corte enviarle eso para que se crea que es la típica novela rosa), que se la envío entera y que él abra al azar y que lea lo que quiera. Y me da miedo, porque lo del supuesto incesto, y Josh que tiene tres hermanas... ¡No lo va a entender! Y va a pensar que soy una pervertida o trastornada mental, jaja.
Y las vacaciones... Ayyyyy, ¡me alegra tanto que Clive se haya divorciado y viva de nuevo en el pueblo donde tenemos la casa...! Espero que esté trabajando en el hotel de su madre. ¡Llevo 12 años sin verle! Voy a intentar pasear mucho, pasar todos los días ante su casa y ante el hotel, a ver si alguna de esas veces está en la calle y nos cruzamo y... ¡a ver qué pasa! Yo, seguro que me quedo de piedra, jajaja. Y como note el menor indicio de que le sigo gustando, le propongo quedar ¡en ese mismo instante! Y a mi marido le largo que me voy a dar mi paseo nocturno y asunto resuelto: a quedar con Clive, y que la mancha de un viejo amor la quite la de uno nuevo o... ¡uno recuperado! Porque por Clive yo estuve loquita perdida nada menos que cinco años.
Y nada. Quería enviar ahora un email a Josh, pero es que... ¡no me viene la inspiración cuando se trata de él! ¿No será mejor llamarle sin más? No, no, que los niños me distraen mucho. ¿O llamarle con la excusa de que acabo de enviarle la novela? Ay, no sé, no sé, ¡no sé! Y cuanto más tarde, peor: ya se habrá largado a algún lugar remoto del mundo.
¡Un poquito sola me siento después del cambio de blog! Menos mal a vosotros dos, poort y shona. Y tú, poort, como siempre, tan gracioso. Así que, ¿dejarle una notita sería demasiado? Jajaja. Vale, me contendré ;). Y espero que de veras me recuerde cada noche al atravesar su portal.
Hoy he soñado con el piloto. Sólo besos y besos. ¡Qué ironía! Con mi marido hace años que no me beso. Con Til y con Josh han sido los que más. Pero el sueño ha sido divino. Media hora de sus labios sobre los míos. ¡Qué tonta fui al borrar su número del móvil antes de haberlo podido apuntar! Y en decir a mi compañera que había cambiado de idea y que no pidiese su teléfono. ¡Para un chico verdaderamente bueno y majo que conozco...!
¡Ah, lo que me faltaba por contaros! Como en Playa Canchal estaba un poco harta de las maldades de la gente, llamé a Josh y estuvimos charlando muchooo rato. Me dijo que qué casualidad, que justo en ese momento estaba mirando fotos mías en el ordenador. Y le propuse quedar al día siguiente, y aceptó, a pesar de estar muy justo de tiempo, vamos que, sólo le sobraban cuatro horas libres. ¿Veís? Y luego, ¡cuantos no habrían aprovechado eso como excusa? Si un tío quiere, aunque sea por un par de horas, queda con la chica en cuestión. Pero al final, no volví a casa hasta tarde. Playa Canchal está lejos y es muy hermoso como para marcharse a las 2pm. Le conté lo de que escribo novelas (es raro que nunca se lo hubiera mencionado) y él me preguntó como dándolo por hecho: -¿Y algún personaje está basado en mí? -No -tuve que admitir. -¿No? -dijo todo sorprendido.
Sí, sí, vale. Ya sé que yo misma contribuyo, y mucho, a que él crea que estoy loca por él, pero lo hago porque tiene que ser bonito saber que existe una persona que te adora incondicionalmente, ¿no? Y de todos modos, Josh me encanta. Le dije que no sale en la novela, pero que tengo un blog y que aquí sí que hablo de él a veces, y que le puse el nick de Josh porque me recuerda al actor Josh Lucas. ¡Espero que dé con este lugar! Me daría mucha vergüenza que se enterase de que él no ha sido mi único amor en los últimos años. Pero, no, uffff, menos mal. Acabo de escribir "Josh Lucas" en google y enfemenino no aparece ni en los 20 primeros resultados, por lo que, ¡¡¡no dará con este blog!! ¡Menos mal!
Lo divino es que tengo tanta confianza con él que puedo pedirle quedar y si él plan le parece interesante va a acceder y si no, me lo va a decir. Y yo siempre le comprendo. Además, tiene una cantidad tan enorme de amigos por ser tan majo y popular, que tiene proposiciones a decenas. Es toda una suerte poder quedar con él, o llamarle por teléfono y que esté en casa y tenga un rato para charlar. Pero... lo voy a intentar. Le voy a decir que necesito verle y que nos vayamos unos días a Playa Canchal. No porque yo quiera que Til me vea con Josh (que seguro que se moriría de rabia), porque Josh mide 1,86 y Til 1,70, y Josh tiene 30 y es un hombre hecho y derecho y Til sigue siendo un crío. Y como decía, que no es para dar celos a nadie, sino para disfrutar de un lugar maravilloso con una persona maravillosa. Y si no dispone de dos días... pues al menos, no me negará una cita en un parque de la ciudad o en cualquier otro sitio bonito y más cercano.
Y esto me recuerda... ¿Habeis visto "The Reader"? Con Kate Winslet y Ralph Fiennes. Sólo me ha dado tiempo a ver 15', pero me ha gustado tanto lo que estaba pasando, el chico de 15 con la mujer de más de 25, que me ha recordado mucho a Til y a otros jovencitos con los que he estado, así que, aunque tengo que devolver la peli, la realquilaré para disfrutarla a solas esta noche en el DVD portátil en el jardín. La foto es del quinceañero.
¡Aquí estoy de nuevo, amigas! Perdón por la interrupción, pero tengo una lista de cosas que hacer tan larga, que no habré terminado ni para Navidad, jaja.
Siguiendo con lo de Til, tenéís que imaginaros la estructura de los pasillos como una letra "A" cuadrada, siendo una de las patas el pasillo con el portal, y la otra, el final del pasillo en el que me escondí. Y el cruce de esa pata con la línea transversal, es donde esta la puerta de la casa de Til.
Pues bien, yo estaba en la esquina de la línea transversal, mirando a hurtadillas, repleta de bravura y optimismo, cuando oigo que llama al portero. ¡Mierda! ¡No vive solo! me dije. Y claro, en un nanosegundo pensé un montón de cosas: -Si vivía con la novia, era humillante para mí que me descubriese habiéndome tomado la molestia de averiguar donde vivía. -Si vivía con la novia, no iba en modo alguno a poder pasar una hora hablando conmigo. -¡¡Había que esconderse a toda costa!! -¡Menos mal que no funcionaba la luz!
Miré hacia arriba, miré hacia abajo, pero con mi blanca falda vaporosa, yo habría resultado muy fácil de distinguir entre la penumbra de las escaleras de hierro, así que, seguí corriendo a ver qué había en la segunda pata de la "A", y resultó ser la puerta de otra vivienda, cubierta por una cortina de tiras de plástico. Y allí me oculté como pude, confiando en no poder ser vista en la semioscuridad, a la que mis ojos se habían acostumbrado, tanto, como para distinguir perfectamente la cara sonriente de Til al acercarse a la puerta ¡de al lado!, distante unos 4 metros de mi posición. Y tenía esa cara que me encanta en un hombre, con expresión seductora y traviesa, símbolo de que está comenzando a excitarse imaginando las virguerías que está a punto de hacerle a su chica con sus manos y su más preciado miembro.
Y él llama al timbre, en pose de chulito y... ¿Por qué ella no le abrió la puerta de la casa a la vez que la del portal? ¿Le preparaba una sorpresa? Y va y... ¡enciende la luz, j0der! Y como si me hubiera percibido con un sexto sentido, porque yo no estaba en absoluto en su ángulo de visión, va y mira hacia donde yo estoy. Yo contraigo la cara como sabe que está a punto de caerle encima un cubo de agua fría, pero él... Me ve, sufre una descarga de adrenalina (lo sé porque su cuerpo sufrió como una sacudida) y se echa a correr como alma que lleva el diablo. Yo también, pues temo que la novia abra la puerta y me vea y no quiero meter en un lío a Til. Y llego al portal y salgo a la calle y le veo que ¡sigue corriendo calle abajo, ya a casi 100m!
Me apoyo en la fachada junto al portal y justo pasa el hijo del dueño del hotel en su coche y me mira como si acabase de ver una aparición. Continua y Til se monta en su coche y se van. Y también en ese momento, llega el grupo de camareros de otro de lo bares, que me conocen de vista y por haberles pedido ayuda en la traducción de algunas frases románticas, y la chica, que seguramente ha visto a Til corriendo, me mira presuntuosa, como si pensara: "Hmm, ya sé yo por quién estás aquí".
Y a mí, me entra la risa por lo absurdo y cómico de la situación, jajaja. ¡No esperaba que Til me tuviese tanto miedo! Pero me alegro, porque eso indica que sabe que se ha portado fatal y que da por sentado que yo acabaré perdiendo la paciencia y exigiendo una compensación. Y dentro de lo malo, ya que no conseguí obtener respuestas hablando con él, al menos, el hijo del dueño me vio y se andará con la mosca en la oreja. Y, además, Til tuvo que contarle algo. Espero que el tonto no crea que todo se deba a que me he enterado de que tiene novia. ¿Qué le contaría luego a ella para explicar su súbita desaparición? ¿Hablaría ella con sus vecinos y le comentarían que me vieron? Y lo más importante: Til habrá oído que tengo intenciones de alquilar una casa, y ahora, siempre que pase por su portal, se preguntará si de nuevo le estaré acechando en la oscuridad, y cómo pude abrir, o quién me abrió. ¡Ahora él también sufrirá con la incertidumbre y la desinformación!
No le vi al día siguiente. O se escondió o rogó librar por la mañana. Y el hijo del dueño me trató impaciarl, como siempre, e incluso me dio las gracias de modo sincero cuando pagué el alojamiento, como si entendiera que voy allí por Til y que Til me rechaza. Quizá él también añore a alguien...
Y para aclarar las dudas de Shona: Til sí que vivía ahí, pero imagino que le había dado las llaves a la novia para que le esperase en casa esa noche, ya que la chica es muy joven como para andar viviendo ya sin sus padres. Quizá le dejaron hasta las doce y por eso Til tenía tanta prisa por largarse del curro. O si no era ella sino que comparte piso con un amigo, pues será como yo, que le da demasiada pereza sacar las llaves y siempre llama al portero automático.
Pero yo ya estoy cansada de Til y de romperme la cabeza para idear como ir a Playa Canchal sin marido, sin niños, o con niños y con niñera. Paso. Espero que Til se haya dado cuenta de que le puedo dar muchas complicaciones si me viene en gana y que aprecie que no lo haga. Y no sé si sabéis que tengo otro blog donde le escribo cartas a veces y donde puse su nombre real para que en caso de que a él mismo o a alguna novia le dé por poner su nombre en Google, acaben en ese blog. Y ahí le dejaré la carta que le iba a dar y no haré nada más. Y ya. Se acabó con Til. Aunque al tarot le dé ahora por decir (y por primera vez) que al final las cosas se van a arreglar. Pues, no sé cómo, porque yo no pienso volver a Playa Canchal. Vale, vale, miento. Me muero por ir, pero no por él, sino por el lugar. Y una amiga se va este finde y me da una envidia.... ¡Ojalá pudiera acompañarla! Molaría darle una notita para que se pase por el bar (Til no la conoce) y la deje por la barra, para que él se coma la cabeza sabiendo que proviene de mí pero sin saber cómo ha llegado. Y se sentirá receloso y atacado por todos los frentes y estará de los nervios y temiendo que su novia se entere y le deje y pasando un sinvivir... ¡equivalente al mío! Y así, él solito se lo ha buscado, al fin estaremos en paz.
Hay un comentario que hizo mi niñera sobre él que me encanta: "Es como una mezcla de Brad Pitt y Johnny Depp" dijo ensimismada. Y su novia... la verdad es que me recuerda a alguien, pero yo diría que es casi una copia de Jennifer Aniston a los 16, y mi niñera coincide: "Sí, tiene la misma cara larga". A mí no me pareció ni guapa ni atractiva, ni siquiera antes de saber que era la novia de Til, jeje. Parece una mosquita muerta, muy poquita cosa. Sí, vale, tiene el pelo rubio oscuro, ondulado, muy largo, ojos azules y labios finos que no vi sonreír ni una vez. Me pareció una mierrda de oponente, vaya. Y a la vez, Til descubría su talón de Aquiles: ella. Y de repente, me sentí súper relajada. Cambié lo que ponía por fuera de la carta y escribí: "Si no quieres que tu novia se entere de algo y a la vez, librarte de mí, ¡¡lee!!".
Ya veís, ¿qué me costaba a mí ir y decirle: "¿Sabes que Til tiene una hija conmigo?". Además, cuando ella se fué al baño, me fijé en la cara de preocupación de Til y a punto estuve, para reírme, de ir también al baño, para que él creyera que yo pretendía contarle algo, pero como de pronto tanto él como ella me resultaban tan insignificantes... Y también noté, cuando entré al bar a por mi café, que ella estaba al fondo de la barra, y Til, a tres metros, sentado en las neveras. Y al rato, al ver que yo hablaba animadamente por teléfono con mi hermano y que no parecía ni notar la presencia de ella, fue cuando comenzó a acercarse a su chica tratando de aparentar cierto rollo sensual. Ah, ella es extremadamente delgada, ¡en eso sí que la envidio! (Y, por cierto, yo no hago más que engordar. Hoy he llegado a la terrible cifra de 64,7 kgs. Voy a ponerlo aquí cada día para retarme a adelgazar más rápido).
Lo de la carta... al final no hice nada. Pero sí que llamé a Josh porque necesitaba charlar con una persona buena, pero eso ya os lo contaré otro día.
En fin, pensé que la única solución era esperar a Til en su casa. Ya estuve por la tarde, de exploración, intentando abrir el portal con el dni. Por la noche, casi se me escapan. Justo acababa de pagar la cuenta cuando veo que se va a por sus cosas y le digo a la niñera que me tengo que ir urgentemente. Adelanto al hijo del dueño, que me mira extrañado, subo en mi coche y a toda velocidad procuro poner distancia para que me dé tiempo a aparcar en una calle desde donde no se vea el coche desde el portal de Til. Y corriendo, esta vez, con una nueva tarjeta, abro el portal a la primera y me meto dentro. No funciona la luz, casi mejor. Me sobran medio minuto escaso antes de ver a través de las puertas traslúcidas como se detiene un coche y emerge la figura de Til.
Tenía planeado decirle únicamente: "Hola. Hablemos de una vez. Una hora. Y luego no volveré jamás. No he querido decírtelo en el bar porque sé que no quieres líos con tus compañeros". Y pensaba que él accedería, me haría pasar a su casa, me escucharía con reticencia, hablaríamos y... ¡adiós!
Lo que en modo alguno me podía imaginar es que no viviera solo. (Vaya, ya se ha llegado la hora de bañar y dar de comer a mi peque. Seguiré... ¡cuando me dejen! Un fuerte abrazo a todas. No dejéis de venir a verme y decirme algo, que un blog sin vuestras palabras es como una planta sin luz y sin sol: se marchita)
Así que yo me sentía exultante de optimismo, tanto, como para atreverme a preguntar a los empleados quién iba a llevar a Til a casa. -Ah, pues yo tengo que ir al pueblo. No me importa llevarle de paso. Y cuando Til llegó, le ofrecí con mi mejor sonrisa: -Si quieres, te puedo llevar. Pero negó con la cabeza, muy serio, y se fue con el guarda. Ay, ¡qué desilusión! Pero como tampoco había querido salir con la niñera, no me preocupé... hasta más tarde, cuando regresé y le dije al guarda: -Jo, me has estropeado los planes. Es que estas niñeras, como no les pongas la excusa de que te tienes que ir a algún lado, ¡no se quedan con los niños! Para mañana, ¡¡no lleves a Til!! -Es que él me ha dicho que no quiere -me susurró la mala noticia- Si no, por mí, ya ves, a mí me da igual llevarle o no.
Y fue... como un cubo de agua fría. ¡Til le había dicho que no quería que yo le llevara! Luego pensé que quizá lo hiciera por discreción, pues nunca ha querido que sus compañeros le hagan burlas por estar conmigo; los malditos envidiosos... grrr
Y me decidí a escribirle una carta proponiéndole un trato inmejorable: él me concedía una hora, yo obtenía mis respuestas, daba por terminada nuestra historia, y a cambio, él podía pedirme lo que quisiera, incluso no volver jamás a su hotel.
Y la verdad es que llevo un año nefasto. La niñera, que es una maldita niña malcriada de familia rica, se levantó triste y melancólica, quejándose de que Til ni siquiera le hablaba y de que era muy serio. Yo le vi mirarla durante el desayuno, pero por alguna razón noté que lo hacía para fastidiarme. Y, qué gracia, ¿no? De repente, dependía de Til que la niñera se quedase o no. Cuando encima no me servía ni para vigilar debidamente a mi hija en el agua. Y fui a contarle mis penas al jefe, al que aceptó los 500 euros, ¿recordáis? y quien andaba un poco tirante y receloso conmigo porque veía que se quedaba sin su polvo. -Es que Til tiene novia -me dijo- Por eso no puede salir con la tuya.
¡Toma ya! ¡Otro cubo de agua fría! ¡¡¡Novia!!! Eso era espantoso, aunque no extraño, porque ya son tres años desde que estuvo conmigo...
Y había una "niña" en la que mi niñera y yo nos habíamos fijado, pue estaba sola sentada a la barra, en una esquina, siempre con cara inmensamente triste. Le echábamos 16 años y supusimos que debía ser la hija de alguno de los conductores de autobus que estaban esos días llevando a grupos de excursión a comer al hotel de Til. Y... ¿lo adivináis, no?
Yo llevaba toda la mañana intentando encontrarle a solas para darle la carta, y tuve un par de oportunidades, pero me rajé, pues preveía que él iba a apartar la carta y a negar con la cabeza con frialdad y eso habría sido demasiado para mí. Hasta que llegó la tarde y apareció la niña, y pregunté a un camarero quién era: -Esa... Hmmm, es... la amiga... la... chica con la que sale Til. Yo alcé las cejas sorprendida pero seguí a lo mío, con mi café y mi cigarrillo, como si no hubiera ocurrido nada.
(Sigo en otro post, hijas, perdonad que me extienda tanto ;) )