La depresión (del latín depressus, que significa 'abatido', 'derribado') es un trastorno del estado de ánimo que en términos coloquiales se presenta como un estado de abatimiento e infelicidad que puede ser transitorio o permanente. El término médico hace referencia a un síndrome o conjunto de síntomas que afectan principalmente a la esfera afectiva: la tristeza patológica, el decaimiento, la irritabilidad o un trastorno del humor que puede disminuir el rendimiento en el trabajo o limitar la actividad vital habitual, independientemente de que su causa sea conocida o desconocida. Aunque ése es el núcleo principal de síntomas, la depresión también puede expresarse a través de afecciones de tipo cognitivo, volitivo o incluso somático. En la mayor parte de los casos, el diagnóstico es clínico, aunque debe diferenciarse de cuadros de expresión parecida, como los trastornos de ansiedad. La persona aquejada de depresión puede no vivenciar tristeza, sino pérdida de interés e incapacidad para disfrutar las actividades lúdicas habituales, así como una vivencia poco motivadora y más lenta del transcurso del tiempo. Su origen es multifactorial, aunque hay que destacar factores desencadenantes tales como el estrés y sentimientos (derivados de una decepción sentimental, la contemplación o vivencia de un accidente, asesinato o tragedia, el trastorno por malas noticias, pena, y el haber atravesado una experiencia cercana a la muerte). También hay otros orígenes, como una elaboración inadecuada del duelo (por la muerte de un ser querido) o incluso el consumo de determinadas sustancias (abuso de alcohol o de otras sustancias tóxicas) y factores de predisposición como la genética o un condicionamiento educativo.
La depresión puede tener importantes consecuencias sociales y personales, desde la incapacidad laboral hasta el suicidio. Las diferentes escuelas psiquiátricas han propuesto varios tratamientos para la depresión: la biopsiquiatría, a través de un enfoque farmacológico, avalado por los éxitos de las últimas generaciones de antidepresivos (abanderados por la fluoxetina, la "píldora de la felicidad" del siglo XX), la escuela psicoanalítica a través de procedimientos psicodinámicos, o la terapia cognitivo-conductual, a través de propuestas conductuales y cognitivas.
“Travel + Leisure”, el portal de viajes, vacaciones y turismo ha elaborado una lista con “Las mejores ciudades para hacer turismo 2009”:
image Foto de Rik Struiksma en Filckr
1) Udaipur, India 2) Ciudad del Cabo 3) Bangkok 4) Buenos Aires 5) Chiang Mai, Tailandia 6) Florencia 7) Luang Prabang, Laos 8 ) New York 9) Roma 10) San Francisco
La lista continúa con Sidney, Jaipur, Oaxaca, Estambul, Fez, Cuzco, Jerusalem, Siem Reap, Quebec City y Kioto.
Qué podríamos decir de esta lista? Encuentro un marcado sesgo hacia ciudades en el que el idioma inglés impera sobre los demás. Los lectores habituales de la revista participan de la encuesta y no es de extrañar que lectores angloparlantes se sientan mejor atendidos o identificados con destinos en los que el inglés es una lengua común.
Dentro de las ciudades hispanohablantes, Buenos Aires destaca sobre las demás, con un cuarto puesto aunque ha descendido 2 posiciones respecto al año pasado en que se situaba segunda. De igual forma Oaxaca (México) y Cuzco (Perú) completan la veintena de ciudades preferidas por Travel+Leisure, lugares en que, salvo feliz coincidencia, el nivel de inglés es bastante alto comparado con otra ciudad hispana.
Respecto a Bangkok, quizás ha influido la protesta de los tailandeses en el aeropuerto en noviembre del año pasado, para que deje de ser la ciudad privilegiada con el primer puesto y baje 2 posiciones.
Por lo demás, me parece bastante merecido el primer puesto para Udaipur, un paraíso dentro de la India y sobretodo Cape Town, quien ha incrementado su capacidad hotelera de cara al Mundial de Sudáfrica 2010 y ha mejorado los temas de seguridad que se le reclamaban a esta hermosa ciudad.