En aquellos difíciles momentos, que la vida me maltrato. Siempre estuviste ahí, firme y atenta, dándome fortaleza allí a mi lado.
Tú eres esa amiga que se lleva, en todos los momentos de la vida, dentro del corazón de esa manera, que aunque pasen los años no se olvida.
Hoy te vuelvo a encontrar, me necesitas, me tienes frente a ti quiero ayudarte. Como tú hiciste ayer, hoy acudo a la cita, para decirte que saldrás triunfante.
Con la ayuda de Dios y con la mía, aquí está mi hombro descansa sobre el. Y cuéntame tus penas también tus agonías, que entre las das unidas ¡las vamos a vencer!.
Una amistad como la nuestra es un regalo especial. Disfrutamos tantas cosas similares, y compartimos tantos momentos maravillosos y divertidos. Me respetas por mi firmeza espiritual y yo te admiro por la tuya. Nos alentamos mutuamente en los momentos difíciles y juntos reímos en los buenos momentos. Sé que contigo no tengo que fingir…
Una amistad como la nuestra es un regalo precioso… Podemos contar nuestros más íntimos sueños y anhelos, alentarnos mutuamente para alcanzar más éxitos y mayor felicidad, y enjugarnos nuestras lágrimas en los momentos de tristeza y frustración. Eres una luz que ilumina mi vida y tienes un lugar muy especial en mi corazón