Esta es una poesía de mi propia cosecha. A mi no se me dan bien la poesía, soy más de prosa, pero aún así hay veces que me da por ahí y escribo alguna. Esta es aproximademente de hace cinco años y es un soneto.
Hoy es uno de esos días en los que se te viene encima todo, como la más pesada losa del mundo. Tus miedos, tus defectos, aquello que te hace daño y lo que no te deja avanzar se juntan y te hacen sentirte tan mal que lo único que quieres es meterte en cama, esconderte bajo las sábanas y llorar y llorar hasta que no te quede ninguna lágrima en el cuerpo. Pero no puedes hacer eso, tienes que salir al mundo, pintar esa sonrisa en la cara que diga a todo el mundo que estás bien y tirar para adelante, aunque ese simple hecho de fingir que todo va bien y que no haya nadie que pueda oír como grita de angustia y pena tu corazón tu corazón, te haga sentirte peor todavía.
Hoy me he dado cuenta que no soy lo que quiero, mi vida no es lo que quiero, voy caminando por la vida, tratando solo de durar, pero todavía no he conseguido ser lo que quiero ser, me he pasado la vida haciendo lo que otros querían que hiciera porque así era más fácil, porque no quería decepcionar a nadie de los que me querían con aquellos sueños que me desvelaban y que me hacían vibrar, así que dejé de soñar e hice lo que la gente esperaba de mí. Pero después de un tiempo me atreví a volver a soñar y ahora tengo que volver a dejar esos sueños de lado para no hacer daño a la gente que quiero, y ahora me veo vacía y sin sentido, sin saber qué hacer, cómo seguir adelante . He sido como Ícaro, volé demasiado cerca del sol y el golpe ha sido tan fuerte que me duele lo indecible hasta la milésima parte de mi cuerpo. Me siento sola, en un lugar frío al que nadie puede acceder, veo a la gente tratando de hablarme, pero no hay nadie que mire más allá, que se de cuenta de los silenciosos gritos de mi corazón. Cómo decidir ahora qué hacer sin sueños ni metas, con un motón de incertidumbres que me atenazan el corazón y que me hacen temblar solo de pensar en la palabra mañana. Cómo he de hacer ahora para no sentir el dolor ni la amargura de sentirse vacía. Cómo hacer para seguir pensando que todavía ha esperanza. Cómo hacer para poder creer.
Es increíble lo fuerte que somos las personas. ¿Cuantas veces hemos dicho que no podemos aguantar más? ¿Qué es demasiado para nosotros? ¿ Qué es más de lo que podemos soportar? Y sin embargo, aguantamos. La vida no para de ponernos obstáculos en cada lado del camino, y muy lejos de quedarse sólo ahí, también disfruta añadiendo una dificultades cada vez que tu consigues una manera de cruzar ese obstáculo. Pese a todo pasamos por encima de ese obstáculo y lo usamos para crecer como personas, para ser mejores de lo que éramos antes, más fuertes, más nosotros. Gibran dijo una vez con mucha razón: Del sufrimiento han surgido las almas más fuertes, los caracteres más sólidos están plagados de cicatrices. El otro día hablando con un amigo que practica artes marciales y que trajo a colación el tema de la violencia me dijo que las personas aguantan más dolor del que creen que pueden soportar. Tiene razón, aguantan mucho más dolor físico, pero sobre todo aguantan mucho más dolor emocional del que creen. Y en mi opinión es este el peor dolor, el dolor de alma. Es el peor porque es el único que no quieres reconocer delante de los demás por miedo, vergüenza o ambas cosas. Es hasta absurdo que no nos importe que un amigo nos vea con lagrimas en los ojos por culpa de un dolor de apendicitis y no seamos capaces de soltar una sola lágrima delante de ellos para demostrar que nos duele ese amor que se ha terminado, ese trabajo que se nos ha escapado, ese sueño que se ha acabado. Nos cuesta tanto gritar a los demás "estoy mal, no quiero sonreír más, quiero chillar, llorar y puede que hasta dar puñetazos contra la pared, no quiero jugar a ser fuerte" Y aún así jugamos a ser fuertes, quizá sea eso también lo que nos ayude a soportar más cosas, o puede incluso que sea lo que nos bloquea y no nos deja ser felices porque como leí una vez
Es un texto de Jorege Bucay y quiero enseñarlo a todo al mundo porque habla de una filosofía de vida que deberíamos llevar todos, y a mí me gusta pensar que la sigo casi siempre. Casi. Porque hay veces en que el pesimismo de apodera de mi y entonces me olvido.
Muchas personas tienen un amante y otras quisieran tenerlo. Y también están las que no lo tienen, o las que lo tenían y lo perdieron. Y son generalmente estas dos últimas las que vienen a mi consultorio para decirme que están tristes o que tienen distintos síntomas como insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los más diversos dolores. Me cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada más que para subsistir y que no saben en qué ocupar su tiempo libre. En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas.
Antes de contarme esto ya habían visitado otros consultorios en los que recibieron las misma condolencia de un diagnóstico seguro: " Depresión", y la infaltable receta del antidrepresivo de turno. Si yo he llegado a conocer a estas personas es porque, obviamente, no mejoraron y vinieron a verme buscando soluciones a su rosario de dolencias.
Entonces, después de que las escucho atentamente, les digo qe no necesitan un antidepresivo, que lo que realmente necesitan es ¡un amante! Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto. Están las que piensan: ¡Como es posible que un profesional se despache alegremente con un asugerencia tan poco científica! Y también están las que escandalizadas se despiden y no vuelven nunca más. A las que deciden quedarse y no salen espantadas por el consejo les doy la siguiente definición:
Amante es lo que nos apasiona.
Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y también es quién aveces no nos deja dormir. Nuestro amante es lo que nos vuelve distraidos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tienen motivación y sentido. Aveces a nuestro amante lo encontramos en nuestra pareja, en otros casos en alguien que no es nuestra pareja.
También solemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio o en el obsesivo placer de un hobby...
En fin, es alguien o algo que nos pone de "novio con la vida" y nos aparta del triste destino de durar. ¿Y qué es durar? Durar es tener miedo a vivir. Es dedicarse a espiar como viven los demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos, tomar remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol y de la lluvia.
Durar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizá podemos hacerlo mañana. Termino este relato con una sugerencia, más que una sugerencia una suplica: por favor no te empeñes en durar, búscate un amate, sé tu también un amante y un protagonista de la vida. Piensa que lo trágico no es morir, al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie.
Lo trágico es no animarse a vivir; mientras tanto y sin dudar ¡búscate un amante! La psicología después de estudiar mucho sobre el tema descubrió algo trascendental: "Para estar contento, activo y sentirse feliz, hay que estar de novio con la vida"