Descripción: Empecé este paseo por mi conciencia en mi espacio anterior... ahora retomo mi blog, y sigo por donde iba... hasta ahora me ha sentado muy bien... así que ¿por qué dejarlo? No sé si os gustará, no lo hago por eso... pero me halaga que lo hayáis seguido tanto hasta ahora. Vuestros comentarios no he podido traerlos... si queréis volver a comentar algo, lo dejo a vuestro criterio.
Hemos pasado una semana horrible. Los dos hemos sufrido mucho, y aún se nos encoge el corazón al recordar...
Pero la semana ha terminado en un estallido de armonía, complicidad, cariño, amor, pasión, tranquilidad... que nos ha hecho a ambos volvernos el uno hacia el otro, y mirarnos a los ojos, y observar, buscar, y encontrar.
Ya no recordaba que apenas 48 horas podían ser tan reparadoras, reconfortantes, y tan maravillosas. Sin nada espectacular ni grandes alardes... solo buceando en la mirada del ser amado, bañandote en su piel, y descansando en su regazo.
Nos hemos dedicado todo nuestro tiempo. Hemos desempolvado la ilusión de hace años. Hemos vestido nuestros corazones con nuestros trajes de novios. Hemos dado un mordisquito a esa luna de miel. Y nos ha sentado demasiado bien... no queremos dejar que nada lo vuelva a estropear... a ambos nos asusta.
El ultimo tramo del fin de semana hemos hablado de ello... y seguiremos estos días. No queremos permitir que vuelva a irsenos de las manos... he oido de sus labios "ya no recordaba lo mucho que te quiero"... he oido de sus labios "esto lo vamos a repetir"... he oido de sus labios "te quiero" más veces en estos días que en todo lo que llevamos de año...
El dolor une... o quizá nos enfrenta a lo verdaderamente importante en la vida... y nos empuja a rescatarlo del fondo de nuestras almas.
Traigo el corazón empapado de cariño. Todos los días deberían ser así.
Me diste tu mirada alegre, siempre alegre, donde encontré mi sonrisa incluso en los peores momentos.
Me diste tu calor, siempre junto a mí, en tantas tardes y noches de invierno.
Me diste tu lealtad, firme, robusta, inquebrantable, envidiable.
Me diste tu corazón, fuerte, pequeño, noble.
Me diste tus besos, montones de besos, miles de besos, incansablemente, a todas horas, cada día.
Me diste tu compañía, ahuyentando mi soledad.
Defendiste mi casa, que fue la tuya.
Comiste de mi mano cuando tus ojos se cegaron y te di de beber. Cada día, todos los días, durante dos años.
Alegraste el corazón que más quiero, lo acompañaste toda tu vida, desde pequeñito. Has sido para ella como un ángel enviado a tiempo, apenas dos años antes de que todo se torciera, para acompañar sus momentos más duros, terriblemente duros. Para ella has sido la inyección de vida e ilusión que la ha mantenido a flote.
Mi aliado, mi gran aliado.
Amigo, Hermano, Hijo. LUZ INAGOTABLE.
Vendrán otros a nuestras vidas, pero no serán como tú.
Qué bueno has sido, qué importante. Cuánto vacío pueden dejar dos kilitos de vida. El silencio se ha apoderado de nuestras vidas. El frío. Los rincones vacíos de tu presencia. Tu sofá. Tus cunas. Tu comedero. Tu bebedero. Hemos tirado tus pastillas. Ya no estás ciego, ya no estás malito.
Mi mano estuvo sobre tu pecho hasta sentir tu último aliento. Le pido a Dios que la estuvieras sintiendo. Hemos intentado que no sufrieras, guapisimo. Hemos intentado apurar todas las esperanzas. Pero llegó tu hora y te ayudamos a partir.
Corre! Salta! Ladra! Juega!
Desde este martes, de madrugada, el cielo es mucho más bonito.
Espéranos con la pelota en la boca, y mételes caña allí arriba, MI CAMPEÓN, MI CABEZÓN.
Cuento contigo para echarme una patita desde allí.
He pasado una semana muy mala. Algunas me lo habéis notado al instante, otras al leer mi blog, otras al saludarme.
Me he visto al borde del abismo, a punto de perder la fe, de tirar la toalla. Pero me he agarrado con las pocas fuerzas que me quedaban a dos cuerdas fuertes y solidas: lo que siento por ella, y vuestros ánimos.
De lo primero apenas voy a insistir, ya llevo mucho escrito (y lo que queda).
De lo segundo... realmente me siento... no sé cómo decirlo, me quedo sin palabras (increíble ¿verdad? ¡yo sin palabras!). Es que me siento...
Aunque me lo habéis discutido algunas veces, yo sigo insistiendo en lo que pienso al respecto: no creo que merezca tanto cariño por vuestra parte. ¡Pero me cago en todo! ¡¡ QUÉ BIEN SIENTA RECIBIRLO !!
Hoy me encuentro mejor. Y en ello habéis tenido mucho que ver. Vuestra mano me ha sujetado con firmeza toda esta semana, impidiendo que cayera al fondo del pozo de la desesperación. Y no es la primera vez...
Qué bonito es compartir este espacio con vosotras. Qué bonito es haberos conocido. Qué bonito es teneros ahí.
Qué bonito.
Con la imaginación puedo casi sentir el roce de vuestras manos acariciando mi rostro, sofocando mi pena, animando mi alma, alegrando mi corazón. Casi puedo sentir la ternura en vuestros ojos, el calor de vuestra sonrisa, y la fuerza de vuestro abrazo.
Con la imaginación os beso a todas, profundamente agradecido, sinceramente agradecido, humildemente agradecido.
Cuando decidí asomarme a este rincón de internet, lo hice perdido, solo, sin rumbo, con miedo, con mil dudas, sin fe. Estaba tan perdido y tan dolido que creía que todo podía pasar, absolutamente todo... quería conocer gente, conocer chicas, quizá quedar con ellas, necesitaba aire fresco en mi vida, sonrisas, alegría, algo de luz y calor.
Al mismo tiempo sabía que mi vida giraba en torno a una sola persona, la misma que provocaba aquellas heridas. Y me aterraba la simple posibilidad de que de alguna manera lo que pudiera hacer a sus espaldas pudiera de alguna manera llegar a sus oidos... casi imposible... pero... ¿y si ocurría? no soportaba esa idea.
Recuerdo el día que me registré aquí, hace 2 o 3 años, no estoy seguro. Empecé en el foro de sexualidad, escribiendo relatos eróticos. Cuando me registré no tenía ni la más remota idea de por dónde me terminaría llevando este camino. Cuando me registré me importaban poco las personas con quien contactara. Iba ciego de hambre, muerto de sed, solo buscaba saciarme.
El pánico a que mi vida real pudiera un dia, fuera de mi control, cruzarse con esto, me llevó a registrarme como Daniel... Daniel Sanz. Pensé en Alejandro Sanz... que tontería. Y Daniel siempre ha sido un nombre que me ha gustado.
Pero como suele pasar la vida tiene unos planes para cada uno de nosotros y para cada cosa que hacemos que no podemos controlar tanto como quisieramos... y el paso de las semanas, los meses, los acontecimientos, las charlas... han cambiado totalmente el panorama.
El caso es que de todo lo que he charlado y compartido por aquí con tanta gente linda y encantadora que me acompañan en mi tortuoso camino en busca de la felicidad, lo único que no corresponde con la verdad es el nombre y apellido que aparece en mi perfil.
Y es ese cariño el que me empuja, aun a regañadientes, a confesar esta tontería.
¿Por qué no os lo he dicho antes? Bueno... ese miedo a que esto se escape a mi control aun permanece, pero es mucho mayor el cariño que ha surgido. Me he convencido a mi mismo de que Daniel Sanz queda como una especie de pseudónimo, nombre de guerra, o como queráis llamarlo.
Por el momento, sigo siendo Daniel, pero al menos sabed que es un antifaz veneciano con el que solo intento proteger mi vida real... innecesariamente? quizás... o quizás no.
Sabed, y no lo dudéis, que tras ese nombre, tras esa máscara de carnaval, estoy y soy yo. Y es así, en gran medida, gracias a vuestro apoyo, vuestro ánimo, vuestra alegría, confianza, paciencia, ternura y calor.
Ya no tengo nada que confesar. Solo respetar vuestras reacciones y esperar que no veais mala intención donde nunca la ha habido. Recibid un beso tan dulce como podáis imaginar, de vuestro AMIGO, Daniel.
Te he soñado en una bañera, desnuda, arreglada. He soñado que me mirabas y sonreías. Te he soñado insinuante, juguetona, despreocupada.
He soñado que besaba tus labios, he soñado con el olor de tu pelo, con el roce de tu piel. He soñado con el calor de tus manos en mi cuerpo, he soñado con el escalofrío de tu cuerpo bajo mi piel.
Hoy he soñado que cerrábamos los ojos y nos hacíamos uno. He soñado que nuestros cuerpos se reencontraban sin prisa, despacio, saboreandose.
He soñado que tu saliba y la mía se mezclaban. He soñado que mi saliba dibujaba por tu piel el camino hacia el paraiso. He soñado que me saciaba en él. He soñado que me bañaba en él.
He soñado que tu saliba marcaba sobre mi piel el camino hacia el cielo. He soñado que te alimentabas en él. He soñado que sentías su calor, su fuerza.
Hoy he soñado contigo. He soñado con que nuestros ojos se miraban para asomarse al pozo del placer. He soñado que ambos bebíamos de ese pozo hasta saciarnos. He soñado que el sudor se mezclaba con todo, y que todo nos empapaba la piel.
He soñado con tu respiración, agitada, ansiosa, al ritmo que marcaba mi cuerpo. He sentido tu abrazo fuerte. He sentido la presión de tu cuerpo, su calor, su humedad.
He soñado con mis caricias sobre tu pecho, mientras tu cuerpo se movía sobre el mío. He soñado con tu rostro, tus hombros, tu cintura, tus muslos. He soñado con tu espalda arqueada, con tu pelo suelto en mis manos. He soñado con tus uñas en mi espalda. He soñado con tus dientes y mis labios, con tu lengua y la mía.
He soñado con la visión del placer en tu rostro, con el fuego del amor quemando nuestra piel, he soñado con un dulce baile, mi piel dentro de tu piel, que comenzaba suave, despacio, sentido... y poco a poco se hacia más rapido, un poco más... más rotundo, más profundo, una y otra vez, una y otra vez... más y más... más... más...
Hoy he soñado con esas cataratas que caen en un grito, estrepitosas, mojandolo todo, formando un torrente escandaloso, imposible de acallar... para ceder enseguida en un remanso de tranquilidad, de frescor, donde el murmullo suave del agua adormece las flores, donde el eco de aquellas cascadas te acompañan un tiempo...