Descripción: Todo hombre es sincero a solas; en cuanto aparece una segunda persona empieza la hipocresía. Ralph Waldo Emerson (1803-1882) Poeta y pensador estadounidense.
La codicia financiera es uno de los pecados más comunes de los inversionistas y se caracteriza por ‘vivir el momento’ sin pensar en las consecuencias a futuro y mostrarse siempre deseoso de más y más.Quien padece este mal suele excederse en los préstamos y gusta de tomar el camino rápido, aunque éste no sea el más seguro para obtener mejores ganancias.“Antes de pedir un crédito por mero impulso, sin pensar si puedes pagarlo muestra lo codicioso que se puede ser”, dice Carlos Aguilar, economista de la UAM.
La penitencia:no desees ni pidas lo que no puedes pagar. En lugar de hacerlo, ahorra y gasta sólo lo que tengas.
Soberbia 2/7
Creerse demasiado listo para manejar las deudas y pecar de confiado es un rasgo distintivo de este pecado.Quienes lo padecen generalmente se muestran reacios a pedir ayuda o aceptar consejos financieros, aunque estos vengan de los mejores analistas o consultores.En este caso, en el pecado está la penitencia, pues la soberbia financiera puede traer graves y dolorosas consecuencias, pues subestimar al mercado o los gastos te puede llevar a una caída dolorosa si no estás prevenido con algún plan de emergencia económica.
La penitencia:El director general de Fóndika, Juan Carlos Pelayo, recomienda siempre diversificar las inversiones y pedir asesoría antes de hacer cambios en tus finanzas.
Envidia 3/7
Este pecado se caracteriza por desear lo que tiene el vecino y es uno que sin duda todos han experimentado más de una vez.Además de envidiar los resultados de inversiones ajenas, aciertos bursátiles y nivel socioeconómico, los salarios y su disparidad son catalizadores de este pecado.“Es común que un trabajador promedio ambicione los altos sueldos que cada día están más lejos de su alcance”, dice Aguilar.
La penitencia: Si finges que eres rico y tratas de vivir como uno, gastando hasta lo que no tienes, sin duda terminarás en bancarrota. Mejor apuesta por la inversión y la disciplina de un presupuesto.
Lujuria 4/7
Si sólo buscas la satisfacción inmediata en tus inversiones y el placer de cada compra, eres víctima de este pecado.
Así como algunas mujeres se exceden comprando zapatos y algunos hombres artículos deportivos, el gastar por el puro placer de hacerlo te llevará indudablemente a un verdadero infierno financiero lleno de deudas.
La penitencia:en vez de estar pensando en qué puedes gastar tu dinero, planifica y descubre dónde puedes invertirlo para que al final, darte un lujo, no sea un pecado, pues tampoco se trata de que te prives de gustos y te conviertas en un asceta financiero.
Ira 5/7
Hay quienes viven en el shoping y gastan hasta lo que no tienen.La ira llega cuando al revisar el estado de cuenta, los pecadores montan en cólera porque no pueden concebir que hayan gastado tanto y buscan siempre a quien culpar sin tomar en cuenta que el control de sus finazas son exclusivamente su responsabilidad.“Cuando las deudas les llegan al cuello, estas personas siempre buscan culpables”, dice Aguilar.
La penitencia:Si no puedes pagar puntualmente tu tarjeta de crédito, es mejor que no excedas su uso, no sea que después tengas que culpar al banco por los ‘inmensos’ intereses.
Pereza 6/7
La falta de interés en las finanzas y el conformismo son las trampas de este pecado, en el que la mayoría de la gente cae.Estos pecadores piensan que no importan cuánto se esfuercen, nunca obtendrán metas financieras y prefieren dejar su dinero a la desidia.“Muchos no saben cómo utilizar el ahorro en su beneficio y desconocen los beneficios fiscales o de otro tipo que sus propias empresas les proporcionan. No manejan presupuestos y, peor aún, la mayoría ni siquiera sabe cómo sacar provecho de su Afore”, señalan los expertos en finanzas personales.
La penitencia: Haz un esfuerzo por enterarte qué planes de ahorro o inversiones te convienen y pon especial cuidado en el manejo de tu economía, recuerda que nunca es demasiado tarde para comenzar a ahorrar.
Gula 7/7
Algunos comen aunque no tengan hambre, y otros gastan de manera compulsiva, comprando cosas que no necesitan.“En este punto se debe tener especial cuidado con las famosas ventas nocturnas o promociones a meses sin intereses, pues además de que prácticamente ‘asesinan’ el presupuesto, las personas terminan por hacer compras emocionales de cosas verdaderamente innecesarias y costosas. Al final terminas pagando mucho más de lo que realmente vale el producto”, asegura el director de Fóndika.
La penitencia:Si vas a dejar que es espíritu consumista se apodere de ti, aprovecha las promociones de meses sin intereses para adquirir bienes duraderos. No vale la pena endeudarte y que sigas pagando durante dos años por algo que pudiste tener con unos meses de ahoro.
Primero debes encontrar lo que te apasiona. ¿Qué es lo que más te gusta de lo que haces actualmente? ¿Serviría para abrir un negocio? Mi consejo es que busques en tu corazón. ¿Te gusta la fotografía? ¿La música? ¿El arte? ¿Bailar? ¿Cocinar? ¿Ayudar a niños con autismo? ¿Practicar golf? ¿Escribir un blog? ¿Qué trabajo expresaría mejor quién eres en realidad?
Consigue ayuda. Puede ser que las cosas que te apasionan te clarifiquen el tipo de negocio que deberías abrir. Hay personas que simplemente no pueden seguir siendo a la vez empleados y tener su propio negocio. Pero si no tienes conflictos de tiempo, legales o morales, puedes abrir un negocio paralelo sin volar ningún puente que tal vez puedas necesitar.
Si tienes claro cuál es el campo que te apasiona pero no sabes cómo convertirlo en un negocio, tengo dos sugerencias para ti:
Busca a alguien que te oriente. Conecta con gente que trabaje en ese campo y pídeles ayuda. Muchos estarán encantados de ayudar -especialmente los más exitosos (y probablemente por eso tienen éxito). No dejes que los obstáculos te hagan cambiar de opinión.
Digamos que, por ejemplo, quieres entrar en el negocio de la danza pero no tienes dinero para abrir tu propio estudio. ¿Qué importa? Busca a un propietario exitoso. Coméntale que te apasiona la danza, que quieres comenzar tu propio negocio en ese campo y no sabes cómo hacerlo. Sólo porque no tengas los mismos recursos económicos que ellos, no significa que no te puedan ayudar.
Puede que no consigas abrir un estudio de danza… pero conectando con esa gente, podrás comprender en profundidad las necesidades de sus estudios. Y puede que seas capaz de abrir un negocio que les preste algún servicio.
Pluriempleado en un negocio que te apasiona.
La mejor forma de aprender es hacer las cosas. Trabaja unas cuantas horas a la semana y no te preocupes por lo que cobras. Estás intentando conseguir experiencia. Puede que descubras que en realidad ese campo no te apasiona tanto como pensabas como para tener tu propio negocio. Por otra parte, puede que descubras formas de tomar parte en ese negocio en las que no habías pensado antes.
Tendrás que invertir tiempo. Todo tiene un precio. Si no puedes dedicarle tiempo es mejor que no empieces.
Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre el mar.
Nunca persequí la gloria, ni dejar en la memoria de los hombres mi canción; yo amo los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles, como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse de sol y grana, volar bajo el cielo azul, temblar súbitamente y quebrarse...
Nunca perseguí la gloria.
Caminante, son tus huellas el camino y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
Al andar se hace camino y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino sino estelas en la mar...
Hace algún tiempo en ese lugar donde hoy los bosques se visten de espinos se oyó la voz de un poeta gritar "Caminante no hay camino, se hace camino al andar..."
Golpe a golpe, verso a verso...
Murió el poeta lejos del hogar. Le cubre el polvo de un país vecino. Al alejarse le vieron llorar. "Caminante no hay camino, se hace camino al andar..."
Golpe a golpe, verso a verso...
Cuando el jilguero no puede cantar. Cuando el poeta es un peregrino, cuando de nada nos sirve rezar. "Caminante no hay camino, se hace camino al andar..."
Son numerosos y variados los estudios que se han realizado con animales, para medir la influencia de la testosterona (hormona sexual masculina) en el deseo sexual. Y si bien es cierto que se ha demostrado la relación entre el nivel de testosterona en sangre y el deseo sexual (N. Morris, EEUU), también lo es que esto no significa que el hombre tenga que tener, debido a la mayor cantidad de testosterona que posee, un mayor deseo sexual.
El médico y psiquiatra John Bancroft, publicó un interesante artículo (El deseo sexual) en el que concluye que la testosterona tiene influencia en el deseo sexual, tanto en hombres como en mujeres, pero no de una manera exponencial (a más testosterona, más deseo), sino que llegados a la cantidad normal en hombres y en mujeres (distintas por supuesto), más hormona sexual masculina no provoca más deseo.
Sin embargo, no faltan los estudios que concluyen que es la mayor cantidad de testosterona en el hombre la que provoca mayor deseo.
Finalmente, como indica John Bancroft, en su artículo, todos los estudios que intentan relacionar hormonas-sexualidad, chocan con la dificultad de mediciones efectivas y cabe pensar que, en realidad, la actividad sexual en su conjunto dependa más de factores psicológicos.