Es decir sí a la vida, es entender que el coraje no es para morir, sino para decidirse a vivir; desafía tus propias limitaciones.
Desafío...
Es ser libre para elegirte a ti mismo, decidiendo lo que quieres llegar a ser; tu mayor y más importante empresa es tu vida, condúcela con éxito.
Desafío...
Es afrontar tu destino, tu familia, tu cuerpo; tú no decidiste el nivel económico, social y cultural en el que naciste, solo limítate a comprenderlo y aceptarlo.
Desafío... Es entender que el ser humano no decide su destino pero sí su existir, decide lo que quieres llegar a ser, eres el único dueño y responsable de tu vida.
Desafío...
Es comprender que tienes más de una excusa para tus fracasos, pero ha llegado el momento de convertir tus derrotas en victorias.
Desafío...
Es atreverte a reinventarte a ti mismo, proyectando la imagen de quien deseas llegar a ser y creer firmemente que lo lograrás.
Desafío...
Es tener presente que el futuro pertenece a los que siguen aprendiendo; a los que dejan de hacerlo, sólo les sirve para vivir en el pasado que además, nunca volverá.
Desafío...
Es aquello que hace al triumfador y no cabe desafío sin riesgo al fracaso; atrévete a pagar la colegiatura para llegar a la cima.
Desafío...
Es asimilar que el ser humano se convierte en extraordinario, cuando se enfrenta con retos extraordinarios, cuanto más difícil sea la batalla, más legítima es la victoria.
Desafío...
Es tener el carácter y la determinación que te harán un triumfador, dando lo mejor, en todo lo que hagas; la vida se paga con la vida.
Desafío...
Es ser buscador incansable de oportunidades; prepárate para aprovecharlas, jugando siempre a ganar.
Desafío...
Es buscar el camino a la realización, comprometiéndote a realizar algo en la vida, y solamente el que ama se compromete.
Desafío...
Es comprender que la única cura para la enfermedad del odio es el perdón y que es la forma de liberar toda tu potencialidad.
Desafío...
Es agregar a tu existencia, la esencia de la vida.
La vida es un desafío permanente, pero...que bonita que es!!!
¿Conoces la leyenda del rito de pasaje, de la juventud de los indios Cherokee?
Su padre le lleva al bosque, con los ojos vendados y le deja solo. Él tiene la obligación de sentarse en un tronco toda la noche y no quitar la venda hasta que los rayos del sol brillan a través de la mañana. Él no puede pedir auxilio a nadie. Una vez que sobrevive la noche, él ya es un hombre. Él no puede platicar a los otros muchachos acerca de esta experiencia, debido a que cada chico debe entrar en la masculinidad por su cuenta. El niño esta naturalmente aterrorizado. Él puede oír toda clase de ruidos. Bestias salvajes que rondan a su alrededor. Quizás algún humano le puede hacer daño. Escucha el viento soplar y la hierba crujir, él sentado estoicamente en el tronco, sin quitarse la venda. Ya que es la única manera en que podría llegar a ser un hombre. Por último, después de una horrible noche, el sol apareció y al quitarse la venda, fue entonces cuando descubrió a su padre sentado junto a él. Su padre veló toda la noche, para proteger a su hijo del peligro. Así, nosotros tampoco estamos nunca solos. Aun cuando no lo sabemos, nuestro Padre Celestial esta velando por nosotros, sentado en un tronco a nuestro lado. Cuando vienen los problemas, lo que tenemos que hacer es sólo confiar en Él. Si te ha gustado esta historia, compártela. Si no... es que te quitaste la venda antes del alba.
Quiza no fue coincidencia encontrarme contigo tal vez esto lo hizo el destino quiero dormirme de nuevo en tu pecho y despues me despierten tus besos
tu sexto sentido sueña conmigo se que pronto estaremos unidos esa sonrisa traviesa que vive conmigo se que pronto estare en tu camino
sabes que estoy colgando en tus manos asi que no me dejes caer sabes que estoy colgando en tus manos
(estribillo) te envio poemas de mi puño y letra te envio canciones de 4.40 te envio las fotos cenando en marbella y cuando estuvimos por venezuela y asi me recuerdes y tengas presente que mi corazon esta colgando en tus manos cuidado, cuidado que mi corazon esta colgando en tus manos
no perdere la esperanza de hablar contigo no me importa que dice el destino quiero tener tu fragancia conmigo y beberme de ti lo prohibido
sabes que estoy colgando en tus manos asi que no me dejes caer sabes que estoy colgando en tus manos
(estribillo)
cuidado, cuidado mucho cuidado,cuidado no perdere la esperanza de estar contigo cuidado, cuidado mucho cuidado,cuidado quiero beberme de ti todo lo prohibido cuidado, cuidado mucho cuidado,cuidado quiero amanecer besando toda... toda tu ternura mi niña,mi vida te necesito
La amistad que yo te ofrezco no es de minutos ni horas, mucho menos meses...
La amistad que yo te ofrezco es para toda la vida y en alguna otra si nos volvemos a reencontrar...
La amistad que yo te ofrezco es sincera y sin reproche alguno...
La amistad que yo te ofrezco es libre de juicios y pese al que dirán, sabes que en mi siempre podrás confiar...
La amistad que yo te ofrezco es sin condiciones ni ataduras, eres consciente de todo lo que haces, como también yo lo soy...
La amistad que yo te ofrezco es, fue y será por siempre la más especial que en alguien más no encontrarás, por más que haya quien me quiera reemplazar...
La amistad que yo te ofrezco es sólo eso una amistad que podrás o no motivar, tal vez podrás dejarla a un lado, pero cuando realmente ocupes un hombro en que llorar, sabes que ahí estará...
La amistad que yo te ofrezco no quiere causar confusiones ni mucho menos complicaciones...
La amistad que yo te ofrezco sólo desea lo mejor a cada paso que das, aunque sea sin mi, sabes que siempre estaré contigo...
La amistad que yo te ofrezco está libre de dudas y si tú llegaras a dudar, aquí estaré libre para aclararlas...
La amistad que yo te ofrezco jamás tendrá un “no” para ti, porque no se le puede decir que no a la persona que más ha llenado mi experiencia...
La amistad que yo te ofrezco sabe que somos humanos y como todos cometemos errores...
La amistad que yo te ofrezco sabe perdonar, y olvida cada día con una respuesta lo pasado, dejando así solo espacio para los bellos momentos que contigo he pasado...
La amistad que yo te ofrezco es de tiempo completo, y espera día a día una sola sonrisa tuya para seguir motivada...
La amistad que yo te ofrezco no desea verte sufrir, ni mucho menos llorar, pues en un arrebato de coraje podría desgarrar al que hizo tus lágrimas causar...
La amistad que yo te ofrezco es desde siempre y aunque no podamos estar siempre juntas como antes, te comprende y sólo desea que sea feliz con quien mejor te parezca sin importar con quien...
La amistad que yo te ofrezco aquí estará esperando por ti en las buenas y en las malas, siempre con una palabra cierta y sincera sin ocultar lo que realmente sucede en nuestras vidas...
La amistad que te ofrezco estará siempre presente para brindarte un tierno abrazo, o un dulce beso, y en todo el tiempo posible decirte lo mucho que te quiero...
- ¿Qué ves cuando me miras?-, preguntó la Luna a la pequeña figura que se había posado junto a ella, observándola. Pero la ligera hada nada dijo, nada pronunció, sino que siguió allí, atentamente, estudiando los rasgos de aquella que iluminaba el cielo cada noche. -¿Qué ves?-, volvió a repetir, pero el diminuto ser nada dijo.
Y, así, una frente a la otra, las estrellas fueron pasando a su lado, saliendo, escondiéndose, cambiando de lugar, ocultándose entre las nubes, guiando a los viajeros perdidos... para, finalmente, desaparecer y dar paso al día. Fue entonces, cuando ni tan siquiera el primer rayo de luz había aparecido por el horizonte lejano, que el hada se levantó, dejando que sus transparente alas se envolviesen con la luz mágica que existe entre la noche y el día: un diminuto punto de luz en medio de miles parecidos. Pero era especial. Ninguno más era como ella, ni lo sería nunca. Alzó los brazos, sonrió alegre a la mañana que nacía, mientras sus pies seguían posados en la Luna. Cerró los ojos, para sentir mejor la transición de la noche y el día. Y, mientras, la Luna observaba fascinada: nunca antes había visto tal despliegue de luz, ella, que siempre había gobernado el cielo, se sentía pequeña e indefensa ante tan grande fuerza. Tan rápido como empezó, acabó todo, y, de nuevo, ahí estaba, la pequeña hada sentada, observándole atentamente, tan diminuta, tan ligera, pero tan fuerte, tan poderosa. Nada se dijeron. No hizo falta.