Se dice que los BESOS son el reflejo de nuestros sentimientos, teniendo claro que hay 2 tipos de besos: secos y húmedos. Los besos secos son los conocidísimos de ‘pico’ y los húmedos en donde también participa la lengua.
Cuando la química se manifiesta besar es una obsesión. ¿Cómo serán sus besos? ¿A qué sabrán? ¿Cómo sentiré sus labios? ¿Dónde será? ¿Cómo lo conseguiré? ¿Lo conseguiré?
Leyendo algunos autores sugieren que si el primero no es bueno, no pasa nada, es el primero y no se conocen. Pero si el segundo no lo es… mejor no ir por un tercero.
Mientras no haya un lugar digamos no tan publico los besos húmedos no serán tan excitantes, eróticos, dijera este autor que representan lo más próximo que puedes estar de la otra persona y las lenguas sustituyen la penetración, por así escribirlo
Cuando ya le has besado se convierten en una necesidad. Como la canción de la 5ª estación “me muero por besarte…” mejor no sigo por si llueve… http://www.youtube.com/watch?v=YssYg4voqTw
Sientes físicamente que te faltan y tu vida se convierte en una búsqueda de momentos para poder besarle.
Pero según estudios refieren que después de intimidar este tipo de besos se van volviendo escasos. Todo va en función de cuantas oportunidades o momentos estén juntos y mientras más lo estés habrá menos besos.
A medida que la relación avanza los húmedos van desapareciendo y sólo quedan los secos. De vez en cuando quizás caiga algún húmedo, pero será seguramente por una petición de sexo y en cuanto accedes se acabaron de nuevo.
Los secos se convierten en una rutina, como el acostumbrarse a llamarse ‘amor’, ‘cariño’… son un recordatorio de que el otro es más que un amigo.
Ya no nos apasiona, ya no le necesitamos, ya no sentimos lo mismo. Esto no es bueno ni malo. Es un hecho. Pero, ¿y si deseas esos besos? ¿Y si los reclamas? ¿Y si los necesitas? ¿Y si los quieres sentir y no los tienes? Y cómo diría en el blog anterior: “A dónde van los besos que no damos…“
Estoy convencida que existe una relación directamente proporcional (ahora me sale la física que llevo dentro) entre la cantidad y calidad de los besos y la ‘buena salud’ de una pareja.
Como eso de: si andas cabizbajo y encorvado arrastrando los pies es porque estás deprimido. Bien, pues cuando estás deprimido si haces un esfuerzo por caminar con la cabeza alta, la espalda recta y sin arrastrar los pies te sientes mejor y es una terapia para superar ese mal momento. Pues creo que con los besos sucedería lo mismo.
Así que, cómo hoy estoy reivindicativa, alzo mi voz (mejor dicho mi teclado) y propago a los cuatro vientos que promulguen una nueva ley: - Existe la obligación por parte de los implicados en la relación de no dejar desaparecer los besos.-