Descripción: Montaña fantástica, grandiosa. Que impone su servidumbre a todo el que intenta penetrarla. La gran caprichosa sólo se entrega a los que la aman.
Muchos días ya sin pasar por aquí, la verdad es que no sabía ni como despedirme, tal vez por eso no lo he hecho antes, hay veces que no sé como expresar cosas que quiero decir sino es de palabra, pero de alguna forma quiero deciros que mi ciclo aquí ha terminado, mis huellas están en la imagen de arriba y mi destino es el que alumbra esa luz que veis en lo alto, siempre en lo alto, hacia allí me dirijo con paso firme en un viaje sin retorno. Llegué a esta casa y me acogisteis con todo el cariño y el calor que uno jamás imaginaría, cosa que no tengo palabras de cómo agradecer. No os digo adiós, sino hasta siempre porque esté donde esté siempre estaréis conmigo en mis recuerdos y en mi corazón.
Elúltimo comentario de una amiga creo que es la mejor manera de despedirme y con el os deseo a todos lo mejor, siempre estaréis en mis pensamientos, ya que todos ya sois una pequeña parte de mí.
“Gracias montaña por haberme dado lecciones de vida, por que fatigado he aprendido a gustar el reposo, por que sudando he aprendido a apreciar un sorbo de agua fresca, por que cansado me he detenido y he podido admirar la belleza de una flor, la libertad de un vuelo de pájaros, respirar el perfume de la sencillez, por que solo, sumergido en tu silencio, me he visto en el espejo y espantado he admitido mi necesidad de verdad y amor, por que sufriendo he saboreado la maravilla de la cumbre, percibiendo que las cosas verdaderas, aquellas que llevan a la felicidad, se obtienen sólo con fatiga, y quien no sabe sufrir nunca podrá entender. Feliz viaje a la eternidad”.
Mis alas abiertas a la ruta donde tus brazos ansiosos hoy me esperan.
Mi trote ágil y sonoro cual potrillo libre en las montañas, al final, bordeando el horizonte, te encuentras esperando mi regreso.
El aroma de la rosa que me entregas me habla de ternuras olvidadas, el brillo de tus ojos me hipnotiza, y de los pétalos, el rojo me apasiona… eres tú retoño de esperanza.
Soy libre capullo de mis rosas son mis alas fuertes y vigorosas y mis pasos seguros en los tuyos, al ritmo de tu piano se deleitan mientras vibro al recibir tanto cariño, no quisiera despertar, de este tu arrullo que me acuna dulcemente y me embelesa.
Las flores de naranjos despiertan recuerdos que me trasladan al pasado, a todos aquellos años de primaveras que dan un significado que no existía antes y que contribuyen al despertar de una vida nueva. Y al mismo tiempo, los pájaros, los patos, los niños que juegan y los perros que ladran a la distancia, realzan la continuación del relato. Sentado en este campo de naranjos me remonto a recuerdos que sólo yo conozco a través de historias y canciones…
Ahora que el momento ha llegado, cuando presto termina el día allá, en alguna costa distante me escucharás decir:
Como un día de verano, largo como el océano azul, profundo así, mantendré tu corazón junto al mío hasta que regreses a mí.
Volaría como un pájaro hasta allá muy alto a través del aire hasta alcanzar los rayos del sol sólo para encontrarte allí
Y durante la noche, cuando dormimos tranquilos o cuando el viento sopla ligero, así, mantendré tu corazón junto al mío hasta que regreses a mí.
Hoy alguien vino entre versos a decirme que me ama, y la vestí entre mis rosas y la recosté a mi cama. Hoy alguien vertió su llama de canción sobre mi pelo, y partimos con metáforas de amor en pleno vuelo.
Hoy alguien vino llorando entre versos que sin sentido, llenaban un papel ciego, solitario, sin amigos. Me pidió que en un suspiro sanara todas sus letras, pero yo no soy ni mago, ni músico, ni poeta.
Hoy alguien toco mi puerta con versos desesperados, escritos entre la prisa de los enamorados. Tocaba, tocaba ahogada, entre agitación y calma, llorando le abrí la puerta, pues eran versos del alma.
En los días claros, cuando el alma vibra y sube y sube, es tanta su luz, tan íntima y tan pura… que es entonces el regreso, un murmullo, un fuego en llanto, alegría serena, fragor divino de lirios y de rosas, porque es fuego y agua viva y en ese instante es cuando el corazón quema.